Ciclo A
1º ADVIENTO.
Is 2,1-5
Sal 121,1-9
Rm 13,11-14
Mt 24,37-44
"Estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del
Hombre"
1º DÍA
El día acaba con la noche y el Día del Señor acaba con las obras del
mundo. Vestidos del Señor Jesucristo nos pertrechamos con las armas de la
luz. Hoy, día del Señor, queremos ofrecer nuestras vidas a la misión
"rescate" de todos aquellos que viven en tinieblas. Ser cristiano es
ser misionero, es tener una causa por la que dar la vida. "¿Qué sería
la vida si no tuviéramos el valor de intentar algo?" (Van Gog).
Necesitamos alimentarnos para recorrer el camino, pero no cualquier
alimento nos vale. Sólo el cuerpo y la sangre de Cristo tienen energía
vital eterna . La vida eterna de Cristo penetra en el alma de quien recibe
la carne y la sangre eucarística y este don de la vida eterna garantiza
la resurrección que vendrá al final del mundo" (Eucaristía,
sacramento de vida nueva).
Gracias, Señor, porque en la Eucaristía tú ya vienes a nosotros. Es un
Adviento y una Navidad que saboreamos como participación en la esperanza
de plenitud. La Eucaristía contribuye esencialmente a la venida de Cristo
al mundo . En ella te cantamos: "Ven, Señor, Jesús". Ven a nuestro
hogar, a nuestra comunidad, a nuestra Iglesia, ven a los que sufren y
esperan.
También te pedimos: "Haz que te veamos". Que sepamos descubrir tu
presencia, para que unidos a ti, podamos hacer que te vean en cada uno de
nosotros, aquellos que te buscan.
2º DÍA
Adviento es la actitud del cristiano que espera en el Reino de Dios, pero
que a su vez trabaja para hacerlo posible. El que reza el Padrenuestro:
"Venga tu Reino" pero que camina hacia el encuentro. Este mundo no es
una sala de espera de ese reino de los cielos. Ni tampoco es el reino de
Dios mismo. Pero es el campo de batalla, el solar de construcción de ese
reino que viene del mismo Dios a la tierra" (Pikaza).
Después de vivir tantas experiencias de guerras, violencias, terrorismo,
¿todavía podemos creer que de las espadas forjarán arados; y de las
lanzas, podaderas?. Sí, si seguimos su camino, si hacemos vida su
Palabra.
Si Dios puede cambiar el corazón del hombre, puede cambiar la humanidad
entera. Ábrete a la esperanza, ábrete a la Palabra de Dios que tiene
fuerza para cambiar tu corazón. Y si cambia tu corazón, no sólo hay un
obstáculo menos para el Reino, sino, y sobre todo, una semilla más de
este mundo nuevo del que nos habla el profeta Isaías.
No es un camino de rosas, ni es una empresa fácil. Es un gran proyecto
que Dios tiene y del que nos hace partícipes. Pero ningún proyecto se
hace realidad si antes no se desea y se espera. Si no hay esperanza no hay
motivación para caminar. ¿Cómo se va a trabajar por algo en lo que no
se tiene esperanza? Vivir el Adviento es confiar en la posibilidad de la
realidad. Como aquel anciano que subió al Himalaya en invierno y dijo:
"Si llegué a la cumbre, fue porque mi corazón llegó primero". Para
Dios no hay nada imposible, solamente necesita tu disponibilidad.
3º DÍA
Cuando miramos los problemas del mundo lo vemos oscuro y solemos
preguntarnos: "¿Qué haré yo?". Tú no puedes hacer nada si te
quedas mirando a la oscuridad. Mira al día, y pregunta a Cristo, Luz que
ilumina al mundo, y pregúntale: "¿Qué quieres de mí?".
Cuando oramos con el Señor, y le hacemos esta clase de preguntas, no nos
pone delante los problemas del mundo, sino personas con rostros concretos
que tienen problemas. Son personas muy cercanas y en tus manos está la
posibilidad de indicarles donde está la Luz de sus vidas. Tú no puedes
crear la flor, pero sí cultivarla para que el mundo sea más bello. "No
tenemos en nuestras manos las soluciones para los problemas del mundo.
Pero, frente a los problemas del mundo, tenemos nuestras manos. Cuando el
Dios de la historia venga, nos mirará las manos" (Mamerto Menaplace).
Sé esperanza.
Sólo el hombre de esperanza tiene la capacidad de sembrar y la paciencia
de esperar, sabiendo que a su hora se dará el fruto. Un fruto que
desborda nuestras expectativas . Es asombroso ver cómo son transportadas
las semillas a grandes distancias por medio de los insectos, los pájaros,
el viento... Así, nuestra palabra, acompañada con nuestra vida, puede
hacer germinar la semilla del Reino en el corazón de nuestros hermanos.
El Señor confía en ti.
4º DÍA
El Espíritu del Adviento nos impulsa hacia adelante, caminando a la luz
del Señor. Su Palabra es luz que ilumina nuestros pasos. Su Palabra no es
espada que da muerte, sino que da vida. Sólo Cristo tiene Palabras de
vida eterna... Es espada afilada que entra hasta lo más íntimo del
hombre. Es el bisturí que trasplanta nuestro corazón de piedra por un
corazón de carne (cf. Ez 36,26); que nos permita amar a los demás y
crear comunión.
Caminando a la luz de tu Palabra, Señor, hazme salir de las tinieblas
para que mi vida pueda ser la del testigo de esperanza que despierte y
anime a los escépticos, decaídos y frustrados de esta cultura egoísta
e individualista.
El cristiano tiene tres poderosas armas: La fe, cuya fuerza está en ver
la realidad con una nueva luz: la de la Palabra de Dios; la esperanza que
nos da el arrojo de superar todos los obstáculos y pruebas, y la caridad
que es la única fuerza que es capaz de convertir al enemigo en amigo (M.
Luter King).
Si miramos al pasado pensando que cualquier tiempo pasado fue mejor, nos
podemos convertir en una estatua de sal , inerte y que acaba por diluirse.
Y si nos quedamos mirando a las tinieblas, acabaremos por quedarnos
ciegos. Si hay tinieblas en el mundo, mejor para que puedas encender tu
pequeña llama. Si todos los que nos llamamos cristianos encendiéramos
una llamita, el mundo se purificaría por el fuego del Espíritu Santo .
5º DÍA
El mundo vive acelerado queriendo aprovechar la vida al máximo porque ve
que ésta se le escapa de las manos. No sabemos esperar los frutos
naturales, y los hacemos artificiales; y para que den más, los hacemos
transgénicos.
Las cosas que realmente valen no se consiguen forzando la marcha.
Esperamos un mundo mejor en el que reine la justicia y la paz, esperamos
el Reino de Dios que es lo que realmente vale. Pero da una gran paz y
alegría que "mientras caminamos día a día hacia el Reino de Dios, el
Dios del reino ya ha venido a nosotros en nuestro corazón" ("La
Iglesia y los Pobres" 154).
Decía la carta a Diogneto en el siglo II: "Lo que es el alma en el
cuerpo, eso son los cristianos en el mundo". Cada cristiano es fermento
para un nuevo mundo. Solamente su presencia dentro de la masa hace su
labor. La masa tarda mucho en ser transformada. La fuerza oculta del
fermento hace su labor, su aliado es el tiempo y su fuerza la paciencia.
El fermento transmite su fuerza por contagio. El fermento siempre levanta
a la masa. Si tú estás transformado podrás transformar la realidad que
te rodea . Es cuestión de tener la paciencia que necesita el fermento.
Te pedimos, Señor, que no confundamos la paciencia con el pasotismo y nos
regales la pasión del amor, como la esposa del Cantar de los Cantares
espera la llegada del Amado . ¡Ven, Señor, Jesús!
6º DÍA
Antes del diluvio la gente comía y bebía y se casaba... Hoy también
comemos, bebemos y nos casamos... y nos llegará nuestra hora cuando menos
lo pensemos. Pero da una gran alegría saber que no es una espera
temerosa, que no es un estar en vela esperando a un ladrón que nos vaya a
quitar algo, sino que es la espera de la llegada del Amado, la del Hijo
del Hombre que viene a salvar al hombre. Es la del ladrón que ya nos ha
robado el corazón. Esta es la buena noticia del Adviento.
El Hijo del Hombre vendrá en la Parusía, viene en la Eucaristía y viene
en Navidad. Y es Navidad cuando nace en tu corazón. Cualquier día puede
ser Navidad, por eso estamos siempre viviendo en una actitud de Adviento.
Puede venir en la oración, en el trato con los hermanos, en el dolor y en
las alegrías... pero principalmente suele venir cuando te acercas a los
más necesitados. Se necesita estar despiertos para no perder la
oportunidad.
Danos, Señor, ese espíritu de Adviento y de enamoramiento apasionado de
ti para estar menos centrados en nosotros mismos, y abiertos a tus
insinuaciones que me puedan venir por alguno de mis hermanos, para estar
más abierto a la vida, y poder oír tus pasos. ¿Es que puedo dormirme
cuando espero la visita de mi Amor? No pierdas la ocasión ni pongas
resistencia para no tener que correr en su busca .
7º DÍA
Sopla, Señor, tu Espíritu sobre las velas de mi frágil pero pesada
barca, que sólo quiere estar amarrada a puerto por miedo al por-venir,
por miedo a la aventura del Adviento. Sin tu ayuda no puedo levar anclas
del fondo de mí mismo. Pero mi corazón me dice que la vida no es estar
amarrado y esclavizado, sino que, libre y enamorado, me arriesgue a salir
en busca del Tesoro en la tierra. Tú tienes que poder más que mis
apegos, mi rutina, mis comodidades. Si no fuera así, yo no podría cantar
que tu "amor es más fuerte que la muerte, los océanos no podrían
apagar tu amor ni los ríos anegarlo" (Cant 8,6-7).
Nos preparamos para la Navidad. Con gran ilusión nosotros vamos paso a
paso, día a día, al encuentro deseado y anhelado contigo, Señor, pero
¿cómo vienes tú? Tú vienes corriendo, porque el anhelo y los deseos
son proporcionales al amor y tu amor es infinito. Por eso te veo correr
hacia nosotros y, saltando montes y colinas, ya estás ahí. Ya es Navidad
porque te siento llamando a mi puerta .
¿Cómo viviste el Adviento, Mamá?, ¿cómo fue tu estado de
buenaesperanza? ¡Qué gran lección fue aquella de salir de ti misma para
ir en ayuda de quien te necesitaba! No te lo pensaste dos veces, fuiste
la primera misionera de llevar a Cristo, empezando por la familia .
Ayúdanos, Señor, a ser Palabra de esperanza para los demás.