El Pan de Cada Día

Semana del 14 al 20 de diciembre (IV Domingo de Adviento)

4ª ADVIENTO

Mi 5,1-4
Sal 79,2-19
Heb 10,5-10
Lc 1,39-45.


"¡Dichosa tú, que has creído!, porque lo que te ha dicho el Señor
se cumplirá"



1º DIA

Dios viene con el deseo de encontrase con nosotros. No viene de visita,
sino a quedarse con nosotros . Adviento es el anuncio de su llegada para
poder iniciar los preparativos de este gran momento. Es la gran alegría
de saberse escogido para la gran visita y disponerse a tal recepción.
Es engalanar la vida y el corazón, mucho más que la casa, para poder
ofrecer lo más íntimo de nuestro ser al que nos da la Vida. Adviento
es vivir el regocijo de saber que Alguien ha fijado su mirada sobre mi
vida, y anhela profundamente encontrarse conmigo y disfrutar desde ahora
de ello. El Amado que brinca sobre todos los obstáculos, para quien
todo es poco para llegar a mí .
Adviento es el estilo de vida de quien ha preferido creer una promesa
por realizar, y vive cada día con los ojos abiertos y la mirada hacia
adelante, captando en cada situación y cada persona los rastros del
Amor.
Adviento es tener un oído atento a todos los signos que denotan tu
presencia entre nosotros, Señor, porque tu promesa se cumple no tanto
en el tiempo, sino en el corazón acogedor. ¿Cómo no van a descubrir
que te espero, Señor, si dejo otras ofertas, amores, y seguridades?
¿Cómo no voy anunciarte cuando vean que toda mi confianza y mi
seguridad están puestas en ti? .

2º DIA

Dios, al contrario de lo que hacemos los hombres, hace opción por lo
pequeño. Escoge para su nacimiento, no la mítica y gran ciudad de
Jerusalén, sino una olvidada aldea; tiene predilección y le encanta lo
pequeño, lo sencillo, lo humilde, lo insignificante. Dios no es ese
Todopoderoso que hace todo lo que quiere, sino que es el Todopoderoso
que pide permiso a una humilde campesina para nacer. Dios se hace
pequeño para que le reconozcamos en tantos "pequeños" que nos
rodean. Si naciera hoy Cristo, ¿dónde iríamos a buscarle?, ¿cómo
reconocerle?
Danos, Señor, ese ojo de buen mercader, para no dejarte pasar por
nuestro lado sin haberte reconocido. Llévanos a donde no nos gustaría
ir, porque la miseria nos repele. Sentimos inclinación de elevar la
vista al cielo para adorarte y tú nos invitas a inclinarnos hacia
abajo, hacia el hombre, para acogerte .
El misterio de Belén sólo es apto para menores. Para entrar en la
basílica de Belén hay que agachar la cabeza por un portillo de poco
más de un metro. (Su entrada original fue parcialmente tapiada para
evitar la entrada a caballo de los soldados musulmanes). Esto es un
signo que nos indica cómo tenemos que hacernos pequeños, sencillos y
humildes para acoger estas fiestas de Navidad. Cuanto más subamos más
inaccesible se hace Dios; cuanto más nos abajemos, más se inclina Dios
para dejarse encontrar.

3º DIA

Nuestra ingenuidad nos hace desear tener un corazón tan grande y tan
limpio, que fuera capaz de acogerte como te mereces. ¿Cómo poder meter
el océano en un dedal? ¿Cómo poder ensanchar mi corazón a la medida
de tu grandeza? Gracias porque no me pides ni un corazón grande ni
pequeño, sino un corazón con las puertas abiertas. Gracias, Señor,
porque tú buscas la mejor forma de entrar en él: achicándote. Tu amor
por cada uno de nosotros te hace anonadarte y empequeñecerte, para que
te podamos recibir. Es toda una lección para acercarnos a los demás.
¡A cuántas personas no les dice nada la Navidad! Y tú también
quieres nacer en ellas.
Sentimos, Señor, tu Espíritu que nos impulsa a llamar en sus
corazones sedientos de tu amor. Que hable nuestra vida y no los dogmas;
que su anemia de amor sea curada por medio de nuestra sangre y no de
recetas magistrales; que escuchemos, no desde la prepotencia, sino desde
el abajamiento a su verdadera situación .
El amor a Dios es bien concreto: No es hacer sacrificios y holocaustos,
no es el poner velas en los altares, no es cumplir preceptos..., sino el
sacrificio de nuestra voluntad al querer de Dios, como dijo Jesús:
"Aquí estoy para hacer tu voluntad". La oblación de todo nuestro
cuerpo y todo nuestro ser a la voluntad de Dios nos llevará a pensar,
sentir y actuar como él.

4º DIA

María, después de su "Hágase", se queda sin aliento. Toda
experiencia de Dios te convierte en apóstol, y sientes la necesidad
urgente de anunciarle. Pero ¿cómo?, ¿a quién? María salió
corriendo porque el amor tiene prisa, "como el que acude a apagar un
fuego" (S.Vicente de Paul).
María corre. ¿A anunciar o a ayudar a su prima? Es lo mismo, ayudar es
anunciar y viceversa. María se convierte así en la Madre de los
apóstoles.
¿Cómo decírselo a Isabel? Lo de su prima había sido un milagro, pero
lo suyo era algo más, era un misterio. Cuando Dios toma posesión de tu
vida es una realidad difícil de explicar, las palabras no bastan. Lo
primero que piensas es que te van a tomar por loco. María lo primero
que hizo fue algo tan sencillo como saludar a su prima y en ese abrazo
Juan saltó de júbilo.
¡Qué algarabía entre esas dos mujeres y esos dos niños! El encuentro
es exultante, gozoso y alegre. Juan, dando saltos y expresando con sus
pies lo que no podía hacer con la boca; Isabel, exclamando con gran
voz: Bendita tú entre las mujeres....; y María, exultando de alegría:
Engrandece mi alma al Señor...

5º DIA

María se olvidó de sí misma eligiendo el camino que Dios le indicaba.
El "Hágase" de María fue la entrega de todo su ser a los planes
de Dios. María, en cuanto conoce la necesidad de su anciana prima
Isabel, parte con prontitud a servirla. Es lo primero que aparece en la
persona invadida por el Espíritu Santo: salir de sí misma, de sus
comodidades, e ir con urgencia hacia el necesitado.
¡Cuántos pensamientos y sensaciones pasarían por María al ser
elegida para ser madre del Mesías! Pensamientos de responsabilidad y
sensaciones de gozo. Pero todo esto no le impidió ponerse en camino
ante la noticia y necesidad de su prima Isabel. El Evangelio nos impulsa
a no mirarnos a nosotros mismos como los "elegidos", sino que nos
empuja hacia aquellos que nos necesitan, los que sufren, los pobres...
¿No nos sentimos nosotros también empujados e impulsados, cuando nos
sentimos invadidos por el Espíritu Santo, a transmitir nuestra alegría
y nuestra disponibilidad hacia los demás?
El salto de alegría dado por Juan en el vientre de su madre es un
reflejo de la fiesta de Dios cuando dos o más, abiertos a su Palabra,
se encuentran. Dios se hace presente y manifiesta su gozo en los
pequeños y ¿quiénes son más pequeños que los no nacidos?

6º DIA

El Espíritu Santo tiene mucho que trabajar en nosotros para que
lleguemos a comprender, entrar y amar los caminos de Dios.
Vivimos en un mundo en que se valora el tener y el hacer más que el
ser, la autosuficiencia más que el abajamiento, el mando más que la
obediencia, el orgullo más que la humildad, la fama más que el
anonimato, el halago más que el agravio. ¡Y así nos va! Pisamos todo
lo que sea y a quién sea con tal de triunfar porque todos queremos
ocupar el primer lugar .
Los caminos de Dios son el amor y la comunión. No son una autopista,
sino que se abren a través de muchas dificultades. El amor lo supera
todo: pobreza, enfermedad, limitaciones,… El amor abre la mano, no
para coger, sino para dar; El amor abre el corazón y goza
entregándolo todo y entregándose del todo. El amor es hacerse humano,
como Dios se hace hombre, para "encontrarse" de igual a igual para
hacer fraternidad, para crear comunión. Ese es el camino de la Paz.
Es muy bonito decir: "Paz sí, guerra no" ¿Quieres trabajar por la
paz? Prepárate para afrontar las dificultades, prepárate para dar la
vida, prepárate para seguir los caminos de Cristo que lo llevaron a la
cruz, a dar por ti y por mí las mayores pruebas de amor. El es el
Príncipe de la Paz que está con nosotros.

7º DIA

¿Cómo son nuestros encuentros cristianos? ¿Son como los de la
Visitación? En la casa de Isabel (significa "mujer, casa de Dios")
había otro personaje que no hablaba porque era mudo: Zacarías, con el
tiempo su fe había decaído , como a veces la nuestra cuando Dios
parece que no nos escucha.
Muchas veces me quedo mudo yo también, Señor, y me falta la fe
necesaria para superar cualquier adversidad. A los demás les digo que
no hablo de ti porque no sé expresarme, porque tengo miedo, porque me
"da corte", por vergüenza, y así llego hasta convencerme yo
mismo... (El que no dice lo que cree acaba creyéndose lo que dice).
Pero tú bien sabes, Señor, que hay otro motivo más profundo. Si no
hablo de ti es por falta de fe, porque no me creo que tú me necesitas,
porque no experimento la urgencia y la necesidad que los demás tienen
de ti. Por eso te pido experimentar, que es muy poca cosa, lo que tú
quieres y necesitas. Regálame experimentar tu amor para que el
Espíritu, que inundó a Juan en el vientre de Isabel, también inunde
todo mi ser y pueda anunciarte con todos los medios a mi alcance.
María se convierte en el Arca de la Nueva Alianza donde habita Dios.
Ya no volverá a ser llevado a hombros de hombres, sino en corazones
abiertos para ser sus portadores. Nunca podremos meditar suficientemente
la grandeza de poder ser sagrarios vivos.