3ª ADVIENTO:
Is 61,1-2a.10-11
1Ts 5,16-24
Jn 1,6-9.19-28
"Yo soy la voz que grita en el desierto: Allanad el camino del
Señor"
1º DÍA
Día de gozo y alegría para todos los hombres porque es buena noticia
que el Señor viene, que las tinieblas desaparecen ante la eminente
salida del Sol, la Luz verdadera. Si mi Señor está gozoso por esto,
¿no lo voy a estar yo?
Aquí me tienes, Señor, para ser espejo que refleje tu rostro. Mi
espíritu se alegra como el de María, porque no soy nada para que tú
te preocupe tanto por mí.
Me has hecho el corazón muy pequeño para poder acoger tanta gracia
como es tu venida. ¡Qué corto se hace el Adviento para asimilar tanto
derroche de bondad y misericordia!
Esta noticia no me la puedo callar , sería una traición porque todo
hombre tiene derecho, en particular los agobiados, los cautivos, los
pobres, los marginados, en general, todo aquel que vive en tinieblas.
Gracias, Señor, porque me llamas a ser la aurora que anuncia la salida
del Sol, que rompe las tinieblas, plenifica todo corazón y alegra a
todos los hombres.
Por todo esto S. Pablo nos exhorta a la alegría. Y la constancia en la
oración será lo que nos hará ir experimentando el calado y la
profundidad que tiene este año de gracia del Señor, un año de gracia
que ya tiene veinte siglos.
Ante tanto derroche de amor que nos ha sido dado por el Espíritu
Santo, no puedo decir otra cosa que gracias, gracias, gracias.
2º DÍA
¿Cómo te pagaré, Señor, tanto derroche de gracia? No veo otra forma
que la de ser un espejo limpio donde incida tu luz que ilumine a mis
hermanos.
¿Cómo? Vendando los corazones desgarrados de los que están al margen
de la sociedad, como el buen samaritano. Dame el botiquín de los dones
del Espíritu Santo para estar preparado en cualquier momento en el
camino de la vida para atender a mis hermanos.
¿Cómo? Consolando a los que lloran, quitándoles el vestido de luto y
ungiéndolos con el aceite de tu Palabra.
¿Cómo? Liberando a los cautivos por el consumismo, por la mentira de
la apariencia, rompiendo las cadenas formadas por los eslabones de las
riquezas, los honores y los placeres. Danos la llave maestra y la
palabra oportuna para sacarles de ese cautiverio del que muchas veces no
son conscientes.
Sé, Señor, que la mies es mucha y que no tengo que ir muy lejos para
encontrarla, basta con levantar la vista . Me has puesto personas cerca
a las que mostrar tu rostro y en las que puedo verlo yo. Dame un
corazón abierto y unos oídos atentos a lo que me quieres decir a
través de ellas.
3º DÍA
"La vida es bella", ¿por qué no sacar su jugo, que es el amor,
embriagándose con él?
Me gustaría, Señor, vivir y sentir la alegría que tú sientes al
convivir conmigo . Poder corresponderte con la misma ilusión que tú
sientes por mí.
Quiero, Señor, vivir este Adviento impulsado por el Espíritu Santo,
que con su aliento me vitaliza y me lanza a prepararte el camino para
que puedas llegar a mi corazón y al de mis hermanos.
¡Ven pronto, Jesús, no tardes! Porque sin ti los días son vacíos,
las noches son más oscuras, los hombres más distantes, las relaciones
más frías. ¡Ven pronto! que quiero abrazar al hermano, y sin ti no
puedo levantar los brazos; quiero vivir la vida, y sin ti todo es
oscuridad y vacío . Recibirte es adquirir el poder de los hijos de Dios
. ¿Y quién nos podrá con nosotros si Dios es nuestro Padre y está
con nosotros? Esta es nuestra gran alegría, nuestra gran esperanza y
nuestro gran deseo de que tú vengas. ¡Ven, Señor, Jesús!
A la pregunta de qué podemos hacer habría que responder que no
mirarse tanto a sí mismo y acoger el amor de Dios que con su palabra
nos quiere unir a él para que busquemos sólo su Reino. Para ello
tenemos a nuestra Madre, que nos lleva en su corazón y nos enseña a
abrirnos a la palabra de Dios para responderle con un "Hágase" (Lc
1,38).
4º DÍA
¿Pasó el año de gracia anunciado por Isaías? ¡Cómo se va acabar
la gracia del Señor en un año! El Señor desborda cualquier
expectativa de los profetas. Llevamos veinte siglos de gracia, porque la
salvación del Señor es eterna, no se puede medir. Su gracia es
infinita. El Espíritu Santo que se nos ha dado está siempre presto a
colmarnos de su amor . Todo depende de la capacidad de nuestro corazón
para acogerlo.
Necesito, Señor, que me des ojos de buen mercader para saber apreciar
las joyas con que nos adornas, la distinción de ser hijo de Dios, amigo
tuyo, portadores del Espíritu Santo. Con todo esto ¿qué temeré?
Nada, porque el manto del triunfo está sobre mí.
Danos, Señor, la gracia de poder asimilar y saborear toda esta
generosidad y misericordia tuya para con nosotros. Es poco el tiempo que
dialogamos contigo para que tú nos puedas expresar todo lo que tu
corazón siente por nosotros. Nos pasa como a los enamorados, que el
tiempo se les hace corto y siempre queda algo más que decir.
Se alegra mi espíritu en Dios ni Salvador, cuando cada mañana me
espabila el oído con su palabra para darme los buenos días y vestirme
un traje de gala. No podemos esperar menos de un Padre que es todo Amor
Alégrate, como hijo, porque hoy te ha llamado para ser la voz que
grita en el desierto. No te calles porque los cautivos, los oprimidos,
los pobres se habrán quedado sin el año de gracia.
5º DÍA
Ser testigo es haber tenido una experiencia de algo. Seremos testigos
de Cristo en la medida que hayamos experimentado al Dios vivo. Seremos
testigos de la Luz en la medida en que nos hayamos dejado iluminar por
ella.
Si me hacen la misma pregunta que al Bautista: ¿Tú quien eres? Desde
luego que no puedo decir que sea la Luz, pero sí que soy un cristiano,
testigo de Cristo vivo, que me siento llamado a testimoniar mi
experiencia de Dios . Nuestra boca tiene que reflejar aquello que bulle
en nuestro corazón .
Enamórame de ti, Señor, porque el dinamismo del amor nos lleva a
buscar cualquier excusa para hablar del amado/a. Que el diálogo contigo
me lleve a decirte como los enamorados: "Dime por esa boca lo que
quieres, que tus deseos son órdenes para mí". O como el salmista
"Tus mandatos son mis delicias" (Sal 119,143").
Mi vida gritará que me apoyo en ti, mi Dios, que quieres hacernos
partícipes de tu misma vida trinitaria. Nos envías a tu Hijo por puro
Amor y nos das el Espíritu Santo para crear común-unión (comunión)
entre todos los hombres. ¿No es esto lo que más desean los padres para
sus hijos?
Para ello necesitamos salir de la oración, cada mañana, provistos de
vendas de amor y misericordia para sanar los corazones rotos que
encontremos en el camino.
6º DÍA
Nunca, Padre, llegaré a comprender lo que valen nuestras vidas para
ti, que fuiste capaz de entregar a tu Hijo para que no pereciéramos. Y
sigues amando tanto al hombre, que hoy nos envías a nosotros, tus
hijos, para que tengan vida eterna . Que esto no haga crecer mi orgullo
de hijo "ejemplar" y "modélico", sino que me vea como un hijo
agraciado por el don de la experiencia de Dios, sabiendo que no tengo
que anunciarme a mí mismo, sino a Aquel del que me viene toda dádiva .
Que, como el Bautista ante el Sol, yo sólo sea una pobre criatura en la
que se refleje su resplandor.
Líbrame, Señor, de que mi ceguera haga caer a los que quieran
seguirte a ti: Luz verdadera de luz verdadera. Sólo quiero ser un fiel
indicador de la fuente de la Luz, de la fuente del Amor, de la fuente de
la Vida.
Contagiamos, no lo que decimos y aconsejamos, sino lo que profundamente
oramos y vivimos. De ahí la íntima conexión y dependencia recíproca
entre oración y la acción evangelizadora." Si las palabras
peligran que se las lleve el viento, los hechos son evidencias que la
gente entiende mejor. Así fue como informó Jesús a Juan, cuando éste
preguntaba si era él el Mesías esperado: "los ciegos ven y los cojos
andan..., y se anuncia a los pobres la Buena Nueva".
¿Habla mi vida de Buena Nueva? ¿Suscito interrogantes, como el
Bautista?: "¿Tú, quién eres?".
7º DÍA
Tú, María, mujer de pocas palabras pero siempre abierta a los planes
de Dios, sólo con tu presencia dabas a conocer a Cristo. ¿Qué
tendría tu saludo, que hasta el Bautista desde el seno de su madre
quería profetizar dando saltos, ya que su voz no se podía oír?
Hermoso canto el Magníficat (cf. Lc 1,46-50) que habla de las
excelencias que Dios ha hecho en la humilde María. Excelencias que
también Dios quiere hacer en cada uno de nosotros en la medida que nos
abramos humildemente a sus planes.
Yo sé, Señor, que no quieres para mí y para cualquiera de tus hijos
menos gozo y alegría que para María. Ella no es más feliz por ser la
madre de Dios, que por haber escuchado tu palabra y haberla puesto en
práctica .
Te doy gracias, Señor, porque no es un privilegio para los más
"dotados" según nuestras categorías humanas, sino todo lo
contrario, es para los más humildes, a los que se sienten que nada
tienen, a los pobres de espíritu, que al sentirse débiles, se abren
plenamente a ti, porque ese es el campo que necesitas para hacer tus
maravillas. Auméntanos la fe para que nos confiemos plenamente en ti,
como María, y nos acojamos a tus planes como el mayor regalo.
Gracias por tu entrega en el banquete de la Eucaristía. Nos motiva
para estar siempre alegres y nos impulsa a ser eucaristía para nuestros
hermanos.