El Pan de Cada Día

Semana del 17 al 23 de marzo

Ciclo A

3ª CUARESMA:

Ex 17,3-7
Sal 94,1-2.6-9
Rm 5,1-2.5-8
Jn 4,5-42

"El agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor que
salta hasta la vida eterna"


1º DÍA
La semana pasada subíamos al Tabor y ésta bajamos al pozo de Jacob. Hoy
estamos lejos de ese Jesús transfigurado mostrando su gloria, hoy lo
tenemos cansado, fatigado y con sed, mostrándonos su humanidad. Jesús ha
querido aprender de nosotros lo que es el cansancio y a pasar necesidades.
Asumiendo Jesús el cansancio y el descanso, lo santifica y lo redime.
Ahora podemos dar gloria a Dios, no sólo con el trabajo, sino también
con el descanso, con las vacaciones, con el relax. Pero también nos
enseña que el descanso se puede convertir en evangelización, como Jesús
en el diálogo con la samaritana. Cualquier momento de la vida es bueno
para orar y evangelizar.
Sólo el amor no admite descanso ni tregua, como dice la canción: Ama,
ama, ama sin cansarte, y si te cansas de amar, continúa amando.
El mejor método para descansar es procurando descanso a los demás, de
esa forma se multiplica el descanso del otro y el tuyo.
Cuando veo a tanta gente agobiada y deprimida, te veo a ti, Señor,
queriéndoles decir que se apoyen en ti para que se vean aliviadas . Pero
¿cómo van a ir a ti si nadie se lo dice?
Hazme experimentar la fuerza de la samaritana para comunicar a todos los
que tienen sed de vida que tú eres el agua viva que calma toda sed.

2º DÍA
La samaritana es el prototipo de personas que buscan o buscamos saciar
nuestra sed de felicidad, y al no encontrarla, cambia de "marido".
En Oriente, los pozos son hitos que marcaban los caminos de las caravanas.
A nosotros peregrinos también, los pozos como el de Jacob nos marcan el
camino, tratando de encontrar el agua de la felicidad.
De pozo en pozo, de frustración en frustración, el hombre pierde el
camino, la verdad y la vida. Confunde lo inmortal con lo mortal, lo
sobrenatural con lo natural, lo incorruptible con lo caduco, y se queda
adorando a las criaturas en lugar del Creador, rindiendo culto a los
ídolos en lugar de Dios . Y así, prueba toda clase de "drogas",
creándole dependencia de la que a menudo queda esclavo. El hombre está
entre Dios y el resto de las criaturas, pero por ignorar a Dios y por
tanto su propia posición, se inclina hacia abajo, haciéndose esclavo en
lugar de señor.
Se puede pasar de la juventud a la edad adulta sin más meta que la
tumba, sin haber hallado el Amor, perdiendo la única vida que conoce.
El señor Romero se gastó su salud buscando dinero.
En su senectud se gastó el dinero buscando salud.
Y ahora, se encuentra el señor Romero
sin salud y sin dinero, dentro de un ataúd.

3º DÍA
¡Qué insaciable es el corazón del hombre y cuán fuerte es su sed de
felicidad! Cuando no la encontramos en el Amor, nuestros pasos van de pozo
en pozo, en los cuales creemos poder apagar nuestra sed. ¡Qué alegría
encontrarse con Aquel que nos indica nuestro verdadero destino y el camino
para llegar a él!
¿Qué sería de nuestra vida, si tú, el Amor de nuestros amores, no nos
hubieras buscado, encontrado, atraído y respondido a nuestras vitales
preguntas, extinguiendo con tu agua fresca nuestra ardiente y desesperada
sed?
Nadie nos conoce mejor que tú, Señor, nadie nos puede amar tanto
sabiendo cómo somos, y nadie puede hacernos confesar y reconocer
humildemente que por muchos amores y "maridos" que hayamos tenido,
sólo tú puedes darnos el pleno sentido y orientación a nuestra vida.
¿Cómo pagarle todo el bien que nos hace saliendo a nuestro encuentro y
reorientando nuestras vidas? Sólo convirtiéndonos en portavoces de
nuestra experiencia ante nuestros hermanos para que tengan un encuentro
con la Vida. Como la samaritana se convirtió en evangelizadora de sus
paisanos, así nosotros somos deudores ante nuestros familiares, amigos y
compañeros, de nuestros encuentros con el Señor, para que ellos mismos
tengan su propia experiencia y puedan decir: "Ahora nosotros lo hemos
oído y hemos experimentado que Jesús es el Salvador del mundo".

4º DÍA
Jesús, sentándose junto al pozo de Jacob, simboliza que se sienta en
medio de las instituciones del Antiguo Testamento, remueve viejos
conceptos y derriba fronteras, de las que hoy todavía perduran algunos
restos: la consideración de la mujer. Jesús fue el mayor defensor de la
mujer.
Habla con una mujer, y samaritana, de temas religiosos, cuando existía
este dicho rabínico: "Mejor es entregar la ley a las llamas que
enseñársela a una mujer".
Además confiesa a esta mujer lo que ocultaba a las gentes: Que él era el
Mesías. Porque para ella el Mesías era algo más que un libertador
guerrero. "Para hacer entrega del secreto que aún no ha revelado a
nadie, Jesús escoge aquella mujer que tuvo cinco maridos y hoy tiene un
amante" (Moriac).
Esta pecadora, sin milagros y sin resurrecciones, se lanza a pregonar al
Mesías, tomando la delantera a todos los apóstoles, incluso al
mismísimo Pedro. El mensaje de salvación empezaba, no por unos
religiosos, sino por una mujer pecadora.
Tú, Señor, nos enseñas que, no sólo todos tenemos cabida en el
Evangelio, sino que también tenemos el derecho y el deber de anunciarlo.
Los pecadores también podemos entrar en el Evangelio por la puerta grande
y no por la de atrás. Tu amor nos iguala a todos y de todos esperas
grandes obras , si somos capaces de reconocer tu voz como la de nuestro
Salvador.

5º DÍA
También Jesús destruye los conceptos del culto y del templo, como el
único lugar sagrado.
¿No estaremos todavía pensando como la samaritana cuando cruzamos los
umbrales de una Iglesia para "cumplir" con los preceptos del culto? ¿No
experimentamos que las prácticas externas religiosas de culto no apagan
la sed del cristiano que sigue sacando agua del pozo de Jacob? Dios no es
ese abuelo que se le lleva a un asilo y se le va a ver una hora a la
semana . Dios prefiere caminar con el hombre y dentro del hombre.
El cristianismo es una religión de vida donde la adoración a Dios es en
espíritu y en verdad. La morada preferida de Dios es el hombre. El quiere
estar en cada uno de nosotros permanentemente. Donde estemos podemos
adorarle con nuestra vida. Estemos donde estemos podemos hablar con él.
El siempre tiene el "móvil" abierto para calmar nuestra sed de
comprensión, de afectividad, de la verdad...
No obstante, cruza el umbral del templo para evitar el ruido del mundo y
la falta de alcance de tu "móvil", para disfrutar y contemplar su
presencia sacramental, como unos enamorados se citan para gustar de estar
presentes en la intimidad. Toca y mastica a Dios para transformarte en lo
que te alimentas. Gusta de "tocar" a Dios en espíritu y verdad, y que
tu rostro, cuando salgas al mundo, irradie el placer de una sed saciada
con el agua viva del Espíritu.
El hombre es sed, pero sed de Dios.

6º DÍA
¿Está o no está el Señor en medio de nosotros? Es la pregunta que se
hacían los israelitas en el desierto. Y esta pregunta también está
agazapada en nuestro interior, surgiendo al exterior cuando la vida se
hace dura, cuando todo parece que es dominado por el mal, cando el hambre
y la sed nos acucian y la vida se convierte en un desierto sin agua. La
pregunta que debiéramos hacernos sería: ¿queremos un Dios Padre o un
dios paternalista?
No escuches mis quejas, Padre, cuando te pido agua que no calma la sed.
Son quejas infantiles que no miran nada más que lo inmediato. Haznos
tener conciencia de tu proyecto de hacer de nosotros surtidores de agua
viva para que cada uno de nosotros seamos agua para los demás. Ser
cristiano es tener el oído atento al clamor de los demás.
Dios está en medio de nosotros. No sólo oye el clamor de su pueblo, sino
que también sufre su sed, y espera que cada uno de nosotros seamos como
Moisés y le preguntemos: ¿Qué puedo hacer con este pueblo? Y nos
contestará como a Moisés.
Atrévete a preguntárselo y experimentarás que Dios está entre
nosotros. Dios nos ha creado creadores y nos ha redimido para que seamos
redentores; nos ama para que amemos, nos libera para que liberemos. Pero
ábrete a su Espíritu porque tú solo no podrás hacer nada . Dios
respeta tu libertad, él solo quiere atraerte por seducción.

7º DÍA
La respuesta a la pregunta de si está Dios con nosotros nos la da S.
Pablo: la prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros...
Y ha derramado su amor en nuestros corazones para que tengas fuerzas y
puedas responder a tanta sed de amor que hay en el mundo.
En la Eucaristía se hace actual esa entrega de Cristo. Y nos invita a
ofrecer nuestra débil y limitada humanidad con una gota de agua vertida
en el cáliz del vino de su divinidad, y así convertirnos en respuesta
para muchos, y poder decir: "Dios está contigo porque yo estoy aquí....
y te ofrezco mi vida".
Misa significa misión. Y cuando se nos dice: "Podéis ir en paz", es
una invitación a que la comunión recibida tiene que dar fruto de
comunión entre nuestros hermanos. Comulgar compromete a la
evangelización .
Dios desborda nuestras más grandes aspiraciones. La samaritana, por un
poco de agua, recibió un manantial de agua viva, que apagaba la sed de
sus paisanos. Impulsada por el Espíritu, dejó todas sus aspiraciones
centradas en el cántaro de agua, y fue a comunicárselo a los demás, con
lo que llevó la paz y la comunión. Y éste es el otro muro que Jesús
derribó: el del odio que separaba a los judíos y samaritanos. La
samaritana fue instrumento de comunión y de paz. Los samaritanos rogaron
a Jesús que se quedara con ellos, cuando antes no se trataban. ¿Conoces
algún muro que derribar?