El Pan de Cada Día

Semana del 2 al 8 de febrero

5ª ORDINARIO

Job 7,1-4.6-7.
Sal 146,1-6.
1Co 9,16-19.22-23.
Mc 1,29-39.



"Vámonos a otra parte, para predicar también allí; que para eso he
venido"


1ª DIA

Job no es una historia, y menos una historia pasada. Job es el hombre
pasado y el actual que se pregunta por el sentido de su vida, del
sufrimiento, de la enfermedad, el que hace preguntas y no ve respuestas.
Y Jesús es el que da respuestas a esas preguntas, el que da sentido a
la vida, el que cura y asume cada uno de los sufrimientos de los demás
redimiéndolos. Jesús es la respuesta de Job.
Son muchos las interrogantes como: "¿Por qué esta catástrofe?",
"¿por qué a mí esta enfermedad?", "¿dónde está Dios que
permite estas cosas?"....
Dios no contempla impasivo el sufrimiento humano, sino que lo sufre.
Cristo ha asumido nuestra humanidad y, por lo tanto, nuestros dolores.
Ciertamente, él se acerca a curar a los enfermos, pero la lista es muy
numerosa... Desde su oración al Padre, ve claro que el origen de los
males que el mundo padece vienen del mismo corazón del hombre, y por
eso ve clara su misión de sentirse enviado para arrancar de raíz el
mal, y se lanza a predicar la Buena Nueva, única medicina que puede
sanar, y por eso dice: "Para eso he venido".
Pablo lo ve claro, ¿y tú? ¿Nos creemos que la Palabra de Dios da la
respuesta a los interrogantes del hombre de ayer y de hoy? En la medida
que pueda decir: "¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!", en esa
medida, creeré que Jesús es la medicina para los males de los demás y
míos.

2º DIA

Jesús es la esperanza que responde a la queja de Job. Nos quejamos
porque los años pasan cada vez más rápidos, que la vida es dura, de
que hay mucho dolor; pero ¿a quién nos quejamos?
Señor, cuando me quejo de muchas cosas y de mis dolores, y levanto mi
mirada a ti en la cruz, me da vergüenza. ¿Cómo me quejo del dolor de
cabeza si veo a la tuya destrozada y con la corona de espinas? Si me
quejo de mis pies doloridos, me da sonrojo de ver los tuyos clavados...
Si me quejo de los sufrimientos del mundo y te miro y veo que tú los
llevas sobre ti, ¿qué te puedo decir? Y, sin embargo, tú eres el que
me dices: "Venid a mí los que estáis cargados" (Mt 11,28).
Dios no nos quita los dolores ni los problemas, sino que los hace
suyos, los asume. Su amor por nosotros hace que él también los sufra,
como una madre sufre por el dolor del hijo enfermo. Y no sólo los hace
suyos, sino que también los redime transformando la desesperanza en
esperanza. El dolor que no se pierda en el vacío, sino que sea fecundo,
porque detrás de los dolores de parto está la vida y detrás de la
muerte está la Vida. Detrás de la Cruz está la Resurrección.
Haz, Señor, que el dolor no sea una trampa donde me caiga hundiéndome
en el vacío y haciéndome preguntas vacías, sino que sea un trampolín
que me lance hacía a ti y que, mirándote y experimentándote, tenga la
respuesta a todas mis preguntas.

3º DIA

Dame, Señor, la gracia de hacer míos tus padecimientos, de ver que en
el inevitable sufrimiento humano hay una fuerza purificadora. Como
alguien decía: "El sufrimiento es necesario para la maduración de la
personalidad" .
"No pidáis en vuestras oraciones una vida fácil. Pedid ser fuertes.
No supliquéis a Dios que os dé una carga apta a vuestros hombros;
pedidle unos hombros aptos para soportar vuestras cargas" (Philips
Brooks, filósofo inglés). El dolor, en cuanto tal, no glorifica. Pero
bienvenido sea si hace acercarme, conocer y parecerme más a Cristo en
la Cruz, que voluntariamente fue a ella para redimir al hombre del mal
del pecado. ¡Qué pena tener que decir como Job: mi herencia son meses
baldíos! No hay vacío para el hombre que mira a Jesús, no hay vacío
detrás de nuestra existencia, no hay vacío detrás de la cruz, no hay
vacío cuando somos humanidad de Cristo, porque Cristo es la plenitud.
Gracias, Señor, porque me haces ver la vida, no como un soplo, como la
contemplaba Job, sino como un aliento divino con olor a eternidad. Tu
Espíritu unido a nuestro espíritu nos hace nacer a una vida en
comunión eterna contigo. Esto me hace relativizar cualquier
padecimiento. Gracias, porque tú eres la medicina que cura y sana. Lo
único que te pido es que todo lo pueda llevar y vivir desde ti y desde
tu mirada amorosa de Padre, que como una esponja absorbe los dolores de
sus hijos.

4º DIA

Jesús se acercó a la suegra de Pedro, como se acerca a todo
necesitado, al que sufre, al enfermo, al marginado, al leproso, al
endemoniado...
En razón de tu amor infinito, Señor, te hiciste hombre para acercarte
al hombre. No podías estar lejos de él porque el hombre es parte de tu
vida, porque cuando le creaste le diste tu hálito de vida . Con ese
soplo hipotecaste tu misma vida. Y no sólo te hiciste hombre, sino un
hombre que quería pasar por todo el sufrimiento humano . Danos fuerzas
para acercarnos como tú, Buen Samaritano, al herido que está al margen
del camino de nuestras vidas. En muchas ocasiones, damos rodeos o
miramos para otra parte . Acercarse al otro, al necesitado, al pobre, al
hambriento, a la persona que se siente sola... es el primer paso para
acercarnos a Jesús. Es unirme a él, comulgar con su corazón generoso,
tener un corazón que no está frío, que empieza a latir al ritmo de
Dios.
Señor, te doy gracias por hacerme ver en el prójimo, no un ser
extraño del cual me tenga que poner en guardia y protegerme, sino verle
como un "don", que tú has puesto delante de mi vida, para que yo
pueda crear comunión con el que es mi prójimo.

5º DIA

Jesús cogió de la mano a la enferma. Jesús no sólo se acerca, sino
que toca al enfermo, toca al leproso . No tiene miedo de contagiarse, es
más, sólo busca sanar, aunque él pueda quedar contaminado. ¿Es que
una madre dejaría de limpiar al hijo enfermo por el temor a
contagiarse? ¿Es que nosotros vamos ganar y a echar un pulso con Dios
en entrega y donación?
No te proteges, Señor, ¿por qué? Parece que tu proceder es el sacar
el mal del otro, quedándote tú marcado, limpiar el pecado del hombre,
quedando tú afectado. Has querido "absorber" todo el pecado del
mundo pagando por su culpa en la cruz. ¿No había otra forma? Tus
caminos son insondables, pero todo me dice que es la única forma de
expresar ese misterio de amor que tienes por el hombre; y para que te
podamos experimentar, nos tienes que tocar. Una anáfora de la misa
dice: "Al perder el hombre su amistad con Dios, El no le abandonó al
poder de la muerte, sino que compadecido tendiste la mano a todos, para
que te encuentre el que te busque". La mano tendida de Dios se llama
Cristo.
Como curaste la fiebre de la suegra de Simón y se puso a servir,
Señor, cura nuestra fiebre de deseos de grandeza, de honores, de poder
y de seguridades, en las que pasamos el soplo de nuestras vidas, y danos
tu mano para levantarnos y ponernos a servir, porque en el servicio a
los demás está la verdadera grandeza del hombre.

6º DIA

Jesús levantó a la enferma. Como unos padres no pueden ver caído al
hijo, así Dios no puede ver al hombre caído, hundido... Levanta del
polvo al pobre y sostiene a los humildes, mientras humilla hasta el
polvo a los malvados.
Levantar es recuperar la dignidad del hombre según el proyecto de
Dios. Nos levanta cuando nos cura, como levantó a la suegra de Pedro,
curándola de la fiebre.
En este mundo padecemos la fiebre del tener, del consumismo, del poder,
del dominio, de ser el primero... Extiende tu mano, Señor, y libéranos
de tantas ataduras para poder servirte a ti solamente, porque nadie
puede servir a dos amos .
¿Qué te dijo el Padre en tu oración, al día siguiente de haber
tenido tanto éxito curando enfermos y echando demonios en la casa de
Pedro? Todos te buscaban, Jesús, ¿por qué no seguiste con esa tarea
tan humanitaria? ¿Por qué te fuiste a predicar? ¿Te dio a entender
que tenías que ir a sanar de raíz el mal que provoca el sufrimiento y
el dolor de esta humanidad caída? Haznos ver, también a nosotros,
dónde está el origen del sufrimiento humano, para que los que hemos
experimentado tu mano salvadora, te podamos servir con eficacia.

7º DIA

El cristiano, que se siente tocado en su corazón por la misericordia
de Dios, siente una fuerza interior que le impulsa a llevar a los demás
la medicina que a él le ha curado; así lo hicieron personas como la
samaritana, Pablo y muchos otros. ¿Cómo podría guardarme yo la
medicina que los puede curar al ver el sufrimiento de tanta gente? La
medicina es Cristo. Y Él mi única recompensa. La experiencia que cada
uno tiene de Dios es personal e intransferible, pero es patrimonio de la
Humanidad, que tiene que ser conocida por todos para que cada uno tenga
su propia experiencia .
La oración nos iluminará para poder ver dónde está la raíz del mal
y su solución: Es el corazón del hombre el que necesita ser sanado.
Líbranos de buscar el éxito apostólico aparente para ir por tus
caminos, más incomprendidos, pero más eficaces para extirpar de raíz
el mal en el mundo.
Danos la humildad de ser testigos tuyos. Que seamos como el dedo del
Bautista que señala al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.