El Pan de Cada Día

Semana del 16 al 22 de diciembre

Ciclo A

4ª ADVIENTO:

Is 7,10-14
Sal 23,1-6
Rm 1,1-7
Mt 1,18-24

"La virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre
Emmanuel"


1º DÍA
Ya estamos culminando el Adviento, como tiempo, pero ¿estamos en la
culminación del mismo como actitud? Necesitamos encender todas las luces
de la fe, la esperanza y la caridad, y no dormirnos. La señal que hoy se
nos da es la más hermosa: la de la buena esperanza (encinta). Eso ya es
una realidad sensible, palpable. El Dios de la vida y del amor está
palpitando, y ese es el primer signo de la salvación. Y esto es más que
un milagro de la vida, es un misterio que nos invita a la contemplación.
Mientras haya amor en el mundo hay esperanza, porque hay vida, y donde hay
vida hay salvación. Hoy sigue habiendo matrimonios que se aman que hacen
posible el milagro de la vida. Una esposa encinta es un adviento que
promete una navidad. Donde hay corazones abiertos al Amor y capaces de
amar, hay esperanza de salvación, hay vida que engendra vida.
Por don gratuito de Dios, por insospechada condescendencia de su amor
infinito, quedamos constituidos en "templos de Dios", sagrarios
vivientes y ambulantes de la divinidad, "morada" desde donde se quiere
manifestar a todos los hombres .
¡Cuánto me gustaría, Señor, que al verme pudieran decir: "es cierto
que Dios está con nosotros"! Y que no fuera un templo en ruinas,
convertido en museo de viejos recuerdos y de cuadros muertos, porque tú
eres Vida y Amor en mí.

2º DÍA
Acaz "cansa a los hombres y a Dios". ¿Nos parecemos algo a Acaz en la
falta de fe, el miedo y la duda? Cuando las cosas van bien parece fácil
creer en el Señor, pero cuando todo se nos pone en contra… ¿No
empezamos a dudar del poder de Dios? Y ya no nos interesa nada ningún
signo de Dios, sino que buscamos apoyos por nuestra propia cuenta. Esto
nos pasa cuando nuestra fe es pequeña. Ciertamente que Dios no nos va a
quitar los problemas, pero si escuchamos a Dios, él nos aclararía muchas
cosas y nos ayudaría a superarlos.
El problema de José no era pequeño. José también tiene dudas y miedo,
como los tenía Acaz, pero es sencillo y humilde y está abierto a la
palabra de Dios. José se fía de la Palabra de Dios, su fe
inquebrantable, como la de María, dice "sí", sin palabras pero con
hechos, a los planes de Dios, como anteriormente lo había hecho María.
Para José, seguir los caminos que indica el Señor, no es nada fácil,
como tampoco lo es para nosotros: El Señor también quiere nuestra vida
por completo.
El que se confía en el Señor, le va a poner vidas en sus manos, como se
las puso a José, nada menos que la propia vida de Dios hecho hombre. El
"sí" de José fue gratificado con un triple tesoro: Dios, María y el
Niño.
Señor, aumenta nuestra fe para que no temamos a esos tizones humeantes ,
sabiendo que tú estás a nuestro lado, el Emmanuel.

3º DÍA
El "Dios con nosotros" se mete de lleno en nuestra historia,
convirtiéndola en una historia de Salvación. A partir de ahora, no se
puede entender el hombre sin Dios, ni Dios sin el hombre.
Gracias, Señor-Paisano, te ha parecido bien empadronarte en nuestro
pueblo; ahora te podemos llamar con gran gozo: "Paisano", y hablarte
de tú a tú. Ya no hace falta subir al monte Sión para buscarte. Cuando
dijiste a David que no querías que te construyera un palacio para ti
estabas pensando en nosotros. Nos has elevado a categoría divina y
queremos entronizarte, no como "Hijo adoptivo" de la Humanidad, sino
como el Emmanuel, que es lo que a ti te gusta. Y has venido para hacernos
a nosotros hijos adoptivos de Dios . ¡Qué grande y hermoso es poder
decir a Dios, nuestro Salvador: "Papá". ¿A quién temeré? ¿Quién
nos podrá quitar esta alegría?
El cristiano no puede pensar en un Dios sobre nosotros: exigente,
amenazador y autoritario; ni contra nosotros: castigador y acusador; ni
lejos de nosotros: despreocupado y ausente; ni tras de nosotros como un
policía. Es Emmanuel y su placer es vivir con el hombre .
Nuestro pueblo ya tiene un Salvador. No van a ser los reyes, políticos,
economistas ni los poderosos de este mundo los que van a salvar a este
pueblo, sino el poder del Amor de Dios hecho hombre, y habitante de este
pueblo.

4º DÍA
Al abajarse Dios haciéndose hombre, ha elevado al hombre a la categoría
divina . Dios comparte la misma suerte que el hombre. Ahora Dios y el
hombre son compañeros. Compañeros, no por mérito propio, sino como
regalo de Dios. Los compañeros se relacionan, se ven, hablan y trabajan
juntos. Dios ha elevado al hombre a su categoría y nos regala una
misión: llevar con él la salvación a todo el mundo.
El cristiano tiene el derecho y el deber, como compañero de trabajo de
Dios, de llevar su experiencia de fe a aquellos que no la tienen. La
experiencia de Dios es un patrimonio de la Humanidad, y no hacerlo es
traicionar a nuestro Compañero que ha venido a salvarnos. Esta es la
experiencia de la que nos habla San Pablo.
No tener miedo porque detrás de todo esto está el Espíritu Santo. La
Encarnación fue obra de él, pero necesitó la libre colaboración de
María para que se hiciera una realidad. Para la misión de llevar la
Navidad a todos los hombres, necesita también nuestra libre
colaboración. Está en nuestras manos que haya Navidad o que no haya.
Auméntanos, Señor, la fe como a José y su ejemplo sea para nosotros, al
igual que el de María, una señal de cómo podemos colaborar en una
Navidad para todos los hombres: "José hizo lo que le había mandado el
ángel". Danos ese espíritu de oración para estar atentos a tus
insinuaciones y fuerza para llevarlas a cabo.

5º DÍA
¿Podemos decir en la actualidad que está el "Dios con nosotros"
conduciendo la Historia, con la cantidad de genocidios por los que
pasamos? Para ello debemos hacer lectura de la Historia de Salvación.
Dios siempre ha sido fiel a su promesa de alianza con el hombre. Dios
prometió salvar al hombre tras el pecado de Adán y Eva ; no abandonó a
su pueblo en Egipto, ni tras el cautiverio de Babilonia. Ni abandonó a
Jesús en la cruz. Dios está con nosotros pero su poder está en el amor,
por lo que se necesita que el hombre se deje amar por Dios
Tú, Señor, eres el primero en sufrir todos los desgarros del hombre. Tú
sufres más porque amas más, ya que el sufrimiento es proporcional al
amor. ¡Cuánto debes sufrir al ser tu amor infinito! Por eso cuando te
pregunto dónde estás, me indicas que estás con los que padecen. Haz,
Señor, que no me mire tanto al ombligo, que no mire tanto mi salvación,
cuando tú estás en estado terminal en muchos de mis hermanos.
Tú me envías a los demás diciéndome que si no convivo, no vivo; que si
no comparto, no comulgo. Los cristiano hemos vivido mucho tiempo pensando
en "nuestra propia" salvación. Esta no está separada de la
salvación de los demás. "... fue voluntad de Dios el santificar y
salvar a los hombres, no aisladamente, sin conexión alguna de unos con
otros, sino constituyendo un pueblo," (LG 9).

6º DÍA
Tú eres El "Dios con nosotros" y no el "Dios conmigo". Esto me
hace salir de "mis esquemas" porque yo estoy casi siempre pensando en
mí, en mis problemas y mis intereses. Necesito mucho diálogo contigo
para que acrecientes mi conciencia de que eres el Dios de todos los
hombres y que estás con ellos. Regálame esa conciencia tuya y ese
corazón apasionado por el hombre, que te llevó a abandonar el cielo para
venir a encarnarte principalmente en el más necesitado.
La Encarnación es fruto de la pasión del amor de Dios por el hombre.
¿Puedo encarnarme en el "otro" si previamente no lo amo? Este es el
gran reto que tenemos: amar lo que no es amable. Amar aquél que te
hiere, al que te maldice…
Sólo en la fragua del amor de Dios y en diálogo íntimo con él, podrá
transformar nuestros corazones, quitando la escoria de la chatarra que
tenemos dentro y fundiéndolo y recreándonos a su imagen y semejanza.
Enséñanos a dialogar contigo, Señor. Déjame ver que soy el objeto de
tus sueños y lo que esperas de mí. ¿Cómo puedo encarnar yo tu vida?
El Señor le dice a María, como a nosotros: "No temas, cree en mi
Palabra". Nos invita a quitarnos esos miedos a lo desconocido, a fiarnos
en quien nos ama y quiere nuestro mayor bien. A confiar, como Pablo, que
la fuerza es de Dios . María nos enseña a ponernos en las manos del
Padre.

7º DÍA
¿Quién puede subir al monte del Señor?, se pregunta el salmista.
¿Quién puede subir al monte de la santidad? Nadie, si Dios no nos da la
mano para levantarnos; nadie, si Dios no nos atrae; nadie, si Dios no nos
da su alimento; nadie, si no es conducido por su Espíritu.
Señor, tú das ese salto mortal, haciéndote un ser humano como yo...,
nos ves desorientados y nos atraes con lazos de amor..., te inclinaste
tanto para darnos de comer, que te hiciste hombre y te hiciste,
finalmente, Eucaristía, como alimento, para que seamos aquello que
comemos.
María, como nosotros, también experimenta la enorme distancia entre el
proyecto de Dios y su realización, pero en su corazón no hay NO al
proyecto, porque el cerrarse es fruto del egoísmo. María recibe el
anuncio con sencillez y con humildad; lo acoge como quien se sabe hija muy
amada por Dios, que está en sus manos, y él todo lo sabe y lo puede. Y
si me lo propone, es porque ve que es posible .
No ha habido mayor proyecto que éste y sólo necesitó la disponibilidad
de María. Y fue realidad por obra del Espíritu Santo. ¿No te sientes
capaz de decir "sí" al proyecto que Dios tiene sobre ti? Su proyecto
es que seas encarnación de su amor entre los hombres. Déjate amar por
él, y transmite ese amor a los demás. No tapones u obstruyas ese canal
por el que Dios quiere llegar a los demás. Da tu "hágase" como ella.