El Pan de Cada Día

Semana del 3 al 9 de febrero

Ciclo A

5ª ORDINARIO

Is 58,7-10
Sal 111,49
1Co 2,1-5
Mt 5,13-16

"Vosotros sois la sal de la tierra.....Vosotros sois la luz del mundo"


1º DÍA
Después del sermón de la montaña, Jesús, viendo a la muchedumbre que
estaba en el llano, se dirige a sus discípulos para que, viviendo las
bienaventuranzas, se conviertan en luz del mundo y sal de la tierra.
Aquellas palabras siguen teniendo vigencia hoy en nosotros. Hoy Cristo nos
invita a los cristianos, sus discípulos, que escuchamos su palabra, a ser
testigos de las bienaventuranzas para nuestros hermanos, respondiendo así
a la llamada a ser luz del mundo. No para que sobresalgamos sobre los
demás, dejándonos guiar por el orgullo, sino que el fin último sean los
"otros", los cuales tienen que ser iluminados por nuestras obras.
Entonces brillará tu luz como la aurora.
La luz es signo de la belleza, de la verdad, de la alegría ¡Qué hermoso
estaría el mundo si cada cristiano fuera una luz, por pequeña que fuera!
Se hace luz cuando se encuentra la verdad. Se hacen las tinieblas cuando
se está en la mentira. No escondamos la vela de nuestra fe.
Y ser sal de la tierra para dejar el buen sabor de Cristo en el mundo. La
sal es para dejarla guardada y conservada en un salero para satisfacción
propia, sino para mezclarla en la masa, para diluirla entre la gente. La
sal, además de dar sabor, tiene la propiedad de conservar los alimentos.
Así, los cristianos estamos llamados a preservar y conservar los valores
del Reino.

2º DÍA
La luz del cristiano está en la fe del que es Luz de luz. La fe es la que
nos permite ver las realidades con una nueva luz. Y sobre todo el saberse
acompañado por Dios en todo momento.
¿Qué es lo que impide que veas? Tal vez tener una falsa imagen de Dios;
el creer que su sitio favorito es estar en el sagrario para que vayas
allí a contemplarle. Puede que pienses que seguir a Cristo elimina, de
plano, la aflicción y las situaciones límite. Tal vez estás dispuesto a
reconocerle siempre que él actúa con milagros o acciones en tu favor,
pero lo dejas en el momento en que te invade la decepción o te salen las
cosas mal. En definitiva hay siempre algo que ciega nuestros ojos, e
impide que captemos que Dios camina a nuestro lado.
A veces pensamos que vivir de fe es irnos de la realidad cuando nos cuesta
entenderla. Sin embargo, por el contrario, él está en el camino con
nosotros para poder entender que las tinieblas nunca tendrán más peso
que el reconocimiento de Dios ante una vida entregada con amor. "La fe
nos hace gustar de antemano el gozo y la luz de la visión futura de Dios,
fin de nuestro caminar aquí abajo" (N.C 163).
Percibirte a ti, como el Amado que camina a nuestro lado, es la verdad
más hermosa que nos puede acontecer y es la alegría que nadie puede
oscurecer. Que esta proximidad de la Luz sea reflejada en nuestras vidas
para iluminar a nuestro alrededor.

3º DÍA
La palabra corrupción es muy oída en los medios de comunicación. ¿Qué
papel tienen los cristianos como sal de la tierra? La sal no está para
quedarse en los saleros de nuestras reuniones, actos litúrgicos, o
recintos privados. Esto es la tentación que tenemos porque es lo más
cómodo. La sal tiene que estar en contacto con las viandas a las que
quiere conservar y dar sabor. Los cristianos no somos del mundo pero
estamos en el mundo , por eso necesitamos la valentía y el arrojo de
salir de nosotros mismos y poner lo que somos en el asador, dejarnos
diluir, cosa que no es fácil, porque el gran peligro es de mezclarse en
la masa y seguir su corriente, sólo hay que dejarse arrastrar.
Jesús, ¡qué fácil es acomodarse a lo que todos hacen con tal de que
nos dejen tranquilos! ¡Cómo nos cuesta rebelarnos y denunciar el mal
para no meternos en problemas! Pero el verdadero discípulo tuyo no se
conforma con lo que ve, sino que vive su misión profética de "anunciar
y denunciar" con la vida y con la palabra , y esto le trae
"persecuciones" como a todos los profetas.
Si no nos metemos y no aderezamos nuestros propios hogares y ambientes
¿No será que la sal se ha podido desvirtuar? Entonces se necesita el
milagro de volver a nacer, como Nicodemo .

4º DÍA
Sin la sal la comida es sosa e insípida. Ser sal de la tierra significa
ser la fuerza sabrosa y tonificante de esta humanidad que no encuentra
sentido a la vida.
¡Con qué seguridad y confianza te atreves, Señor, a decir que seamos
sal de la tierra! ¿Es porque conoces nuestra debilidad y lo fácil que
nos corrompemos en contacto con todo aquello que no es tu amor, tu verdad,
tu vida? ¡Cuánto me cuesta ser sal! Muchas veces me dan ganas de tirar
la toalla, porque la gente no quiere ni probar lo que se le ofrece y caigo
en la tentación de rebajar el Evangelio de las bienaventuranzas para ser
aceptado. Perdóname por haber perdido la fuerza de tu palabra. El
Evangelio es sal. Algunos cristianos lo han hecho azúcar" (Claudel).
Líbrame de caer en la tentación de "desalar" tu Evangelio
Se necesita hoy mucha sal en todos los ambientes. Cada uno de nosotros
tiene que aportar su "grano de sal". No es fácil y se necesita
apoyarse constantemente en la palabra de Dios que nos va indicando su
voluntad.
La misión de Jesús se centró en hacer la voluntad de Dios, para lo cual
necesitó hacer una oración de escucha. Leer o escuchar detenidamente la
Palabra de Dios, asimilándola, haciéndola vida y transmitiéndola para
iluminar a todo hombre que viene a este mundo.

5º DÍA
El cristianismo no es una religión teórica, ni es para enseñar unas
meras verdades abstractas de la vida. Ser sal y luz en el cristianismo es
vivir esas verdades, es vivir el Evangelio, es partir el pan con el
hambriento, vestir al desnudo, acoger al necesitado.
Hoy, más que nunca, el mundo ha perdido oído pero ha ganado en vista. Ya
no se fía de las palabras, sino que quiere ver el Evangelio al vivo. El
cristiano, con sus opciones de vida, más que con sus palabras, tiene que
iluminar y dar sabor a la vida. La luz del cristiano no es para ponerla
debajo del celemín sino para iluminar todos los ambientes.
El pan es un signo sagrado porque da vida. Sólo el que sabe compartir con
los demás el pan, como nos dice Isaías, tiene entrañas de misericordia,
puede ser Evangelio vivo que los demás puedan leer.
En un hogar no se da pan a unos sí y a otros no, sino que todos comen pan
según sus necesidades. Y si se acaba, no hay pan para nadie. Si esto es
natural en el hogar ¿por qué nos cuesta tanto compartir el pan con los
que son nuestros hermanos? Todos los panes son panes de la familia humana.
Cuando lo que nos sobra lo damos como limosna, no hacemos otra cosa que
dar lo que al otro ya le pertenece .
Tú, Señor, que te identificas con el pobre, dame la llama de tu
Espíritu para que me ilumine y te vea en todo aquél que me necesite.
Dame la generosidad de no quedarme en la simple limosna para acallar mi
conciencia, sino acogerlo como hermano y acompañarlo como tal.

6º DÍA
Es muy corriente oír voces que ante el hambre y las miserias del mundo
preguntan: "¿Dónde está Dios?".
Cuando des tu pan al hambriento, hospedes a las pobres sin techo, vistas
al desnudo, Dios dirá "Aquí estoy".
El amor invisible de Dios al hombre se hace visible mediante nuestro amor
humano y encarnado. Tenemos el privilegio de ser llamados a ser la boca,
los pies, las manos de Cristo. Por eso es él el que nos pregunta a
nosotros cuando hay un necesitado: "¿Dónde está tu hermano?"
Cuando digas que está contigo, podrás rezar con alegría el
Padrenuestro. Y la gloria del Señor te seguirá. Jesús nos revela
nuestra verdadera identidad de hijos, y nos la revela mostrándonos a Dios
como Padre, con el que podemos vivir una auténtica relación de hijos y
hermanos, unos de otros, y así dar gloria a nuestro Padre, que está en
los cielos, y exclamará con gozo: ¡Este es mi hijo amado!
Cuando el hermano sea acogido en tu corazón, tu luz iluminará las
tinieblas. Cuando tiendas la mano a tu hermano, tu vida se diluirá y
serás sal que dé sabor a la vida. La luz y la sal que necesita nuestro
mundo es la de quien, dejándose llevar por el Espíritu Santo, vive las
Bienaventuranzas.
Ayúdanos, Señor, a salir de la tibieza y ostracismo en que vivimos para
dar testimonio y así ser luz y sal en nuestro mundo.

7º DÍA
Eres el amor entregado en medio del mundo. Tu amor, hecho pan, me habla
del que por Amor, se deja consumir por el tiempo, la salud, la vida misma
para dar vida. No permitas, Señor, que desfile hoy ante tu entrega como
un espectador más, indiferente o tal vez conmovido y asombrado, pero sin
comulgar con tu intención, con tu deseo de que prolongue esta forma de
amar en mi hogar, en mis ambientes, con los que me rodean, siendo luz y
sal.
Déjame verte en ese sencillo trozo de pan. Quiero compartir tu anhelo de
vernos a todos como hermanos, comiendo el mismo pan, compartiendo todo lo
que de ti hemos recibido. Quiero descubrirte como el Dios amigo y
compañero. Tu abrazo fraterno y solidario, me lleva a reconocerte como
ese Dios tan empapado de nuestro sufrimiento, tan traspasado por nuestra
hambre, que ha hecho de su vida pan. Tú sólo eres capaz de saciar
nuestra hambre de ser, de vivir, de ser amados y amar.
Quiero, Jesús, aceptar tu invitación a ser contigo pan consagrado,
hostia viva de amor. Quiero amar como tú. Tu amor sabe a Eucaristía, a
pan que se ofrece, se parte y se reparte para crear comunión.
Comulgamos para llegar a ser lo que recibimos. Cada encuentro contigo en
la Eucaristía, me permite hacer real esta identificación contigo y
realizar tu misión: Orar como tú, amar como tú, ser luz y sal como tú.