El Pan de Cada Día

Semana del 16 al 22 de febrero

Ciclo B


1ª CUARESMA:

Gn 9,8-15.
Sal 24,4-9.
1P 3,18-22.
Mc 1,12-15.



"El Espíritu Santo lo impulsó hacia el desierto, donde Satanás lo
puso a prueba"




1º DÍA

La Cuaresma es tiempo de gracia para poder contrastar nuestra vida con
el mensaje de la Palabra de Dios. Nada mejor que retirarse al
"desierto" interior de nuestro corazón y, en silencio y
austeridad, seguir al Espíritu Santo, para recibir del diálogo con
Dios su luz y su fuerza para nuestras vidas.
¡Cuánto me identifico contigo, Jesús, cuando tú también tenías
tus crisis y tentaciones! Estas te acompañaron toda la vida, como a
nosotros nos acompañan. Pero la Palabra es una gracia para encontrar la
fuerza, para resistirlas y salir fortalecidos. Dame crisis, Señor, para
darme cuenta de lo frágil que soy y la necesidad que tengo de tu ayuda,
pero no me dejes caer en tentación. Que tu palabra no me abandone para
hacerme más vigilante, y así comprender a los demás y no juzgarlos
por sus caídas.
Dios sabe sacar bien del mal. Igual que de la debilidad saca la fuerza
, así del diluvio sacó una alianza con el hombre, apostando por la
vida. Dios toma partido por la vida y nos promete un diluvio de gracias
y bendiciones. Y esto lo firma y rubrica con el arco iris, que forman
los dos brazos de Dios, nuestro Padre, que son el Hijo y el Espíritu
Santo, con los que abraza tierna y misericordiosamente al hombre.
Como el niño se confía en su padre, que le tiende la mano para que no
se extravíe, así nos lleva nuestro Padre Dios pero con "ambas"
manos.

2º DÍA

El pacto de Dios con Noé es como el que hace con cada uno de nosotros:
un pacto y opción por la vida. Dios quiere la paz en toda su plenitud y
una naturaleza al servicio del hombre, como está en el proyecto
original de Dios .
¡Con cuánto amor, mi Dios, preparaste el paraíso para nosotros, y en
libertad nos lo diste para cuidarlo¡ Pero caímos en las redes del
Tentador, tejidas con los sutiles hilos de la mentira.
La auténtica libertad es la que nace del interior del hombre, que vive
de la verdad. Cristo es la Verdad y la verdad nos hará libres (cf. Jn
8,32).
¿Cómo podemos hacer de este mundo un paraíso? ¿Es un tópico lo del
paraíso o es una posibilidad? Es una ilusión y un sueño para el
hombre, con sus solas fuerzas. El diluvio borró el pecado, pero dio las
fuerzas al hombre. Sólo el diluvio de la gracia merecida por Cristo nos
pone en la posibilidad.
La paz y la armonía del mundo no dependen de buenas políticas, ni de
buenas estructuras, ni de buenas intenciones, sino de la paz interior
del corazón del hombre. El mundo exterior es un reflejo del mundo
interior del hombre. Porque cada hombre contagia hacia fuera lo que
lleva en su interior .
Por eso, Padre, queremos que tu paz esté siempre en el corazón de
cada hombre, y que el Espíritu Santo que nos has dado en el Bautismo,
que es el mismo que acompañó a Jesús, nos evite caer en las
tentaciones y nos vaya conduciendo por el camino de la acogida, del amor
y del perdón.

3º DÍA

Los cuarenta días de Cuaresma rememoran los cuarenta años que duró
el Exodo del pueblo de Israel en su paso por el desierto hacia la tierra
prometida. El número 40 es un símbolo de la dimensión temporal del
hombre; es también el símbolo de nuestra peregrinación por este mundo
hacia la Tierra Prometida. Durante este tiempo seremos probados como lo
fue Jesús en el desierto.
Lo debiste pasar mal, Señor, en el desierto, cuando fuiste probado por
Satanás. Es un tipo muy astuto y difícil de vencer, porque no se
manifiesta ni con cuernos ni con rabo, para poderle identificar, sino
que se nos aparece en la mente, haciéndonos propuestas que tienen su
"lógica", claro: La lógica del mundo a la que estamos
acostumbrados, como la de la eficacia frente al amor, la del poder
frente a la responsabilidad, la de la manipulación frente a la
libertad, la de la autosuficiencia…
Si tú me has robado el corazón, Señor, no ha sido por tu poder,
porque a éste no se le puede amar; no ha sido por tu inmensa grandeza,
porque a ésta se la teme. Si tú me has conquistado el corazón es por
ser principalmente Amor, por ser un Dios Padre, que quiere que sus hijos
crezcan en libertad, responsables de sus actos; no eres un Dios
paternalista que accede a todos nuestros caprichos . Tú me has
conquistado porque la cruz no fue teoría, sino la prueba más grande de
tu amor, que empezó a manifestarse cuando te hiciste hombre como
nosotros, con todas sus consecuencias .

4º DÍA

Jesús no sólo sufrió las tentaciones en su vida hace dos mil años,
sino que sigue sufriendo las tentaciones en cada uno de nosotros, porque
él se identifica y comparte todos nuestros sufrimientos, alegrías y
dudas . No está más lejos el Señor cuando tenemos tentaciones, sino
al contrario. Él trata de sufrir todos los embates y gime para que
descubramos su presencia a nuestro lado, invitándonos a dejarnos guiar
por su Espíritu.
Líbrame, Señor, de pedirte protección para mis intereses,
bendiciones para mis negocios, de que todas las cosas me salgan bien, y
hasta de que me concedas lo imposible, si va a ser a costa de otro, o si
con eso trato de eludir mi esfuerzo y mi responsabilidad. Sólo te
pido, Señor, que me aumentes la fe para dejarme guiar por tu Espíritu
y que él me asista y me dé fuerzas ante las adversidades. No quiero
que me las quites, sino que las sepa superar desde tu gracia . "En
esta tarde, Cristo del Calvario, // vine a rogarte por mi carne enferma;
// pero, al verte, mis ojos van y vienen // de tu cuerpo a mi cuerpo con
vergüenza".
Sí, ahora te veo en el calvario de muchos de mis hermanos, en los que
todavía sigues crucificado. ¿Qué puedo hacer por ti, Señor? Te
ofrezco, Señor, todas mis adversidades y la tentación principal de
mirarme a mí mismo sin antes mirarte a ti. Que tu Espíritu me guíe
para encontrarte en mis hermanos.

5º DIA

Adán y Eva abrieron, con su orgullo, las compuertas del diluvio del
pecado en el mundo, llevando a la humanidad entera a la muerte. Pero
Dios, por su infinita misericordia, rescató a Noé, como esqueje de un
árbol podrido, implantándolo para una nueva Humanidad.
Ahora, cada uno de nosotros, purificados por las aguas del Bautismo,
somos conducidos por el Espíritu al desierto, como lo fue Jesús. Y en
el desierto, lugar de prueba y de encuentro con Dios, él quiere tener
un diálogo amoroso de tú a tú, con cada uno de nosotros, para
probarnos y fortalecernos; y así convertirnos en semillas o esquejes de
una nueva Humanidad, dando frutos de vida eterna en el mundo de hoy. Si
Jesús pasó las pruebas con la asistencia del Espíritu, nosotros
también las podemos pasar, porque no es otro espíritu diferente y
menos capaz, sino que es el mismo que asistió a Jesús. Por eso, aunque
vivimos en el desierto de la vida entre alimañas, como a él, también
los ángeles nos servirán.
Danos, Señor, vivir esta cuaresma más unidos a ti en la oración, que
tu palabra sea el alimento de nuestras vidas para no caer en la
tentación de querer ser como Dios , pero sin él. Sin embargo tú
quieres lo mismo: Que seamos dioses en participación, pero contigo,
haciéndonos partícipes de tu naturaleza

6º DIA

Noé es el símbolo de la salvación universal. Dios no hace acepción
de personas y el pacto que hace con Noé lo es para todos los hombres de
cualquier raza, credo o cultura. No sellado con un arco de guerra para
lanzar flechas contra los hombres, sino el arco iris, signo de la paz de
la que tanto carecemos entre nosotros, porque ésta tiene que nacer en
el corazón de la propia persona.
Cuenta una historia, que los colores del arco iris empezaron a pelearse
queriendo cada uno prevalecer sobre los demás, pero que una tormenta
acabó desintegrándolos a todos… No sabían que la luz es la
combinación de todos esos colores. Dios nos quiere a cada uno como
somos, con el color y los matices de nuestra propia personalidad. Pero
todos en comunión, unidos por el vínculo del amor, sin prevalecer unos
sobre otros. Los hombres unidos en comunión proyectan luz a los demás
y forman el arco iris de la esperanza para la Humanidad, que tanto
espera el final de las tormentas de violencia.
Ayúdanos, Señor, a hacer un examen de nuestro propio corazón, para
que podamos ver que las peores tentaciones no son las que nos vienen de
fuera, como las provocaciones del mundo, sino aquellas que están en
nuestro interior, las que nacen del conformismo del cumplimiento de
normas, de la tibieza religiosa (Ap 4,15), el desaliento. Todo lo que
nos puede hacer caer por la pendiente del ateísmo. Auméntanos la fe,
para que esta cuaresma sea el tiempo de una conversión sincera.

7º DIA

El diluvio es signo del Bautismo, como dice S. Pablo. Por él nos viene
a los cristianos otro diluvio, pero no de agua, sino de gracia, por el
Espíritu Santo que se nos ha dado y que nos promete la Vida, "como
poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida". El cristiano no debe
temer a la muerte ni a las tentaciones cuando se deja guiar por el
Espíritu.
Las tentaciones no son malas en sí mismas. Ellas prueban nuestra
fidelidad a Dios, y pueden ser una trampa donde nos caemos o un
trampolín donde salimos más reforzados. Por eso, no pedimos en el
"Padrenuestro" que nos libre de las tentaciones, sino de caer en
ellas. Jesús salió fortalecido en el desierto, para emprender la tarea
de llevar la Buena Nueva a las gentes.
A Dios Padre le duelen nuestras caídas, porque sabe y conoce nuestras
debilidades. Pero más le duele el vernos caídos sin levantarnos, en
estado de postración e inanición, sin hacer esfuerzos para tomar su
mano que nos tiende para levantarnos.
Aún de las caídas, podemos sacar la enseñanza de que sin el
Espíritu Santo nada podemos . Ellas nos enseñan a ser más humildes, a
abrirnos cada día más a su palabra, a ver que la conversión no es
"un acto cuaresmal", sino que es una actitud perenne del
cristiano, siempre abierto a la voluntad de Dios, como el alimento
insustituible (Jn 4,34) para seguir a Cristo hasta la cruz y dar las
mayores pruebas de amor. La conversión es el pan nuestro de cada día.