2ª ADVIENTO:
Is 40,1-5.9-11.
Sal 84,9-14.
2P 3,8-14.
Mc 1,1-8.
"Como un pastor apacienta el rebaño, su mano los reúne"
1º DÍA
"¿Donde está Dios?" es la pregunta que se oye muchas veces cuando
se ve tanta miseria humana, tanto material como espiritual. ¿Será que
el pecado de la humanidad aleja a Dios? No, Dios es más fuerte que el
pecado; éste dificulta, pero no evita que la gloria de Dios se
manifieste.
Yo sé, Señor, que tú quieres manifestarte. ¿Cómo no voy a
prepararte el camino, si a lo que vienes es, no sólo a liberarme de mis
noches oscuras de la fe, sino también a vivir dentro de mí para
manifestar tu fuerza, que me dinamiza, para regalarme tu amor que no
merezco?. Dime, Señor, ¿qué camino debo prepararte y qué senderos
allanar? ¿Qué es lo que tengo que quitar, transformar y convertir en
mi corazón para que tu Espíritu sea el verdadero conductor de mi vida?
El Señor, no sólo quiere mi salvación, sino la de todos los hombres
porque su proyecto es cambiar nuestra situación de "sin Dios" a la
de un cielo nuevo y una tierra nueva donde él pueda reinar. Sólo
necesita nuestra disponibilidad para ir haciendo él mismo el camino.
Ante semejante programa, Padre nuestro, que ningún hombre puede
proponer y cumplir, yo, Señor, te doy mi insignificante vida para que
tú la puedas emplear como te plazca, con tal de que todos los hombres
podamos vivir como hermanos.
2º DÍA
Mirando al mundo no vemos otra cosa que montañas escarpadas, simas
profundas, senderos retorcidos, dentro de las relaciones humanas. ¡Qué
lejos estamos de Ti en nuestros ambientes! Mientras todo esto nos da
vértigo porque nos supera, tú sigues confiando en cada uno de
nosotros. Entiendo que no soy un "buldózer" que tenga que arrasar y
allanar todo el terreno para preparar un camino donde tú puedas llegar
a poner la paz, la armonía y la comunión en nuestras relaciones, sino
que me has puesto en la pequeña parcela en donde se desarrolla mi vida
y me has regalado la potente dinamita de la fe que mueve montañas. No
quiero defraudarte y quiero que no se quede en una fe teórica, sino que
mi vida sea coherente con ella.
Nada imposible nos pide el Señor, solamente quiere hacernos ver que
sólo necesita nuestra disponibilidad. Cuenta con nosotros. Sabemos
dónde está la fuerza, sabemos dónde está la solución a tantas
divisiones y enfrentamientos, sabemos de dónde nos viene la paz y la
libertad, ¿cómo no voy a compartir la fe que me ha liberado a mí?
Mi experiencia de fe no es privada, sino que es para darla a los demás
. Tú experiencia de Dios es patrimonio de la Humanidad, no te la
apropies. "Una voz grita en el desierto". Si no gritamos tú y yo,
¿quién gritará? Otros lo harán, pero no para allanar caminos, sino
para poner fronteras.
3º DÍA
No quieres, Señor, mandar mensajeros quedándote tú lejos, sino que
deseas manifestarte en persona, aunque lo tengas que pagar muy caro,
pero tu amor lo supera todo.
¿Quién mejor que el amado a la amada puede decirle lo que siente?
Entra a habitar en tu casa, entra y habita en nuestros corazones. Vence
con tu poder toda resistencia que te ponemos, porque en lo más hondo
necesitamos sentir los latidos amorosos de tu corazón .
La revelación de su gloria es como una brisa suave (cf 1R 19,12). Como
la sonrisa de un niño en Belén que pasa desapercibida, excepto para
aquellos sencillos pastores, que por no tener nada, su corazón estaba
abierto a recibir la gracia.
¿Quiénes te reconocerán, Señor? Sólo los que desean reconocerte,
porque no hay peor ciego que el que no quiere ver.
¿Quiénes te verán? Aquellos que se encuentren con nosotros y vean
que tú eres el centro de nuestras vidas. Cuando, ante tanta increencia
y negación de Dios, nos vean con la esperanza de aquel que sabe que tu
amor es más grande que todo el pecado del mundo. Cuando tendamos
nuestras manos hacia aquél que nos necesita sin pedirle nada a cambio.
Cuando aceptemos humildemente las ofensas de los demás devolviendo bien
por mal. En una palabra, te reconocerán en el amor que nos tengamos
entre nosotros .
4º DÍA
¿Qué acogida se da a un equipo de fútbol que ha sido campeón del
mundo? ¡Vaya apoteosis! Sin embargo, si oímos el anuncio de la llegada
de nuestro Dios ¿cómo lo recibimos?
¡Que viene el Rey de reyes, el Señor del universo, que viene nuestro
Amado!, ¿Qué tenemos que hacer? Prepararle la acogida que se merece.
El quiere venir de una manera personal e íntima a cada uno de nosotros,
como si tú fueras la única persona que existe en la Tierra.
Elevemos los valles de nuestros desalientos, de nuestra desesperanza y
de nuestra timidez, de nuestros vacíos existenciales, de nuestra falta
de fe, porque él nos viene a traer abundantemente todo lo que
necesitamos. Abajemos los montes de nuestro orgullo, las colinas de
nuestra autosuficiencia y los cerros de nuestros apegos, así él se
sentirá acogido en nuestro corazón .
Enderecemos el camino de nuestras vidas cuando nos desviamos hacia las
seducciones del mundo, hacia los halagos de los demás, hacia la
mentira, hacia el egoísmo que nos lleva a la muerte, a importarnos más
lo que digan los demás que lo que diga nuestro Amado, Porque él viene
a ser y andar el camino con nosotros, a mostrarnos la verdad y darnos la
vida .
¡Qué delicadeza la suya que no se impone ni nos empuja! Él se pone
delante y dice: "Sígueme".
Sabiendo que tú nos das la Vida y que deseas lo mejor para nosotros,
cómo no decirte : "Ven, Jesús, ven"
5º DÍA
Así como la Palabra se hizo carne en Jesús, Dios quiere que nuestra
carne se haga Palabra. Quiso Dios valerse del hombre, fiarse del hombre
y dejarse proclamar por el hombre.
Primero se vale del profeta Isaías para anunciar la venida del Señor,
que le manda subir a lo alto de un monte para que pueda ser oída su
voz. Más tarde será Juan el enviado por delante del Señor para
anunciarle y preparar el camino. Después será Marcos que recoge lo
anterior y nos lo transmite a nosotros como palabra viva que nos anuncia
esta hermosa noticia.
Y ahora eres tú y soy yo, que por la gracia y la misericordia de Dios,
hemos recibido esta Palabra de vida, los que tenemos la dicha y el honor
de ser profetas por el Bautismo, nosotros los llamados a encarnar la
Palabra, a hacerla vida y proclamarla.
¿Qué somos, Señor, para que los cielos se abran y se derrame tu
Espíritu sobre nosotros, y nos unjas profetas de esperanza para este
mundo que tanto la necesita?
¡Qué alegría sentirse hijo amado tuyo! Pones todo en nuestras manos
.
¡Qué honor, qué confianza la tuya, Padre, el ser tus elegidos, tus
hijos amados! Todo por pura gracia tuya, pues tú bien sabes de nuestras
debilidades, de nuestras infidelidades, de que nada merecemos. Te damos
gracias por esta confianza. Nos ponemos en tus manos para que vayas
moldeándonos a tu imagen y semejanza, y así podamos manifestar tu
gloria.
6º DÍA
Nuestra medida del tiempo no es la misma que la de Dios. Nosotros nos
impacientamos, a medida que le quitamos hojas al calendario, y no
conseguimos nuestros deseos. Sin embargo, Dios lo mide en términos de
salvación. Mil años es nada si consigue que un día haya un poco más
de comunión entre los hombres. Su paciencia es nuestra salvación.
Son muchas las veces que me dices que tu alegría es que el hombre viva
en comunión. En esa comunión que nos viene cuando cada día escribimos
un nombre más en nuestro corazón, cuando cada día tendemos la mano a
una persona más, cuando cada día damos una palabra de aliento al
decaído, cuando cada día procuramos que el otro sea más feliz; porque
"nadie es feliz a solas" (R. Follereau). Entonces, Señor,
apresuramos tu venida y se hace realidad la llegada de unos cielos
nuevos y una tierra nueva. Gracias, Señor, porque cada día me vas
dando esa oportunidad, poniéndome personas delante para que haga
comunión con ellas.
El modus vivendi de la Trinidad es la comunión, siendo un solo Dios
por obra del amor. Así, el cristiano está llamado a esa forma de vivir
en comunión con los demás, unidos por el vínculo del amor. La
común-unión de todos los cristianos será el primer signo de
credibilidad por el que los demás conocerán a Dios-Amor . De esta
forma preparamos el camino al Señor.
7º DÍA
El rostro del cristiano es de alegría. Pero no queremos que nuestra
alegría sea la de aquel que tiene que sonreír porque lo exigen las
circunstancias, ni la del que huye del sufrimiento de los demás porque
pueden amargarle la vida, ni tampoco la del bienestar y la suerte. La
alegría del cristiano es una paz interior que no es ajena a las
tristezas ni al sufrimiento, y hunde sus raíces en el Espíritu Santo.
Es un don de Dios que lo acogemos cuando el Espíritu Santo es el guía
de nuestras vidas, como lo fue para Jesús .
El Adviento es un motivo de alegría para el cristiano abierto al
Espíritu Santo porque participamos de la alegría de los cielos que
quiere acercarse a la tierra y hacer de ella la morada de Dios.
¡Levantemos el corazón como la amada levanta el corazón al amado que
viene con inmensa alegría!
La señal que te distingue, Señor, de los falsos Mesías, es el
tatuaje que llevas en tus manos. Nuestros nombres están marcados de
forma imborrable allí donde están más a la vista: las palmas de las
manos . Esta será la contraseña por la que te pueda reconocer, por la
que pueda responderte y abrirte mi corazón. Dame tus entrañas amorosas
para poder "tatuar" en mis manos muchos nombres de personas que tú
has puesto en mi camino. Así seremos signos de comunión para nuestro
mundo.