TODOS LOS SANTOS
Ap 7,2-4.9-14
Sal 23,1-6
1Jn 3,1-3
Mt 5,1-12.
"Dichosos los pobres de espíritu porque de ellos es el Reino de los
Cielos"
1º DIA
Esta fiesta es familiar porque se trata de nuestros familiares: gente de
nuestra raza que pasaron por debilidades y tentaciones, pero que
supieron vencer; y si cayeron, supieron levantarse agarrándose a la
mano tendida del Padre: Cristo.
Entre esta muchedumbre inmensa están todos aquellos más cercanos en el
tiempo y en el espacio que estuvieron con nosotros, aunque no figuren en
el Santoral, que pasaron inadvertidos, pero dejaron rastro de fe,
esperanza y caridad. Ellos supieron "con la ayuda de Dios, conservar y
perfeccionar en su vida la santificación que recibieron" (LG 40).
Es una ocasión especial, en esta fiesta familiar, pedirles a todos
ellos que intercedan por nosotros. "Ayudadnos, pues estáis tan cerca
de la fuente; coged agua para los que acá perecemos de sed" (Sta.
Teresa).
Jesús es el camino verdadero y vitalizante que nos da acceso a la
fuente del Padre. Nuestra vida humana sólo tiene sentido si en él y
con él caminamos, en él y como él nos configuramos, y de él y con
él vivimos . Si testimoniamos de palabra y de obra que él es el guía
de nuestra vida, nuestra conducta será convincente y seductora, y
nuestra palabra será creída.
Tú quieres, Padre, que seamos nosotros los que caminemos; no nos quitas
las adversidades, para así fortalecernos al superarlas con tu ayuda.
Quieres que seamos constantes en avanzar hacia la meta que nos has
puesto: Cristo.
2º DIA
Tu gran aspiración, Padre, es que nosotros, tus hijos, seamos perfectos
en el amor, es decir, santos, ¡qué menos! Todos los padres tenemos
las mismas aspiraciones y no te vamos a ganar a ti en amor, siendo tú
la fuente del mismo. Y tu gran ilusión es que gocemos en tu presencia.
Nosotros también tenemos tu aspiración e ilusión. La felicidad es la
diana a la que todos miramos.
Las Bienaventuranzas, a los ojos del mundo, parecen una locura, Señor,
ya que tus caminos no son nuestros caminos (Is 55,8) por eso te pedimos
que ilumines nuestros ojos de la fe para ver en las Bienaventuranzas
esa diana y nos des fuerzas para subir a tu monte santo.
Acercarse al monte de las Bienaventuranzas es como acercarse al monte de
la alegría. Pero de esa que hay al otro lado de la zarza ardiendo,
donde es necesario descalzarse. El monte de las Bienaventuranzas fue
como un preludio del monte Calvario. Como decía Fulton Sheen: "El
día que nuestro Señor enseñó las bienaventuranzas, firmó su propia
sentencia de muerte". De hecho, Jesús enseñó las bienaventuranzas
en un monte, y las puso en práctica en otro.
Las bienaventuranzas no se comprenderían si no fueran vividas. El ha
sido el único ser humano que las ha vivido hasta el fondo, son su
autorretrato: fue pobre, limpio de corazón, misericordioso. Que ante la
inefable verdad de Dios Padre, se nos caigan todas las demás cosas de
las manos como si fueran basura, como decía S. Pablo.
3º DIA
Jesús empieza por aquello en que se centran todas las expectativas
humanas de todo los tiempos: la felicidad. La bienaventuranza y la
felicidad es el principal proyecto que tiene todo hombre para sí y para
sus hijos. Así, lo que hace Jesús es predicar el principal deseo de
Dios Padre para cada uno de nosotros, sus hijos, pues ¡lo somos! El
saber que Dios es nuestro Padre ya debería bastar para sentirnos
felices.
Gracias, Padre, por enseñarnos esa autopista de la felicidad con sus
ocho carriles que nos conduce a nuestro destino: tu corazón. Quieres
que levantemos la vista y no nos quedemos revolviendo la basura en la
que los humanos buscamos las perlas falsas del "poseer", de la
"fama" y de los "placeres". Estos nos narcotizan y no nos dejan
ver que nuestra felicidad verdadera es la que proporciona el desarrollo
de nuestra propia identidad de ser tu imagen y semejanza: el amor y la
comunión. Tu Hijo es la perfección y nuestro modelo .
El peaje de la autopista de la felicidad consiste en tomar todas las
dificultades que a diario nos salen al paso y vivirlas desde tu mirada,
como las han vivido todos los santos, esa muchedumbre inmensa, marcados
en la frente y vestidos con vestiduras blancas (símbolos del Bautismo),
que hoy nos ayudan con las huellas que dejaron. Ellos han ido
ensanchando esa autopista, siguiendo a Jesús que dijo: "Yo soy el
camino" (Jn 14,6). "Ven y sígueme".
4º DIA
En esta era de las comunicaciones estamos, más que nunca, siendo
bombardeados por una propaganda que nos promete la felicidad, como si
ésta se pudiera manufacturar y comprar.
La felicidad no tiene nada que ver con el bienestar, con lo que
normalmente se confunde. No viene con traje impecable, ni joyas, ni con
una sonrisa de dentífrico, sino que es algo que se asienta en el
interior de la persona: la paz y la alegría que te da la fe de saberte
amado y habitado por Dios. Esta fe no nos quita los dolores,
dificultades y problemas cotidianos y extraordinarios de la vida, sino
que te ayuda a superarlas. Los granos de arena en muchas ocasiones se
nos hacen montañas; pero desde la mirada de Dios, las montañas se ven
como granos de arena.
Si ser feliz es ser perfecto en el amor, ayúdame, Señor, a estar unido
a ti y seguir tu proyecto sobre mi vida, echando por la borda todos los
anti-proyectos que el mundo me propone con cantos de sirena y que muchas
veces me seducen. Aumenta mi fe para distinguir tus caminos de los míos
, y la fuerza para recorrerlos contigo. Seguir mis propios caminos en
solitario lo único que me ha proporcionado ha sido dejarme cada vez
más insatisfecho.
5º DIA
Santo significa perfecto en el amor, y es a lo que cada criatura humana
está llamada a ser. Esto consiste en el desarrollo de nuestra propia
identidad hechos a imagen de Dios y cuyo modelo es Cristo.
La bienaventuranza y felicidad será proporcional al desarrollo del
amor, porque Dios es amor, es comunidad. Mi máxima realización, como
la máxima realización de cada hombre, es transformarme en Cristo. Y
cuanto más se aleja uno de esa referencia y vocación, mayor es la
frustración.
Se trata de fijar los ojos en él para reproducirle lo más fielmente
posible, y a eso se tiene que dirigir nuestra oración y diálogo con
él. No sería una genuina reproducción de Cristo la simple admiración
de su persona . El no quiere admiradores, él lo que quiere son
imitadores. Pero no se trata de una imitación externa, sino que supone
un proceso constante de transformación y renovación abierto al
dinamismo del Espíritu, dejándose conducir por él, como lo hizo
Jesús.
Como el hierro se fragua en el fuego, el santo se fragua al calor del
Espíritu. El forja con amor, ternura y paciencia la imagen de Cristo en
nuestros corazones.
Conquista mi corazón, Señor, para que tu Espíritu forje en mi
persona, tu misma personalidad. Porque si yo no acepto vivir como tú me
insinúas, me entrego más o menos veladamente a mis anti-proyectos de
hombre viejo, que me llevan a la frustración al no alimentar y
desarrollar la vida eterna que hay en mí.
6º DIA
Las Bienaventuranzas no son un extra del cristiano, ni son unos simples
consejos, sino que es la ley del Evangelio, es decir, la concreción de
la ley del amor que nos vino a traer Cristo. Y el sello en la frente con
que nos reconocerán será el del amor .
Los santos bienaventurados no están tanto para rezar por ellos, cuanto
para que intercedan por nosotros, y su presencia en la comunión de los
santos nos sirva de guía y estímulo para seguir sus pasos. Ellos no
son seres extraños, ni "extraterrestres", sino que están en
comunión con nosotros y nos hacen sentirnos conciudadanos de ellos,
llamados a gozar de su plenitud. Ellos siguen estando pendientes de
nuestro caminar, y nos esperan para aumentar el gozo, si es posible, con
nosotros. El gozo de ellos es el de Dios; y el de Dios, es nuestra
salvación.
Queremos lavar nuestras vestiduras con tu gracia para poder coronarte de
gloria y no de espinas, como muchas veces lo hacemos cuando nos salimos
de las bienaventuranzas.
Estos santos han ido poniendo su parte en esta historia de salvación
que Dios va haciendo con su Pueblo. Ahora nos toca a nosotros. Somos
continuadores de esta historia de salvación y responsables de aquellos
que vengan detrás. A nosotros nos toca pasar la antorcha de la fe, la
esperanza y la caridad que iluminen este mundo.
Son incontables, más de los que nosotros marcaríamos en la frente, ya
que estamos ante la misericordia infinita de Dios y no la nuestra.
7º DIA
El gran deseo que todos los hombres tenemos de ser felices, de ser
importantes, de ser grandes… nos viene ya de la naturaleza, y nada hay
vano en la naturaleza.
Nuestro corazón no se sacia con cualquier cosa porque está hecho a la
medida de Dios. Y este deseo nuestro coincide con el deseo de Dios, que
por amor quiso hacernos a imagen y semejanza de él (cf. Gn 1,26).
Además, como dice S. Juan: "Mirad qué amor nos ha tenido el Padre
para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!". Luego ser santo o
perfecto debiera ser lo más natural del hombre . Es esa la única
vocación que tenemos todos los hombres.
"La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación
del hombre a la unión con Dios". (GS 19). La genuina y suprema
vocación del hombre es ser Cristo (cristiano). Luego cada uno tiene una
llamada particular, que no es sino un modo específico de realizar la
única y suprema vocación de todos a la santidad.