El Pan de Cada Día

Semana del 19 al 25 de enero

3ª ORDINARIO

Jon 3,1-5.10.
Sal 24,4-9.
1Co 7,29-31.
Mc 1,14-20.



"Está cerca el Reino de Dios: Convertíos y creed en la Buena
Nueva"


1º DIA

Jonás da un plazo para la conversión anunciando catástrofes,
mientras Jesús da por terminado el plazo, abriéndose un tiempo de
gracia. Jonás anuncia el miedo; Jesús, la Buena Nueva.
Me quedo contigo, Jesús, me quedo con tu Reino de amor, de paz y de
alegría. No quiero vestirme de sayal, sino con el traje de bodas que
tú me ofreces. No me atrae el ayuno, sino el pan de vida eterna que tú
me ofreces. Gracias, porque toda mi vida es una gracia, que me la das,
para ir transformando mi corazón por medio de tu palabra. Gracias,
Jesús, porque Jonás miraba la vida pasada de los ninivitas, mientras
tú sólo miras hacia el futuro. Gracias porque tú tienes piedad de
todos y nos invitas a que el Reino de Dios sea lo absoluto de nuestras
vidas, a no dejarnos atrapar por las cosas caducas de esta vida, porque
"este mundo se termina". Esto ya lo sabemos por experiencia.
Los cristianos, como nos dice S. Pablo, comprometidos con todas las
realidades humanas, debemos estarlo con intensidad, no despreciarlas,
vivirlas sin idolatrarlas, sin apegarse a ellas, pero "como si
no..." Porque si nos apegamos a ellas, ocuparán nuestro corazón y no
habrá sitio para Dios.
Gracias, Señor, por enseñarme tus caminos y a no enredarme en las
redes engañosas que el mundo nos echa, sino que quiero ser libre para
seguirte y gozarte.

2º DIA

Dios no quiere el castigo de sus hijos y se vale de Jonás, un profeta
mezquino y sin misericordia, para que se conviertan.
¿Cómo podremos comparar el corazón mezquino del hombre con tu
corazón, Señor, lleno de misericordia, no ya para "tu" pueblo,
sino para todos los hombres, incluidos los que no son de "tu" pueblo
como los ninivitas?
Tu paciencia, Señor, es nuestra salvación, como fue la de Nínive y
la de Jonás. Porque nosotros, tus cercanos, los que nos llamamos "tu
pueblo", como Israel, somos más "duros de pelar" que los
alejados, los que no te conocen. Como fue en Nínive, que les sobró
treinta y nueve días de los cuarenta que tenían de plazo. ¿Cuánto
necesito yo para convertirme?, ¿cuánto tiempo necesitas seguir detrás
de mí para que me pare y me encuentre con tu mirada? ¡Qué paciencia
tienes conmigo para darme toda una vida de gracia!
Nínive, la personificación del mal, supo escuchar tu palabra, Señor.
Luego no es que fueran malos, sino que no te conocían. ¿Será que
todavía no te conozco bien? Sigue dándome tu palabra amorosa y
transformadora, para que ella me haga levantarme de mis comodidades,
venza mi pasotismo, y me lance a cualquier Nínive, como Pablo , para
que tu rostro sea conocido por todos los hombres. Hay muchas ciudades
arrasadas por el egoísmo, la violencia, el terrorismo...

3º DIA

Las primeras palabras de Jesús en el Evangelio de S. Marcos son: "Se
ha cumplido el plazo", pero no para arrasar, sino para salvar. Con
Jesús viene la salvación a este mundo. Ahora depende del hombre que se
convierta y crea en la Buena Nueva. Juan fue arrestado por pedir la
conversión, ¿Qué no le esperará a Jesús? El Evangelio tiene
enemigos porque saca a la luz lo más oscuro del corazón del hombre.
Tú sabes, Señor, lo que nos cuesta a los hombres la conversión,
aunque la estemos deseando; nos molesta que nos saquen de nuestras
oscuridades, de nuestros miedos, de nuestra forma de vivir... Sólo
viendo la llegada del Reino, podremos convertirnos. Sólo viendo el
Amor, podremos cambiar nuestro egoísmo en amor y entrega a nuestros
hermanos. Sólo viendo el Tesoro del cielo, podremos desprendernos de
nuestros pequeños "tesoros" .
Déjame ver tu rostro para que se me caigan tantas adherencias
recalcitrantes que me llenan el corazón y me impiden recibirte a ti
como mi único tesoro, como mi único amor. ¡Qué delicadeza la tuya
que no nos impones tu Reino! Lógico, lo que tú traes es un Reino de
Amor, y el amor no se impone, sino que nace desde la libertad; por eso
nos pides con todo tu corazón: "Convertíos", porque en ello nos va
la vida, por la que tú has venido a dar la tuya.
No podemos pedir la conversión de los demás, si no nos ven a los
cristianos unidos a Cristo y entre nosotros.

4º DIA

"El plazo se ha cumplido. El Reino de Dios está cerca". El Reino
no es un código moral, ni unas ideas, ni un tipo de gobierno, sino que
el Reino es el mismo Cristo. El plazo se ha cumplido porque ha llegado
la plenitud de los tiempos y está cerca, porque nunca anteriormente
Dios estuvo tan cerca: Dios encarnado y entre nosotros. Ahora podemos
decir que el Reino está ya en nosotros, porque el Espíritu Santo que
se nos ha dado está y mora en nosotros.
¡Qué privilegio el nuestro y qué pena que no seamos conscientes de
la gran riqueza que tenemos! ¡Qué hermoso tener a un Dios que está en
nosotros y que desea que transparentemos su Amor!
No tengo palabras para darte gracias, Señor. Lo mejor es cerrar los
ojos y saborear esta realidad de tener el Reino en nosotros y que nadie
nos lo puede arrebatar. Sólo nosotros, desde nuestra libertad, podemos
tirarlo inconscientemente por la ventana. Líbrame, Señor, de hacerlo;
no permitas tal cosa en mí. Tú quieres que tu Reino se haga visible
cuando dos o más nos reunimos en tu nombre, cuando hay comunión y
misericordia, cuando nos dejamos llevar por tu Espíritu.
Danos la fuerza necesaria para sacar de nosotros mismos todo esto que
tenemos y ocultamos por nuestra poca fe, creando en nosotros esa
desarmonía de querer y no poder .

5º DIA

Jesús sólo nos pide que creamos en su palabra: Si no creéis en mi
palabra, al menos creed por mis obras (Jn 10,37-38), Más adelante nos
pedirá que creamos en él .
Cree en la Buena Nueva, fíate de Dios, no trates de comprar a Dios con
sacrificios ni holocaustos, con cumplimientos, con hacer méritos. La
Buena Nueva es don de Dios y aceptación por nuestra parte.
¿Cómo no voy a aceptar tu palabra, Señor, si es palabra de Dios que
siempre cumple sus promesas, y no palabra de hombre que muchas veces se
la lleva el viento? ¿Cómo no voy a creer en la palabra del que me ama
con amor infinito hasta dar la vida por mí? Sólo puedo decirte, como
Pedro: "Tú tienes palabras de vida eterna" (Jn 6,68).
Tu palabra es alimento para mi vida, luz que me ilumina el camino,
fuerza que me impulsa a buscarte con todas mis fuerzas. Sin ella mi vida
no encontraría sentido, mi peregrinar sería con la inseguridad del que
camina en tinieblas, la angustia y el vacío me paralizarían.
Gracias, Señor, porque cada mañana tú me espabilas el oído con tu
Buena Nueva, porque cada día tú tienes palabras para mi vida, palabras
de aliento. Cada día necesito convertirme a ti. Sin tu palabra es
fácil caer en las redes del mundo, empezando a relativizar el
Evangelio. Sin ella empezamos a caer en la tibieza y la mediocridad y
nos conformamos con ser un "poco" cristianos, confraternizando más
con el mundo que con Cristo.

6º DIA

Tú, Señor, llamaste a gente sencilla para seguirte y hacerles
partícipes de la gran obra de la redención. No fuiste a las escuelas
rabínicas ni al templo a buscar escribas de prestigio y sacerdotes
santos. Buscaste gente sencilla que, aunque fueran tardos de
entendimiento, eran pobres de espíritu y estaban abiertos a tu palabra.
Hoy, Señor, nos echas las redes a nosotros para hacernos también
pescadores de hombres. Son redes tejidas con hilos de bondad, paciencia,
misericordia y perdón; hechas con amor por esas manos artesanas que no
se cansan de acariciarnos y limpiarnos. Y nos envías con tu palabra,
en la que va todo tu corazón, todo tu Amor.
¡Qué confianza has puesto en nosotros! ¡Con cuanto amor nos miras!
Somos preciosos a tus ojos, mientras que nosotros mismos no daríamos
un céntimo por nuestras vidas. Llevas tatuado nuestros nombres en las
palmas de las manos, en el lugar que más a la vista están. Y así nos
tienes presentes constantemente en tu pensamiento y en tu corazón.
Lleva tú, Señor, la barca de mi vida y dime dónde echo las redes
porque yo no sé pescar ; dame tu sabiduría y coraje, porque si tú no
vienes conmigo , yo me perderé.
¿Miro a los demás con la mirada de Jesús? ¿Estoy dispuesto a
dejarme conducir por él? ¿Soy portador de la Buena Nueva con mi vida y
mi palabra?

7º DIA

Comparando el proyecto de Dios con nuestros raquíticos proyectos
humanos, ¿qué hacer? Aquellas gentes sencillas lo captaron pronto y
dejaron inmediatamente las redes.
Son muchas las cosas que llevamos en la vida que son un lastre y no nos
dejan responderte inmediatamente. Nos enredan de tal forma que, cuando
queremos seguir a Cristo, parece que vamos tirando de un carro.
"Vamos tirando" contestamos a la pregunta de cómo nos va la vida.
Dios nos ha dado la vida para gozarla y no para ir "tirando" de
ella.
San Pablo nos invita a relativizar todas las cosas de este mundo, por
buenas que sean. Sólo Dios y su proyecto de salvación debe ser lo
único absoluto en nuestra vida.
Todos los hombre s tenemos una vocación común, primordial y absoluta:
la unión con Dios en Cristo. "La razón más alta de la dignidad
humana consiste en la vocación del hombre a la unión con Dios. Desde
su mismo nacimiento, el hombre es invitado al diálogo con Dios. Existe
pura y simplemente por el amor de Dios, que lo creó, y por el amor de
Dios, que lo conserva. Y sólo se puede decir que vive en la plenitud de
la verdad cuando reconoce libremente ese amor y se confía por entero a
su Creador" (G.S. 19).
Cada momento de la vida es una oportunidad de caminar hacia Dios; no te
pares ni mires atrás. Mira hacia delante, hacia tu meta.