El Pan de Cada Día

Preparación a la Cuaresma

PREPARACIÓN A LA CUARESMA:

Joel 2,12-18.
Sal 50,3-17.
2Co5,20-6,2.
Mt 6,1-6.16-18.


"Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para
ser vistos por ellos…"



1º DÍA

Los cuarenta días de la Cuaresma simbolizan toda nuestra vida
temporal, la cual es una peregrinación hacia el encuentro con el Amado.
Por eso la Cuaresma no es tiempo de tristeza, sino un peregrinar con
alegría porque es un tiempo de preparación para las Bodas del Cordero
en la Pascua, pero no como invitado, sino como protagonista. Y ¿Qué
hacer? Necesitamos dejar atrás un tiempo de vivir ensimismados,
mirándonos a nosotros mismos, para empezar a vivir de cara a Él y a
los demás. Dios espera mucho de nosotros en este tiempo .
Vamos a decir el "Sí, quiero" más importante de nuestra vida, y
para eso hay que ser muy libres. Para recorrer este camino hacia la meta
es necesario ir ligeros, sólo con lo imprescindible; de lo contrario,
el camino se hará muy largo y pesado. Debemos retirar de nuestros
hombros todas aquellas cosas que nos pesan: ambiciones, consumismo,
preocupaciones vanales, proyectos egoístas.
Dame tu gracia cuaresmal, Dios mío, para hacer este camino de
liberación, porque no quiero ser esclavo de los ídolos de este mundo,
sino firmar una Alianza eterna contigo. Quiero revestirme del "hombre
nuevo" con el traje que tú me diseñas . Me ilusiona ser libre para
poder servirte en mis hermanos .

2º DÍA

El Evangelio, regla de nuestra vida cristiana, nos invita al ayuno,
pero no por pura mortificación, sino para ser libres. Libre es el que
no es dominado por los instintos. Jesús nos invita, con su vida, a
ser libres de todo apego a lo que nos esclaviza. ¿Cómo podemos
entregarnos a los demás si no somos libres? ¿Y cómo podemos ser
libres si somos dependientes de nuestros apetitos desordenados? Ayunamos
también para tomar conciencia y solidarizarnos con los hermanos que
pasan hambre, con Cristo que se identifica con ellos .
"Amor quiero, no sacrificios". Amar es salir de nosotros mismos y
darse al necesitado, al oprimido, a todo aquel que sufre. Ayunamos como
signo de una verdadera y continua opción por una vida más austera. La
austeridad es de justicia y necesidad .
También en este tiempo se nos recuerda el signo de la limosna. Cuando
damos al hermano algo que nos sobra y que él no tiene, más allá de
ser un tranquilizante para nuestra conciencia, debemos saber que
teníamos lo que era suyo . "No le das al pobre lo que es tuyo, sino
que le devuelves lo suyo" (S. Ambrosio).
Regálanos, Señor, la gracia de tenerte como el Amor de nuestra vida,
para que al entregarte en los hermanos lo que tenemos y somos no lo
vivamos como sacrificio.

3º DÍA

La austeridad y el desprendimiento son cargas para el hombre si
pretende hacerlo con sus solas fuerzas, y más si falta la motivación y
la pasión de un corazón verdaderamente enamorado. Se necesita el otro
ejercicio cuaresmal: la oración.
¿Qué diríamos de unos novios que no se hablan entre sí? Es en el
diálogo donde la hoguera del amor arde de forma apasionada y se recibe
la fuerza para vencer todo lo que suena a sacrificio.
En este camino hacia Jerusalén dame, Señor, la luz para verte con los
ojos de la fe. Dame sensibilidad para entrar en sintonía con tu
corazón, y dar con tu mirada mendigante y apasionada de mi amor.
El ritmo de la vida moderna nos aturde y necesitamos espacios de
interiorización: Necesitamos quedarnos "a solas" con Dios. Llevamos
tanto ruido dentro que no nos escuchamos a nosotros mismos, que no
escuchamos nuestra voz interior. ¿Cómo vamos a escuchar a Dios si no
somos capaces de escucharnos a nosotros? Sólo con la verdad que
descubrimos en la oración llegaremos a ser verdaderamente libres, para
no dejarnos llevar por los vientos dominantes del mundo .
Caminar con Jesús, por él y en él, en un clima de oración y de
trato amoroso, nos llevará a sintonizar con sus sentimientos y a
hacernos sentir protagonistas de una historia de amor sin límites . La
historia del que da la vida por nosotros, y que busca nuestra compañía
para que participemos de su Resurrección.