4ª ORDINARIO
Dt 18,15-20.
Sal 94,1-2.6-9.
1Co 7,32-35.
Mc 1,21-28.
"... porque no enseñaba como los letrados, sino con autoridad".
1º DIA
Según S. Marcos estamos ante la primera jornada de predicación de
Jesús, después de haberse rodeado de los cuatro primeros discípulos.
Sucede en la sinagoga y en sábado, ajustándose a la vida religiosa de
su tiempo, pero sin encerrarse en ella. Causa asombro entre el público
por su autoridad.
Cuando tengo ocasión de hablar de Dios ¿cómo lo hago?, ¿lo hago
bajo fórmulas aprendidas de otros, como los "maestros de la ley"?,
¿o como la de un testigo que ha interiorizado y vivido la Palabra de
Dios? Danos, Señor, la capacidad de abrirnos a tu Palabra, saborearla y
vivirla, para que la coherencia de nuestra vida con ella pueda ser
motivo de credulidad para los que nos oigan.
Que el escuchar tu Palabra no sea para nosotros motivo de terror como
las primeras experiencias del pueblo de Israel, sino todo lo contrario;
que el escuchar tu Palabra sea vital para nosotros. Tú, Jesús, eres
nuestro gran profeta que sólo tienes palabras de vida eterna, ¿dónde
iremos lejos de ti?
Que me falte todo lo que sea, pero que no me falte tu palabra. Que ella
me alimente e impulse a llevar esa Palabra "con autoridad" a los
demás, avaladas por la coherencia de mi vida. No hay impedimento alguno
de ocupaciones o preocupaciones para hablar de Dios a los demás cuando
se le ha experimentado.
2º DIA
Dios, debido al infinito amor por el hombre, accede a conformarse y
amoldarse a la situación de éste, con tal de que reciba vida a través
de su Palabra, por lo que suscita profetas para que hablen en su nombre.
Dios se valió de Moisés para la liberación del pueblo de Israel de
la opresión de los egipcios, y le anunció también otro profeta (el
Mesías) que nos libraría de las ataduras del pecado. ¡Escuchémosle!,
y que su Palabra nos vaya conformando, cada día más y más, a su
imagen y semejanza. Su Palabra es el alimento imprescindible para
nuestras vidas , y necesitamos nutrirnos bien de ella.
Te agradecemos, Señor, tener este privilegio tan inmenso de habernos
hecho profetas por el Bautismo. No quiero que sean palabras mías, sino
tuyas. No quiero poseer tu Palabra ni aprender muchas cosas de ti, sino
que tu Palabra me posea, me constituya y tú puedas hablar por mi boca,
queriendo ser un fiel instrumento liberador tuyo .
Que seamos poseídos por tu Espíritu para dar respuesta a tantas
personas poseídas por espíritus inmundos, que gritan violentamente
contra tu presencia en muchas personas. Que tu Palabra responda a las
palabras endemoniadas que gritan palabras blasfemas, belicosas,
mentirosas, de odio y resentimiento.
Los cristianos no podemos callar ante los espíritus inmundos. Somos
ungidos profetas. Hablemos, porque de lo contrario nos lo demandarán.
3º DIA
Es una irresponsabilidad hablar de Dios sin haber escuchado a Dios,
porque nuestras palabras pueden anunciarnos a nosotros mismos.
Por eso, Señor, cada mañana, antes de escuchar al mundo con sus
palabras atractivas, prometedoras, pero engañosas, quiero que tú me
llenes el corazón con el dulce sabor de tu Palabra, con tu Palabra
íntima propia de enamorados, con tu Palabra compasiva y bondadosa de
padre a hijo que conoce nuestras debilidades, con tu Palabra
esperanzadora del que ha puesto toda su amor en nosotros. Que tu Palabra
me guíe por tus senderos y sea luz para mis pasos .
¡Qué delicia es andar con la seguridad que da el Señor! Hoy, que
tanto miedo se tiene a perderlo todo, a equivocarse, a ser expoliado.
Todo se guarda, se asegura, cuando el "otro" lo que nos suscita es
recelo. ¡Qué hermoso es dejarse llevar de la mano de nuestro Papá,
que nos protege como a la niña de sus ojos de todo aquello que nos
puede hacer daño .
Sólo el fuego del amor de Dios es capaz de reblandecer la dureza de
nuestros corazones . En la fragua de la oración, al contacto con el
fuego ardiente del amor de Dios, la persona, como la chatarra, va
dejando toda la escoria del egoísmo, orgullo, soberbia, etc. y se va
transformando en una brasa que se moldea en aquello que el Artista
quiere. Es capaz de hacer de lo humano, divino y del hijo pecador de
Adán, un hijo de Dios.
4º DIA
La autoridad de Jesús en la sinagoga no fue tanto por lo que
enseñaba, sino por cómo lo enseñaba. No lo hacía repitiendo las
Escrituras como letra muerta, sino poniendo su vida y convicción en
ellas. Acompañaba su predicación con signos liberadores, sanando los
cuerpos y las almas. La palabra de Dios le constituía, él era la
Palabra hecha carne.
Líbrame, Señor, de ser un papagayo de la Palabra de Dios, de ser un
"letrado" de tu Palabra. Quiero que tu Palabra cale en mí, se haga
vida en mí, y no se quede en algo aprendido. Que tu palabra salve esa
inmensa distancia que hay entre la fría mente y el corazón ardiente.
Que mi vida sea Palabra.
Danos en cada momento, Espíritu Santo, la palabra adecuada para hacer
surgir la vida donde no la hay, para levantar los ánimos de los que
viven sin esperanza .
Saca de nosotros, Señor, esos espíritus inmundos que nos provocan el
egoísmo, la violencia, la intolerancia, el materialismo, la
autosuficiencia, etc., y nos llevan a ser un cortejo fúnebre de
cadáveres ambulantes que, con caras tristes, se levantan por la mañana
y, con caras cansadas, se recogen al caer el día, con el corazón
puesto en unos ídolos que no dan vida . Danos tu Espíritu, Señor,
para que nuestros quehaceres cotidianos nos acerquen más a ti, y
podamos vivir cada momento del día con la esperanza y la alegría de
tu presencia.
5ºDIA
Resulta paradójico que, mientras los hombres se admiran de la gran
autoridad del Maestro, los demonios saben que Jesús es el Santo de
Dios. Los mismos demonios profetizan y, sin embargo, Jesús les manda
callar.
A Jesús no le interesa una publicidad llamativa ni busca un
mesianismo apoteósico, como nosotros muchas veces quisiéramos, sino
que quiere respetar el ritmo de la propia experiencia de la persona. La
fe se contagia cuando se habla con autoridad, cuando lo que se dice es
sellado por la coherencia de la propia vida del apóstol.
Todo hombre tiene derecho a conocer la Verdad, a su Dios, a su
Libertador y Salvador . Por eso, todas nuestras experiencias de Dios
son patrimonio de la Humanidad, son experiencias de Vida. No
compartirlas sería privar de Vida a nuestros hermanos.
Danos, Señor, la virtud de la paciencia y de la aceptación del otro
tal y como es, como tú nos aceptas a nosotros. Ayúdanos a entrar por
el camino de la paciencia y a no angustiarnos cuando los demás, sobre
todo nuestros seres más cercanos y queridos, siguen solamente
admirándote pero sin confesarte como el Santo, la Vida, la Roca firme
donde poder construir nuestras vidas. No es a base de gritos y palabras
de "letrado" como vamos a convencer. Lo haremos alimentando nuestras
vidas con el Pan de la Palabra y el Pan de la Eucaristía: Cristo
entregado por nosotros.
6º DIA
Todos los hombres tenemos la misma vocación fundamental. Todos
estamos llamados a la unión con Dios: "La razón más alta de la
dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la unión con
Dios" (GS 19). Por eso nuestro corazón, hecho a la medida de Dios, no
se verá saciado hasta que no se haya encontrado con Dios de forma
plena. Como decía San Agustín: "Nos hiciste para ti, Señor, y
nuestro corazón no descansará hasta que dé contigo". Aunque eso
sí, por caminos diferentes: "El matrimonio y la virginidad son dos
modos de expresar y de vivir el único Misterio de la Alianza de Dios
con su pueblo" (FC 16).
El matrimonio está llamado a reflejar el genuino rostro de Dios uno y
trino, comunión de personas unidas por el vínculo del amor. Por el
sacramento del matrimonio el Espíritu Santo se une a los esposos,
llevando a efecto esta unidad signo de la unión de Cristo con la
Iglesia .
Varón y hembra los creaste, Señor, el uno para el otro, porque es
cierto que no está bien que el hombre esté solo. Por eso, un
cónyuge para el otro es la ayuda adecuada para caminar ambos hacia
Dios, y para expresar en la unidad conyugal el rostro trinitario de Dios
que es Vida y es Amor.
7º DIA
Nuestras vidas son caminos que van a la eternidad. Caminos, con tantas
indicaciones falsas, que es muy fácil equivocarse. Se hace necesaria
una actitud de escucha a la Palabra de Dios, que es la luz para
nuestros pasos.
El Señor nos habla continuamente por medio de las Escrituras, y
también por medio de las circunstancias. Dejémonos llevar de la mano
de nuestra Mamá.
María, Madre de todos los hombres, es también nuestra Maestra de
oración. Ella, al escuchar la Palabra de Dios, iba de fe en fe, y esto
le mantenía en una delicada atención. Ella sabe que Dios es Vida. Por
eso medita la Palabra y los gestos de Dios, convirtiéndolos en la
razón de su vida, descifrando la lógica de Dios, que actúa en lo
pequeño y desconcertante. Ella se deja interpelar por Él. Su fe se
hace inquebrantable: "nada hay imposible para Dios" (Lc 1,37).
María invierte toda su mente, su corazón y sus fuerzas en la escucha
de Dios, y responde poniendo su vida a disposición de la voluntad de
Dios. Se decide a servir al Señor y desde entonces no hay más
felicidad para ella, ni más voz ni palabra que le influya. Entrar en la
dinámica de la escucha le lleva a oír lo que Dios quiere decir a
través de los acontecimientos , en el silencio o en la dificultad . Y
siempre su respuesta es "Hágase" .