1ª ADVIENTO.
Jr 33,14-16
Sal 24,4-14
1 Ts 3,12-4,2
Lc 21.25-28
"Suscitaré a David un vástago legítimo que hará justicia y derecho
en la tierra"
1º DIA
Suscitaré a David..., mañana se salvará Judá (el pueblo de Dios)...
mañana habrá paz… Entramos en el tiempo de Adviento, tiempo de
esperanza. La cultura actual sólo mira al "hoy" sólo le importa el
presente. Por eso el cristiano debe pedir con más intensidad la fe para
vivir el "hoy". Con intensidad pero con la vista en el
"mañana", porque la esperanza del mañana es la que nos da fuerza e
ilusión para vivir el presente.
El hombre de esperanza no mira hacia atrás, sino hacia adelante,
arriesga el presente seguro y cruza el océano de las dificultades
guiado por el faro luminoso de la palabra de Dios, hacia Cristo.
El cristiano no es un perdedor, porque la esperanza cristiana garantiza
la victoria. Tiene un fuerte fundamento: la promesa de Dios. Y Dios
cumple lo que promete porque es palabra de Dios y no palabra de hombre,
que muchas veces se la lleva el viento. La esperanza saca fuerzas de
donde aparentemente nada había, multiplica las energías latentes en
nosotros.
Tu Palabra, Señor, es lámpara para nuestros pasos, que alumbra nuestra
vida, abriendo sendas certeras para la Humanidad de ayer, de hoy y de
siempre. El mundo tiene solución mientras haya hombres de esperanza
arraigada en la promesa de Dios. Cristo "hará justicia y derecho en
la tierra".
2º DIA
Me encanta dialogar contigo, Señor, porque tus palabras son siempre una
Buena Nueva, son palabras de liberación, de ánimo, de paz... ¿Qué
más puedo desear? Uno quisiera disfrutar ya de todo ello. Sabes que hay
muchas ocasiones en las que somos tentados por la desesperanza, e
incluso por la desesperación, porque tenemos problemas, situaciones
personales, familiares, laborales o sociales en las que parece que tú
nos fallas; sin embargo yo sé que tú superas cualquier expectativa,
como lo hiciste con el pueblo de Israel, que esperaba un "enviado".
Pero te presentaste tú mismo, el mismísimo Dios hecho hombre, en
presencia real y viva..., aunque muchos no te vieron. Esperaban una
liberación de la opresión de los romanos, y viniste a recrear y hacer
al hombre mismo libre, por lo que muchos no se enteraron. Danos una
mirada limpia y una actitud de confianza en tu palabra, para poder ver
tu presencia entre nosotros, para poder experimentar el regalo de tu
vida .
La promesa es el anuncio de una realidad que no está al alcance de la
mano. Por eso nos saca de nuestras comodidades presentes y nos empuja al
futuro deseado, que es el sentido último de nuestro existir. El que
espera prepara la casa para el huésped. No sabemos cuándo vendrá,
pero nuestra preparación será vivir movidos por el Espíritu Santo,
que nos lleva a amarnos unos a otros con ese amor que emana de Dios.
3º DIA
Antes de mirarnos a nosotros mismos y hundirnos por nuestra incapacidad
de amar, Dios pide que nos abramos a su amor. Es él el que quiere
vestirnos con ese traje, no sólo a los cristianos, sino a todos los
hombres.
Igual que el sol sale para todos los hombres, el amor de Dios es
también para todos, con independencia de su credo, cultura o color. La
diferencia entre nosotros estriba en que ese amor, al no ponerlo por
obra se corrompe, al igual que el agua cuando está estancada. Otros
dejan que fluya hacia los demás, generando en ellos una fuerza interna
capaz de enfrentarse a situaciones difíciles, en las que otros se
hunden o nos hundimos . La anemia del hombre es debida a su no apertura
al manantial del amor y de la vida, que es Dios.
Ahora que tú llegas, Señor, queremos recibirte con esa actitud del
amado que espera al amor de su vida. Esperarte con la ilusión puesta en
ti y sintiendo cómo los días se hacen interminables. Tú eres la
Vida, y sin ti no hay vida.
El único regalo que podemos dar a la persona amada es aquello que más
le agrada. El regalo más apreciado que podemos hacer a Dios, nuestro
Padre, es la comunión entre todos sus hijos por medio del vínculo del
amor . Si verdaderamente queremos vivir el Adviento en una deseada
espera. ¿Cómo no vamos a esperarle con ese regalo?
4ºDIA
Señor, si tú traes paz, ven; si tú traes justicia, ven; si tú traes
amor, ven; si tú traes liberación, ven. Venga tu Reino, Señor.
Necesitamos que el Señor venga. Hoy vemos que hay opresión, hay
violencia, hay terrorismo, hay muerte y, sobre todo, hay un vacío
existencial en el hombre. Para muchos, esto es un motivo de
desesperanza. Pero los cristianos no se desesperan porque saben en
quién tienen puesta su esperanza; y por eso gritamos: "Ven,
Señor". Y cuando los demás no tienen fuerza para gritar, el
cristiano grita por ellos: "Te pedimos, Señor, venga tu Reino".
"Levantaos, alzad la cabeza", es lo primero que nos dice el Señor.
El no quiere que caigamos en el pesimismo y el derrotismo, porque
detrás de ellos viene la ofuscación de nuestras mentes, viene el
túnel y la oscuridad.
Cierto que la fuerza y el poder viene del Señor, pero necesitan que
nos abramos a él. Dios necesita de nuestras energías, aunque éstas
sean pocas, y aunque solamente podamos levantarnos y alzar la cabeza.
Pon lo que puedas y Dios hará el resto.
Uno de los grandes enemigos de la "esperanza" está constituido por
las pequeñas esperanzas de nuestra vida cotidiana. Estas se conforman
con alcanzar una posición más desahogada, unas vacaciones, un nuevo
coche. Estas esperanzas nos narcotizan y alienan llevándonos al
conformismo de sobrevivir, en lugar de vivir en plenitud.
5º DIA
Aunque el "hoy" no sea un presente muy luminoso, el Señor confía
en nosotros y nos lanza un reto. Nosotros gritamos: "Venga tu Reino,
Señor". Y el Señor nos contesta. "Hay muchos ruidos". No grita,
no da voces, sino que nos susurra, por lo que necesitamos silencio,
escucha y apertura. El silencio es oración y la oración es experiencia
de intimidad con Dios; es experimentar y escuchar el latido del corazón
de Dios, que está a nuestro lado, y espera que nos abramos a él.
Si nos abrimos a él podremos escuchar al Señor que nos dice: "Ve.
Tú eres la semilla del Reino, tú eres mi instrumento, hazme presente,
algo puedes hacer, yo te doy la fuerza. Quizás te parezca poco lo que
puedes hacer. No pretendas cambiar al mundo, no te desesperes.
Solamente cambia tu pequeño mundo, tu propio ambiente, tu corazón.
¿No sabes de lo que es capaz el fermento dentro de la masa? Sé
fermento de amor, sé Adviento en tu hogar. Tú eres mi esperanza".
¡Qué grande ser nosotros la esperanza ilusionada de Dios! ¡Qué
hermosa idea la del fermento! El fermento tiene fuerza transformadora
escondida, pero necesita tiempo. ¿Tenemos paciencia? Nos gustaría ver
todo transformado, nos gustaría saborear los frutos... Pero vivir de
esperanza es saber que el fermento del amor tiene fuerza, aunque no
veamos sus frutos . Tu vida es preciosa para Dios no le desilusiones.
6º DIA
La fe, la esperanza y el amor son las tres virtudes teologales, y están
siempre tan unidas que conforman un todo. No existe una sin las otras.
La fe en Dios Amor nos abre las puertas a la esperanza, porque del Amor
nada malo se puede esperar. A su vez el hombre hecho por amor y para
amar, es un sediento de esa "energía", y cuando descubre la Fuente,
no deja de ir a ella . Por eso la fe es la puerta de este templo
virtuoso.
Todo tiene un carácter de temporalidad y provisionalidad, incluso la fe
y la esperanza, que son como las dos alas que nos conducen al Amor .
Sólo el amor es eterno, sólo el amor transciende. El evangelio, a
pesar de sus signos apocalípticos y aterradores (no reales), nos invita
a la esperanza: Se acerca vuestra liberación.... Y a la vigilancia:
Estad siempre despiertos.
Todo tiene su fin, como dice el refrán. Algún día se acabará el
mundo pero antes se acabará para cada uno de nosotros, de forma
individual. Lo único que dura es el amor. Por eso, ejerzamos esa
hermosa tarea a la que Dios nos invita, y que nos identifica como sus
hijos.
Al cristiano no se le distingue por el certificado de bautismo. Jesús
nos dijo cuál es el distintivo: El amor que nos tengamos los unos a los
otros. (Jn 13,35).
7º DIA
El Adviento, más que un tiempo litúrgico, es una actitud del cristiano
que tiene la mirada levantada hacia lo "alto", porque sabe que toda
liberación viene de Dios y que su palabra no falla. Ser cristiano es
ser un hombre de Adviento.
El Adviento es también un tiempo de gracia. Así como para María fue
el tiempo de la gestación de Jesús en su seno, que para nosotros sea
también de gestación de Cristo en nosotros. El "Sí" incondicional
de María fue el arranque de nuestra liberación. Ella se confió por
entero al Creador, y nos invita a estar abiertos a los planes
liberadores que tiene Dios para el mundo y que pasan a través de
nosotros. El Señor no espera de nosotros menos que de ella. .
María, nuestra Madre, sabía muy bien en quién tenía puesta su
confianza, y fue la fiel discípula de Dios atenta a su Palabra. Ella
fue anunciadora de la Buena Noticia a su prima Isabel .
Danos, Señor, el gozo y la alegría de María, y que nuestra presencia
sea motivo de regocijo y contagio de fe en nuestra familia, como María
lo fue primeramente en la suya, con su prima Isabel. Danos esa fe y
disponibilidad de María, para ser fieles a tus planes de hacer de
nosotros unos hombres nuevos, que contagiemos el gozo en nuestras
familias, como María.
¿Qué contagia mi presencia ante los demás? ¿Contagiamos esperanza?