El Pan de Cada Día

Semana del 3 al 9 de marzo

Ciclo A

1ª CUARESMA:

Gn 2,7-9;3,1-7
Sal 50 3-6; 12-14.17
Rm 5,12-19
Mt 4,1-11

"No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la
boca de Dios"



1º DÍA
Las tentaciones de Jesús son las de todo hombre: el tener, el poder y la
gloria, y que se remonta a nuestros primeros padres, simbolizadas en el
fruto apetitoso. A partir de entonces, "todos pecaron". El hombre
metió el gol en su propia portería, ya nadie daba un céntimo por el
hombre. El equipo del Maligno tenía la ventaja. Pero el partido no estaba
terminado; y a Dios no se le escapa el partido. Así, en el segundo
tiempo, en la plenitud de los tiempos sacó a Jesús al campo de juego,
donde ahí echó todo su ser: el amor, "la benevolencia y el don de
Dios". Gracias a él fue posible la remontada, venciendo al Maligno en
la cruz. El nos anima a nosotros a utilizar sus mismas armas diciéndonos:
"¡Animo!, yo he vencido al mundo" (Jn 16,33).
Gracias, Jesús, porque tú ahora eres nuestro Entrenador, y en este
entrenamiento cuaresmal nos enseñas tus tácticas de ataque:
pertrechándonos con las armas de Dios . Tú también sabes en qué
consiste nuestra dieta para mantenernos fuertes: la humildad y la pobreza
de espíritu que nos hace buscar en Dios la fuerza, sabiendo que por
nosotros mismos nada podemos.
Como tú, Jesús, que en cada momento orabas al Padre para conocer su
voluntad y le pedías la fuerza necesaria para llevarla a cabo, danos a
nosotros tu Espíritu para que nos vaya diciendo en cada momento y en cada
tentación como vencerlas para desarrollarnos más como miembros de tu
mismo Cuerpo.

2º DÍA
El mal está más dentro que fuera del hombre, la serpiente anida en el
corazón del hombre, y siempre nos tentará a hacer a Dios a nuestra
imagen y semejanza, lo contrario del proyecto de Dios. Y del mal que
hacemos solemos echar la culpa a los demás: Adán dirá que fue Eva y
ésta dirá que fue la serpiente, y así sucesivamente. Sólo estaremos en
la verdad cuando humildemente nos reconozcamos desnudos. Y esa misma
humildad hace que las tentaciones se puedan convertir en gracia cuando con
la ayuda de Dios las vencemos. Así es como el hombre se fortalece
venciendo las dificultades.
La humildad nos abrirá a Jesús, que no sólo vino a pagar por nuestro
pecado, sino también a enseñarnos el camino para poder vencerlo,
recurriendo a la palabra de Dios.
¿Qué sería mi vida sin tu palabra, Señor? Yo que aspiro a subir a lo
más alto, acabo hundiéndome en lo más bajo. Pero, gracias a tu palabra
me haces experimentar que tú me coges de lo más bajo y me haces remontar
el vuelo por encima de aquellas cúspides ilusorias mías.
Antes de pecar Adán alegre exclama ante la presencia de Eva: "Esta sí
que es hueso de mis huesos y carne de mi carne" (Gn 2,23). Pero después
de la ruptura Adán se expresa en términos de queja: "La mujer que me
diste por compañera me dio del árbol y comí" (Gn 3,12). ¿Me quejo
mucho?
¿Me puedo quejar de no tener, cuando te tengo a ti, Señor? Cuando quiero
tener todo es que tú no me llenas. Vacía mi corazón de todos mis apegos
para que aumente en mí la capacidad para recibirte .

3º DÍA
La ruptura con Dios trae la ruptura en el matrimonio, en la familia y en
la sociedad, hay una falta de entendimiento . Las consecuencias se
multiplican. Es como un bola de nieve que no para de agrandarse. Pero
también las consecuencias se multiplican positivamente cuando custodiamos
el amor y seguimos los dictados de nuestra conciencia rectamente formada .
Nuestras caídas no nos deben hundir. Dios se olvida de ellas cuando nos
levantamos y no rebaja su proyecto de perfección que tiene con cada uno
de nosotros . Reproducir la imagen de Jesús es el fin para el que Dios ha
creado al hombre a su imagen y semejanza, y le constituye verdadero hijo y
heredero suyo .
¿Por qué, habiéndonos dado el Señor un paraíso, nosotros nos
empeñamos en convertirlo en un infierno? Porque queremos ser felices a
base de tener más y más cosas, y los demás son mis rivales o los
utilizo como objetos en provecho propio.
Que el otro sea mirado por mí como un don que Dios me ha puesto para que
en la aridez de las relaciones, yo las riegue con el amor que Dios ha
derramado en mi corazón (cf. Rm 5,5) y pueda nacer una flor que dé fruto
de vida eterna y a su vez germine para convertir el desierto en un
paraíso.
Te necesitamos, Mamá María, igual que te necesito a ti, Jesús, para que
formes en nosotros otros cristos, según el proyecto del Padre.

4º DÍA
Adán, Jesús, tú, yo,... estamos hechos de arcilla. Somos seres
limitados, fáciles a la ruptura. Pero Adán, Jesús, tú, yo,... somos
seres divinos porque llevamos el "aliento" de Dios. En nosotros
actúan dos fuerzas, tensiones, inclinaciones. Mientras la carne tira para
un lado, el espíritu de Dios tira para el otro. Pero ante todo somos
libres. Adán, Jesús, tú, yo,... todos tenemos las mismas tentaciones.
Las tentaciones de Adán son nuestras tentaciones: ser como dioses. Es un
deseo natural del hombre que no se encuentra satisfecho ni con el mismo
paraíso. No querían leyes ni prohibiciones. ¿Quién de nosotros no se
identifica con Adán? Todos queremos más y más y mucho más (Canción).
La fruta del árbol prohibido simboliza todos aquello que aparece
apetitoso a nuestros sentidos: dinero, poder, gloria...
Los deseos de Dios sobre el hombre superan los del mismo hombre. El no nos
ha hecho robots perfectos, sino que ha dejado el protagonismo en nuestras
manos para que podamos ser los artífices de nuestro destino, nos ha hecho
responsables y por eso nos ha dado la capacidad y la libertad. La
diferencia es que Adán quería ser autosuficiente, sin Dios, y el
proyecto de Dios es que seamos como Dios pero con él.
Hazme ver, Papá, que yo soy más de lo que quiero ser. Que escuchar tu
palabra y obedecerte es el camino de ser aquello que tú has soñado para
mí: participar de tu misma divinidad .

5º DÍA
Jesús también tuvo sus "buenas" tentaciones. Buenas porque se
trataba de hacer una buena obra, esto es, que su misión mesiánica fuera
eficaz.
Convirtiendo las piedras en pan los saciaría, pero como decía Martín
Descalzo: "Correrá detrás de ti la humanidad como un rebaño
agradecido y dócil, aunque siempre temblando, no sea que tú retires tu
mano y se les acabe el pan". Pero no sólo de pan vive el hombre.
El milagro de ser recogido por los ángeles cuando se tirara del alero del
templo es la tentación de todo el que quiere la rápida conversión del
mundo al mostrar Dios su fuerza. ¿Quién no tiene esta tentación cuando
el apostolado se hace difícil?
Si Jesús viene a salvar al mundo ¿no será mejor empezar dominándolo?,
¿No es Dios Todopoderoso? "Satanás podrá ofrecer lo que es suyo: los
reinos de la tierra están con frecuencia fundados en la fuerza y se
mantienen con el engaño; allí está su campo. Satanás duerme cada noche
a la cabecera de los poderosos" (Papini). De ahí la frase de Lord
Acton: El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente".
¡Cuánto me ayudas, Jesús, con tus tentaciones! Yo también pienso
(tentaciones) que habría medios más rápidos de evangelizar, y sin pasar
por la cruz. Pero serían "atajos para no pasar por la cruz". (Sheen),
donde el amor sería sustituido por el poder.
Regálame tu palabra para poder vencer las tentaciones como tú las venciste.

6º DÍA
Una vez más, Jesús, me indicas que la palabra de Dios es el alimento que
vivifica al hombre, por el cual no sólo conocemos sus caminos, sus
intenciones, su voluntad, sino que también la fuerza para vencer a
cualquier clase de tentaciones.
¿Qué te dicen los 40 días de Jesús en el desierto? ¿Cuánto desierto
haces en tu vida? ¿Cuánto tiempo dedicas a la oración y meditación
diaria?
Si paso superficialmente ante ti, Señor, ¿qué puedes esperar de mí el
resto del día? De esta manera estaré un día mal y el otro fatal. Me
pregunto: ¿Qué me pasa que me encuentro tan débil y las tentaciones me
pueden, que hago lo que no quiero y lo que quiero no lo hago? Me doy
cuenta que soy como un árbol plantado en el desierto, sin raíces o que
soy un árbol de muchas hojas pero sin fruto, y así es normal que no
tenga fuerzas para vencer cualquier tentación. La síntesis de todas las
tentaciones es la misma: Los deseos de vivir "por sí y para sí"
Dios nos creó con un corazón para la comunión y la fraternidad y con
tal ansia de amor que nadie puede saciar, sino él mismo. Este era el
deseo puesto por Dios en el corazón de Adán y de Eva, porque así fueron
creados, pero el error es quererlo sin Dios. Que venza la tentación de mi
egoísmo y que, unido a ti, pueda dar fruto de vida eterna en los demás y
no manzanas engañosas.

7º DÍA
La anemia espiritual nos hace ser arrastrados por la corriente del mundo
en lugar de luchar por la libertad. ¿Cómo puedo tener la vida de Dios si
no me alimento de él? La debilidad de la anemia se vence alimentándose .
Mi pobreza espiritual me hace desear con más ardor alimentarme con el
alimento que tú me ofreces, Señor: Tu mismo Cuerpo. Quiero poner en la
patena todas mis debilidades, frustraciones, desengaños y anemias junto
al pan y el vino. Quiero ofrecértelas para que el Espíritu Santo las
transforme en frutos de vida eterna. Y que de esos frutos de amor puedan
comer todas aquellas personas con las que convivo. Que no sea el poder de
mi palabra lo que les convierta, sino tu palabra. Que a través de mi
entrega, ellos oigan y vean lo como tú quieres decir a tus seguidores .
Conocemos muy bien el trabajo de los poderes de este mundo. Sabemos muy
bien dónde nos conducen. ¿Podemos estar de brazos cruzados? No caigamos
en la tentación del "yo no puedo hacer nada". No podemos cambiar el
mundo ni tú ni yo, pero sí podemos poner nuestro grano de arena en
nuestra parcela. En ella estás tú para sembrar la palabra de Dios.
Quizás los frutos no los veamos, pero necesitamos la paciencia y la
esperanza del sembrador, que sabe que a su tiempo dará su fruto .
Sembremos y el Espíritu Santo lo hará fructificar.