2ª ORDINARIO
1Sm 3,3b-10.19
Sal 39,2.4.7-10
1Co 6,13c-15a.17-20
Jn 1,35-42
"Habla, Señor, que tu siervo escucha"
1º DIA
¡Qué grande es ser alguien para Alguien en quien confíe y ame! Gozo,
Señor, de saberme alguien para ti, y te doy gracias por tus palabras
cargadas de cariño, de esperanza, de confianza, llamándome por mi
nombre, como un día llamaste a Samuel. No llamaste al sacerdote Elí
lleno de méritos y experiencia, ni llamaste a grandes sabios, nos
llamas a nosotros que nada somos. Me maravilla y me llena de gozo tu
predilección por lo pequeño, por lo insignificante, porque así nos
vemos nosotros.
Te doy gracias, Señor, por poner personas en mi vida, que como Juan
Bautista, nos han dicho con su palabra y con su vida: "Este es el
cordero de Dios". Gracias, por haber oído tu voz.
Hoy el Señor quiere despertarnos de nuestro letargo, de ser cristianos
pasotas, del "no robo ni mato", y nos invita a ser palabra viva de
Dios con nuestros labios y con nuestra vida.
Ayúdanos, Señor, a no echarnos para atrás ante las dificultades y
las incomprensiones, a poder repetir contigo el misterio Pascual de
muerte y resurrección cada día, en los pequeños detalles cotidianos
(Jn 10,18). Danos, Señor, tu luz y tu sabiduría para saber orientar
hacia ti a las personas que has puesto en nuestras vidas, porque te
pertenecen.
2º DIA
El pequeño Samuel necesitó de Elí para encontrar a Dios, al igual
que los dos primeros discípulos de Jesús necesitaron al Bautista para
orientarles correctamente. Nosotros, que recibimos muchas llamadas y no
sabemos muy bien de dónde vienen, necesitamos también de hombres de
Dios que nos orienten, de personas de oración que nos ayuden a ver
claro muchas experiencias de Dios que no vemos con claridad.
Danos, Señor, en la oración, un oído atento y una limpieza de
Espíritu para saber discernir entre tu llamada y las "otras"
llamadas: las de la sociedad hedonista y consumista. Nos cuesta
renunciar para poder decirte: "Habla que tu siervo escucha". Que no
sea el cuerpo el que domine mi espíritu, sino mi espíritu, unido al
tuyo, el que sepa acoger, saborear y gozar de haberme elegido para ser
morada de tu amor. Gracias porque no tenemos que ir a morar contigo,
sino que nos consagraste por el Bautismo y nos has hecho morada tuya, tu
sagrario vivo más preciado.
3º DIA
La llamada es de Dios cuando la palabra nos despierta de nuestra vida
desorientada; la palabra nos hace salir de nuestras vidas "muelle".
La palabra de Dios se graba fuerte en nuestra vida consagrándola , la
palabra de Dios ilumina, libera, da seguridad y alegría.
Tu llamada me despierta de mi letargo y me da vida; tu llamada
despierta en mí aquello que tenía dormido, esa sed de ser grande, de
realizar hermosos proyectos y deseos de felicidad que, poco a poco,
los había ido enterrando y me había resignado a ello. Tu palabra me
estremece y me despierta de gozo; tu palabra me da vida porque en ella
está tu Vida . Gracias, porque la iniciativa de seguirte es tuya. No te
hemos elegido nosotros, eres tú quien nos has elegido; esto nos da
confianza, paz y fuerza para seguirte. La vocación es tuya; el
corresponder a tu llamada amorosa, tierna y fiel, es don de tu amor. Nos
llena de alegría el saber que podemos contar contigo. No es difícil
una cita, un momento de diálogo contigo, pues al buscarte, te hallamos,
ya que tú nos buscas con más deseos que nosotros a ti.
Si cuando esto pasa lo reconocemos, puede ser un momento de salvación,
puede ser un momento que marcará un antes y un después en nuestras
vidas. ¡Qué pena perder la oportunidad! ¡Qué pena la del "joven
rico", que perdió la oportunidad, invadiéndole la tristeza¡ El
Señor no te va a pedir nada que no te haya dado él antes.
4º DIA
Jesús, para iniciar su vida pública después de su Bautismo, busca
hacerlo desde una comunidad. Quiere reflejar el rostro Trinitario de
Dios que es comunión, comunidad, familia, y brinda su amistad a esos
primeros discípulos, como hoy nos la brinda a nosotros. La aventura
divina no prescinde del hombre, él es el objetivo de la misma. Porque
Dios ama al hombre y quiere hacerle sujeto activo de esa aventura. Por
eso se vale del hombre y de sus relaciones, para llevar a cabo su obra.
Las relaciones humanas son un medio apropiado para propiciar encuentros
con Jesús.
Hoy, Señor, te vales de nosotros, llamados por ti; te vales de
nuestras relaciones con los demás, como los dos primeros discípulos
unidos por un mismo ideal, como los lazos de sangre entre Andrés y su
hermano Simón. Dame, Señor, tu mirada para profundizar en mis
relaciones con los demás y ver que en ellas se juega tu designio sobre
esas personas.
Desde la fe, no es casualidad que nos encontremos en nuestros ambientes
con "tales" personas. El Señor quiere llevar a ellas su salvación
a través de nosotros. Su infinito amor al hombre quiere pasar a través
de nuestro amor. El se pone en nuestras manos y el mundo conocerá el
rostro de Dios por aquello que nosotros demos. Estamos llamados a crear
fraternidad. El cristiano, está llamado a ser sacramento de Cristo, y
con él y por él, ser sacramento de Dios, de la Trinidad presente en
nosotros.
5º DIA
El primer encuentro del Señor queda marcado, en la memoria del
discípulo, para toda la vida; le hará recordar hasta los detalles más
insignificantes: "Eran como las cuatro de la tarde" ¡No es para
menos! Es un cambio radical de vida; es un volver a nacer. Salvando las
diferencias, es como ese "flechazo" que cambia las vidas de algunas
personas.
El haberte encontrado, Señor, en un momento de mi vida, marca en mí
tal cambio, que ese momento es imborrable. Es como el momento en el que
el buscador de perlas encuentra una de incalculable valor y vende todo
lo que tiene para comprarla .
"¿Qué buscáis"? nos dices hoy y no te contestamos con la
pregunta: "¿dónde vives?", sino que te respondemos: "Queremos
plenitud, felicidad, sentido a nuestras vidas, alegría. Y ¿por qué
no?, inmortalidad". Tú, nos conoces muy bien porque nos hiciste con
ese deseo en nuestros corazones, y sabes que todo esto lo buscamos de
una manera consciente o inconsciente, en todos nuestro actos.
Por tu mirada sabemos que algo puedes contestarnos; ya tu mirada nos
cautiva y nos seduce; adivinamos que nuestros sueños ya no parecen tan
sueños. Son tus sueños que tú sabes hacerlos realidad. Nos
aproximamos a ellos cuando nos dices: "Venid y veréis". No te
conformas con decirnos el camino, sino que quieres que lo experimentemos
por nosotros mismos.
6º DIA
Tú, Señor, pasas constantemente por nuestro camino. Ves cómo estamos
y añoras levantarnos hasta tu corazón. Sigues llamándonos hasta que
te reconozcamos. Porque no te conformas con que te llamemos
"Maestro", sino que quieres entablar esos lazos de comunión, por
medio de tu amistad, que nos hagan decir a nuestros hermanos, como
Andrés a su hermano Simón: "He encontrado al Mesías". ¿Podemos
decir a quien nos pregunte: ven y verás?
Gracias, porque al pasar tú, Jesús, por nuestro lado, pasas
recreándonos con tu amor. Tu mirada seduce a aquellos que se la
encuentran. Tu mirada toca nuestro corazón y, como esa suave brisa que
sintió Elías , le hace a uno moverse y dejarse llevar por ella.
Siento el hormigueo o cosquilleo de que mi vida tiene que cambiar,
empezar a moverse hacia un "no saber dónde"; pero el hecho es que
uno no puede seguir igual. La llamada es una vocación al Amor y
nuestra respuesta, tanto afirmativa como negativa, no nos puede dejar
igual.
Levanta los ojos y mírale. Responder con la mirada es crear un flujo
de vida entre ambos, una comunión interpersonal. Es recibir, a través
de esa mirada, un caudal de vida que transforma a la persona. Como a
Pedro, que después de haberle negado, cruzó su mirada con la de
Jesús, pasando de ser un cobarde a un apóstol que dio la vida por él
.
7º DIA
Sácanos, Señor, de tanta ignorancia y mentira, de la gran
equivocación de creer que tú nos llamas a ser sólo receptores de tu
amor. Haznos ver que el amor es dinámico y tiende a engendrar vida
donde no existe, a engendrar comunidad, a crear comunión. Hoy Jesús
nos llama a seguirle, nos hace un llamamiento a ser él. Es decir, nos
hace "camino, verdad y vida para muchos". Nosotros somos el relevo
de aquel Jesús histórico de hace dos mil años.
Cada cristiano es, por el Bautismo, Cristo en potencia, y le tenemos
que hacer efectivo a través de nuestras vidas. Si no somos camino,
muchos se perderán. Si no somos auténticos, muchos se confundirán. Si
no somos vida, muchos morirán.
Danos el ser fieles a tu llamada, asumir diariamente en nosotros tu
muerte y resurrección, como el grano de trigo que si no se entierra y
muere no da fruto. Así podremos gastar y desgastar nuestras vidas en
función de la vida eterna de muchos. Danos la gracia y el gozo
anticipado de esta entrega: Ser Cordero de Dios, sacrificándonos por
los demás; ser Eucaristía para el mundo de hoy tan falto de amor.
María, tú que seguiste a Jesús en silencio hasta la cruz, intercede
por nosotros para que nos aumente la fe, y podamos responder con
prontitud a su llamada con un "Hágase en mí según tu voluntad",
dejando todo aquello que nos impida su seguimiento hasta la misma cruz.