Ciclo A
6ª ORDINARIO:
Eclo 15,16-21
Sal 118,1-5.17-18.33-34
1Co 2,6-10
Mt 5,17-37
"Si no sois mejores que los letrados y fariseos, no entraréis en el
Reino de los cielos"
1º DÍA
Todavía estamos en el contexto del "sermón de la montaña". Para el
judaísmo lo que más le interesaba era "cumplir los preceptos" de
Dios, estampados en la ley de Moisés. Jesús no vino a cambiar la ley,
sino a cambiar el espíritu con que se vive la ley, mejor todavía, vino a
cambiar el concepto de Dios-temor en un Dios-amor, porque ese es el eje de
toda la ley. Ya que el amor no pide "cumplimientos de preceptos", sino
respuesta con amor.
El mismo Jesús personaliza la ley poniéndose en su lugar por lo que
cumplir la ley es seguirle a él, es participar de su vida. "Cristo es
la ley del cristiano, como el amado es la ley del que ama (Cabodevilla).
Los que se aman no se "obedecen" porque se "pertenecen" el uno al
otro.
¿Cómo podemos, muchas veces, vivir como aquellos judíos de hace más de
2000 años, pendientes de cumplimientos?, ¿cómo podemos vivir pensando
en un Dios-temor, alejado de nosotros y esperándonos para
"ajustarnos" las cuentas?
La alegría mayor de mi vida es haber descubierto que tú eres un Dios
Amor, un Dios Padre, y que no nos pides cumplir, sino abrir nuestros
corazones para recibirte y colmar nuestras ansias de vida, de felicidad,
de gozo, y de todo aquello que buscamos. Y responder con amor porque amor
con amor se paga. Cuando te veo como Padre, comprendo que tus mandatos son
para mi propio bien, que son los que protegen este amor que solicitas de
nosotros. Haz, Señor, que sepa valorar tus mandatos, como el salmista
2º DÍA
Para Jesús amar es más que un consejo moralista, es parte constitutiva
del ser humano. Si el hombre no ama no es hombre, como decía San Pablo .
¡Qué definición antropológica tan corta!: "El hombre es amor" y,
por tanto, hecho para amar.
¿Y qué pasa si el hombre no ama? Sencillamente, deja de ser hombre
porque se deshumaniza. Aquí no hay medias tintas, no hay situaciones
intermedias de las que estamos acostumbrados los humanos a jugar con dos
barajas: separar las cosas de Dios, cumpliendo unos preceptos como el ir a
misa los días de precepto, no robar y no matar y no hacer mal a nadie,
etc.
Haznos ver, Papá, que lo que quieres de nosotros sigue la lógica del
amor. Tú te das del todo y quieres de nosotros todo. Nos quieres
perfectos, hombres maduros y acabados, como cualquier padre de este mundo
quiere para sus hijos que sean felices.
Y como el amor no puede ser forzado, nuestra respuesta tiene que ser libre
y voluntaria. Puedes meter la mano en el fuego o en el agua. Delante de
cada uno de nosotros está la muerte y la vida, ¿qué escogemos?
Tu amor, Señor, nos ha hecho ser dueños de nuestro propio destino. ¡Con
lo que gritamos, exigimos, luchamos para ser libres! Tú que nos das la
plena libertad, y no sabemos utilizarla muchas veces, y nos esclavizamos
eligiendo nuestra deshumanización.
3º DÍA
Jesús no renegó ni de la última letra de la ley antigua. La palabra de
Dios no pasará. La antigua ley daba los "mínimos" a los que todo
hombre debe atenerse para no deshumanizarse, como las bases para que el
hombre viviese en armonía con los hombres. Pero Jesús no quita esos
mínimos, sino que rompe el techo para que el hombre no se quede
subdesarrollado. La ley del amor no tiene límites, no tiene "mínimos
de obligado cumplimiento", como las huelgas de los servicios públicos.
El amor es lo que hace al hombre alcanzar las altas cumbres de su
identidad más profunda: ser imagen y semejanza del mismísimo Dios.
Gracias, Padre, porque, tú nos vienes a quitar esos viejos hábitos, y
nos los cambias por el nuevo y hermoso vestido, digno de los hijos de
Dios. Nuestro vestido más hermoso y resplandeciente es el del amor, que
nos corresponde por derecho propio.
Los fariseos eran personas muy religiosas y escrupulosas con el perfecto
cumplimiento de la ley. Sin embargo, para ti, Jesús, no eran dignas de
entrar en el Reino de los cielos. Ni ellos ni nosotros somos dignos,
porque todo ello es don tuyo. Sólo te pedimos que nuestras opciones
broten de un corazón enamorado que sólo desea lo mejor para el ser amado
y que goza con entregarte la vida en los hermanos.
4º DÍA
"Se os dijo: no matarás... pero yo os digo…"
Mirando el mundo y viendo las relaciones de los hombres y sus leyes, ¿no
nos cuestionamos si todavía estamos viviendo como el Antiguo Testamento?
Se sigue matando fratricidamente como Caín, mientras nuestro Dios Padre
nos sigue preguntando por nuestro hermano .
Sin embargo, es una alegría cuando me haces ver, Señor, que a ti no se
te ha ido el mundo de las manos. Tu paciencia es infinita, el tiempo, que
a los humanos tanto nos agobia, no existe para ti. Sigues esperando en el
hombre, sigues teniendo confianza en él, porque el tesoro de tu amor
está en él. Tu sangre es una semilla que da su fruto y tus palabras
florecen en los corazones que se abren a ella. Veo cultura de vida en las
personas que dan su vida por los demás. Mientras que haya un hombre o una
mujer que, olvidándose de sí mismos, tiendan una mano al necesitado,
luchen por la justicia oponiéndose a leyes que denigren o nieguen la vida
a los otros, mientras haya hombres en las instituciones que se rijan por
tu Palabra, hay esperanza. Dame, Señor, espíritu de oración, siendo tu
Palabra la luz que ilumina y guía mi vida.
5º DÍA
Se os dijo: no cometerás adulterio... pero yo os digo... El hombre sin
Dios es un mendigo llamando a puerta de gente pobre, y nada lo sacia. El
hombre sin Dios es un peligro ambulante porque nunca estará satisfecho.
Está claro que vivimos en la cultura del: comamos y bebamos que mañana
moriremos (1Co 15,32). ¿Pero qué hacemos los cristianos en estos
ambientes? Es como nadar contra corriente en un gran torrente, cada vez te
ves más lejos de lo que uno se propone.
Un padre no exige al hijo más de lo que puede hacer, pero Dios Padre nos
pide hasta lo imposible. El amor no tiene límites, por eso nos dice:
Haced lo imposible. Dame esos cinco panes que yo daré de comer hasta
saciarse a multitudes . Dame tu vasija de barro porque en ella quiero
poner mi amor que vence hasta la muerte. Si no tienes nada, dame tu nada,
que yo te daré todo. Pon amor en cada uno de tus actos, en cada uno de
tus opciones cotidianas. "Ama y haz lo que quieras" (San Agustín),
porque el que ama cumple la ley.
6º DÍA
Precisamente, por ser vasijas de barro, es por lo que no podemos fiarnos
de nuestras fuerzas para conservar este amor de Dios. Somos seres activos,
vivos, dinámicos y con gran libertad, por lo que necesitamos unas normas
para poder actuar. Nadie mejor que Aquel que nos creó y nos conoce nos
puede dar unas normas básicas: los mandamientos.
Quisiera cantar, sentir, vivir, recrearme, desear los mandamientos, como
el salmista del Sal 119. No mirar tus normas y tus palabras como cargas
sino como una instrucción paternal, como los preceptos que un padre pone
a su hijo, para bien de éste. "Los mandamientos ponen de relieve los
deberes esenciales y, por tanto, indirectamente los derechos
fundamentales, inherentes a la persona humana" (N.C. 2070).
La pregunta que más nos preocupa a todos es la del joven rico del
Evangelio. Este cumplía los mandamientos, pero se sentía insatisfecho y
por eso preguntó: ¿qué he de hacer para conseguir la vida eterna?
Jesús le contestó que buscase la perfección y le siguiera..., pero se
fue triste porque estaba muy apegado a su holgada vida . Dios no quiere
que estemos tristes por estar pendientes de si "cumplo" o no
"cumplo" una ley porque eso supone estar esclavo de la misma. El
Señor nos dice: "Mírame a mí, no te fijes en nadie más, yo soy tu
norma, no te quedes apegado a todo aquello que no te puedes llevar, haz
con ello un tesoro en el cielo".
7º DÍA
La vida eterna no es cuestión de teorías o de conocimientos
intelectuales, es cuestión de relación práctica con los demás, es la
ley del amor, es la ley de Cristo.
¡Qué lejos me encuentro de tu vida, Señor, cuando todo se me queda en
teorías! A pesar de ver lo lejos que yo estoy de tu corazón, a la vez
tú sigues tan cerca del mío que estás pegado a él. ¡Cuánto te he
herido yo con mi pasividad y mis "cumplimientos"! Y más cuando se
trata de los que nos tenemos por amigos tuyos .
Gracias, mi Cristo vivo, hecho pedazos por mí. Te haces Pan, Eucaristía,
sólo para que no nos perdamos ninguno. Eres el tesoro más grande de mi
corazón. ¡Hasta dónde llegas y te abajas por conquistarme! No te he
dejado ocupar en mí el puesto que te corresponde, el primero, por
usurpártelo yo. Gracias porque con tu escala de valores me pones en orden
el corazón, que tiende a ser servido y no a servir, haciéndome ver que
la felicidad está más en dar que en recibir.
Si María se veía dichosa por haber hecho el Señor maravillas en ella, y
¡no es para menos!, debemos meditar también lo que nos dice Jesús,
cómo nos ve, qué espera de nosotros, si escuchamos su Palabra y la
ponemos en práctica .
Te pido, Señor, por mediación de María, que Tú seas el primero en mi
vida, que encuentres en mí un corazón abierto, confiado y dispuesto a
hacer tu voluntad.