Ciclo A
7ª ORDINARIO:
Lv 19,17-18
Sal 102,1-4.8.10.12-13
1Co 3,16-23
Mt 5,35-48
"Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto"
1º DÍA
Seguimos en el sermón de la montaña. Ahora ya sí que estamos en la
cumbre: amar a los enemigos..., rezad por los que os persiguen..., sed
perfectos como vuestro Padre Dios. ¿Hay algo más? El día que estas
palabras sonaron por primera vez en el mundo giraba la historia de la
humanidad (M. Descalzo). ¿Hay alguna revolución mayor que ésta? La
revolución del amor es la única que puede cambiar el mundo
convirtiéndolo en un paraíso. Ni las estructuras, por muy buenas y
técnicamente perfectas que sean, ni las ideas políticas más avanzadas y
equitativas que se puedan dar, todo esto de nada sirve si las personas que
lo llevan a cabo no son movidas por el amor a la medida de Cristo.
¿Tenemos ya el paraíso soñado después de tantos siglos de decepciones
y fracasos? No, sólo tú, Señor, sigues ofreciéndote por todos como
modelo de amor irreversible, incontestable. Con tu amor extremado por el
hombre le estás diciendo: Tu vida es para amar así.
Es así como seremos capaces de construir un paraíso. Sólo un amor así
resucita en cada hombre su capacidad gigantesca de amar a lo Dios, y sólo
cuando el hombre la despliega alcanza su felicidad máxima que se traduce
en un mundo de amor. Dios puede cambiar el mundo, pero no quiere violentar
nuestra libertad.
2º DÍA
Así seréis hijos de vuestro Padre... He aquí el catalizador de nuestro
amor a Dios. El amar al hermano es el indicador que marca la medida de
nuestro amor a Dios. Para nuestro Padre Dios, el hombre está por delante
de su culto. La ofrenda mejor que le podemos dar es nuestra
reconciliación con el hermano . Sta. Teresa de Jesús decía: "Yo estoy
tan cerca de Jesús como lo estoy del hermano más separado". Esto nos
invita a poner nombres y apellidos a estas "señales de carretera"
que nos indican la distancia a nuestro destino.
¿Cómo no se me va a hacer un nudo en la garganta cuando pretendo rezar
el Padrenuestro, si no amo a mis hermanos? Rezar el Padrenuestro entero
sin sonrojo, es asumir y gozar de que Dios es Padre de todos, que hace
salir el sol sobre buenos y malos. Es el ver al otro con la mirada de
Dios. Es verme miembro de la gran familia humana en la que nadie es
indiferente para mí. Que los gozos y las tristezas de cada miembro son
gozos y tristezas de nuestro Padre.
¿Cómo podías ser tú Padre, sin ser nosotros hijos? ¿Cómo yo ser hijo
sin ser hermano de tus hijos? No nos has hecho extraños ni diferentes,
somos todos de tu misma naturaleza. El otro no es tan diferente que tenga
que ser mi enemigo. Tampoco puedo ser indiferente al otro, ese otro que
siempre es un misterio, pero que se me aclara cuando tomo conciencia de
que él y yo somos parte de tu mismo Cuerpo.
3º DÍA
El amar no es una actividad fuera de nuestra vida cotidiana, laboral,
familiar..., tampoco es un hobby para los tiempos libres, ni es hacer
actos extraordinarios en horas extraordinarias, sino que amar es impregnar
de amor cada una de nuestras actividades cotidianas, laborales, familiares
y de nuestro tiempo libre. Amar, vivir abundantemente, es lo más grande y
lo que hace más feliz en la tierra y en el cielo. Pero hay algo más
feliz que vivir, y es hacer que otros vivan. Porque el desarrollo y la
perfección del hombre está más en dar que en recibir .
Si prestamos atención a los mandamientos y palabras de Dios, descubrimos
enseguida que cuanto Dios nos manda y aconseja, lejos de ser una carga o
imposición, es, más bien, la mayor y única felicidad del hombre y la
mayor liberación de todos y cada uno de los hermanos.
Todo esto es posible desde nuestra permanencia en su amor, de vernos
totalmente sostenidos por su amor y su presencia que nos da fuerza y nos
guía .
Amar de verdad, según Dios, a la vez que es la mayor realización del que
ama, se va divinizando y asemejando más a nuestro Padre. Se va pasando de
la niñez a la adolescencia y a la edad adulta; salir del infantilismo de
sólo recibir, de desear ser amado; pasar a dar, a amar y a amar según el
amor fontal y origen de todo amor perfecto, gratuito y universal.
4º DÍA
Amando como Dios, y con su mismo amor, quien ama desarrolla, despliega y
perfecciona su identidad divina. Se va haciendo más hijo de Dios creador,
redentor y santificador, haciéndose uno con la Trinidad. Así va
adquiriendo mayor capacidad de formar comunidad cristiana, fraternidad en
el amor comunitario de Dios; vive más y mejor el Reino de Dios, crea
fácilmente la unidad, la comunión entre todos los hermanos, amigos y
enemigos. Y al mismo ritmo, nivel y calidad de su amor. Además de
participar abundantemente de la Vida-Amor del mismo Dios, va haciendo
partícipes a los demás de esa misma vida divina, y así va cumpliendo el
mayor anhelo de Dios, expresado por Jesús en su mandamiento nuevo del
amor de amar como él nos ha amado.
Jesús también suplica al Padre por nosotros, consagrándose por esta
unidad que es la misma Vida-Amor de Dios .
Según tus deseos, Jesús, queremos unirnos a tu oración para que podamos
mostrarte a los demás bajo el signo que más deseas de nosotros: el signo
de la comunión y de la unidad dentro y fuera de la familia, dentro y
fuera de la comunidad cristiana, dentro y fuera del grupo de amigos. Danos
la fuerza necesaria para hacer de corazón esta adhesión a ti, cuando
vienen aquellos que nos abofetean, nos calumnian o no nos "caen" bien.
Por ellos también queremos unirnos a ti.
5º DÍA
Qué difícil es responder a la pregunta: ¿qué es el hombre? Tenemos la
capacidad de poder proyectar nuestra vida. Ninguna otra criatura lo puede
hacer. Y generalmente este proyecto se inspira en la vida de personas que
admiramos e intentamos imitar.
¿Cuál es el ideal de mi vida?, ¿A quién admiro e imito? ¿En qué
cifro la realización de mi vida? Hablar contigo, Señor, de todo esto me
va poniendo en crisis a menudo por la sencilla razón de que me doy cuenta
que me equivoco frecuentemente . Me pierdo y me deslumbro en ideales que
no son más que espejismos engañosos, fuegos artificiales y castillos en
el aire. Me fatigo tratando de llenar mis graneros , almacenando tesoros
que la polilla y los gusanos echan a perder y poniendo mi corazón en las
riquezas que me empobrecen.
Sólo quien encuentra el sentido de su vida, tiene algo que decir al
mundo. El mundo necesita hombres y mujeres de talla a quienes poder
imitar. Señor, te hiciste hombre para que nosotros llegásemos a
reproducirte con la mayor fidelidad. Has sido el modelo de numerosas
personas a las que yo admiro. Jesús, eres, por tanto, la única
referencia y persona a la que debemos imitar. ¡Qué alto nos has puesto
el listón! Sed santos, sed perfectos. Si tú nada imposible nos pides,
ayúdanos con tu Espíritu.
6º DÍA
En la medida que me adentro en la oración, Señor, se acrecienta en mí
el deseo de verte, escucharte, de conocerte, de vivir contigo y de ser
como tú, con el profundo deseo de identificarme contigo. ¡Qué suerte
mantener contigo, Padre, Hijo y Espíritu Santo, un trato de amistad, que
además de ser familiar, íntimo y hogareño, va trazándome un proyecto
que yo nunca hubiera soñado. Sinceramente, Señor, me desborda pero a la
vez me fascina tu invitación a ser tu doble, a reproducirte, a ser
perfecto.
Padre, me presentas a Jesús como el modelo de hombre acabado, perfecto,
plenamente hombre. Y tú, Espíritu Santo, te derramas en mi corazón para
que mi vida, llena del Amor, sea una viva reproducción de Cristo. Y tú
Jesús, sales a mi encuentro, y me haces exclamar como Pablo que tú eres
mi vida . ¡Cuánto me gustaría vivir este proyecto de ser otro Cristo!
Echar por la borda todos los antiproyectos que yo me hago, y que lo único
que me proporcionan es dejarme cada vez con más sed. Ante este ideal que
me propones, Señor, vale la pena cambiarlo todo. Pero sólo podré con tu
ayuda.
Nada hay imposible para Dios (Lc 1,37). Sólo necesita nuestra
disponibilidad, porque nos hizo libres y no quiere violentarnos. Abrir
nuestro corazón para ser templos vivos del Espíritu Santo y que él nos
vaya llevando a conocer la voluntad de Dios y nos dé la fuerza necesaria
para poder cumplirla. Este es el camino de la perfección.
7º DÍA
Que mi vida, Jesús, sea fiel reflejo de la tuya; amar como tú requiere
una transformación. Como el pan y el vino no pueden convertirse en tu
Cuerpo y tu Sangre sin consagrarse, tampoco yo puedo pensar, sentir,
vivir, gozar, sufrir, morir y resucitar contigo y como tú, sin que tú
consagres mi vida.
Cuando descubrimos esta vocación de ser santos, no podemos por menos de
mirar a María, madre de Cristo, madre de los que queremos seguir a
Cristo, y madre de todos los hombres que ni tan siquiera le conocen.
Estos proyectos tan desbordantes de parte de nuestro Dios, sólo podemos
hacerlos nuestros, dando un "sí" total y definitivo como el de
María, fundamentado en la confianza puesta en el Señor, porque sabemos
que para él nada hay imposible .
Para que no nos perdamos en grandes ideales y ambiciosos proyectos
alejados de la vida cotidiana, María, nos enseña a estar pendiente de
los pequeños detalles de nuestro devenir diario, como lo estaba del vino
que faltaba en las bodas de Caná. Con su amor de madre nos indica a
Jesús, animándonos a hacer lo que él nos diga , sabiendo que Dios no
deja de ayudar a los que en él confían.