El Pan de Cada Día

Semana del 23 de febrero al 1 de marzo

Ciclo B


2ª CUARESMA

Gn 22,1-2.9ª.15-18.
Sal 115,10.15-19.
Rm 8,31-34.
Mc 9,2-10.


"Este es mi Hijo amado, escuchadle"



1º DÍA

Dios no pide el hijo a Abrahán, sino que no esté apegado a nada, ni a
sus esperanzas y sus ilusiones, ni a sus falsas seguridades, ni a los
falsos ídolos… Quiere el sacrificio de su propia vida, porque Dios
quiere la respuesta del todo porque él se da del todo.
"Para venir a ganarlo todo,
no quieras gusto en nada.
Para venir a serlo todo,
no quieras ser algo en nada". (S. Juan de la Cruz)
Te doy gracias, Señor, porque no pones límites a nuestro desarrollo,
no quieres menos para nosotros que para Jesús. ¿Qué padre no quiere
lo mejor para sus hijos: su pleno desarrollo? No buscas otra cosa que
nuestra felicidad, con desarrollo de nuestra propia identidad: el amor,
con la entrega de la propia persona. Porque hemos sido hechos a tu
imagen y semejanza .
Gracias, Papá, por no ser paternalista. Como los árboles necesitan la
poda para su desarrollo y crecimiento, así me vas quitando todos los
apegos que me achican y no me dejan dar fruto . Todos esos cortes de la
poda duelen, pero sanan y fortalecen. Gracias por querer mi plenitud y
gracias por pedirme la vida. Tú sabes hacer mejor uso de ella que yo.
Sin ti me pierdo y la malgasto y la quiero tanto, que quiero que tu
Espíritu la guíe para que pueda reflejar tu rostro y así dar frutos
de vida eterna. Que el cuchillo "abrahámico" corte todo apego en
nuestra vida.

2º DÍA

El amor de Dios por el hombre no tiene límites. No nos negó la vida
del Hijo que murió en la cruz, dándonos las mayores pruebas que
humanamente se pueden dar. Pero mi fe y confianza en Dios ¿es de la
misma medida? Claro que no, pero no sabemos hasta donde podemos llegar,
si somos fieles al Espíritu.
Dios no necesita probarnos, nos conoce muy bien, nos conoce mejor que
nosotros mismos. Somos nosotros los que necesitamos saber hasta dónde
llegamos. Y las pruebas por las que pasamos nos irán "curtiendo" en
nuestra vida espiritual, al igual que las dificultades de la vida
terrena nos hacen más fuertes. Abrahán respondió en la medida que
confiaba en Dios.
Señor, tú sabes mejor que yo que mi fe es muy voluble. Hay veces que
me comería el mundo, pero otras el mundo me traga a mí . Necesito
momentos de Tabor que me den fuerzas, porque la fe es algo vivo que se
tiene que alimentar como todas las cosas vivas. Por eso que no me falten
personas de Dios, que como Elías y Moisés, me animen ante situaciones
que me piden renuncia. Te pediría que me libraras de las personas que
me llevan a la cruz por su forma de ser, porque me es muy difícil
asumirlas en mi vida… Pero no, te doy gracias por ellas porque
necesito probarme y fortalecerme superando esa prueba, porque en ello me
juego la posibilidad de responder a lo que tú me enseñas en la cruz.
Cualquier adversidad en la vida es un don si yo sé aprovechar esa
oportunidad para crecer.

3º DÍA

¡Cuántas veces nuestras palabras desfiguran el rostro de Dios!
Hablamos de que Dios nos somete a pruebas, a veces terribles e
inhumanas: un accidente mortal, una pérdida prematura de un ser
querido, etc.… Y decimos que "Dios lo ha querido así". Dios no
quiere la muerte ni es un Dios cruel. Dios es vida y apuesta por ella, y
no se recrea en el sufrimiento humano . Dios sólo lo permite, y, sobre
todo, lo comparte y lo sufre. El llora cuando nosotros lloramos . El
sufrimiento es en proporción del amor y el amor de Dios no se puede
comparar con el nuestro.
¡Cuánto debes sufrir, Señor Jesús, con el sufrimiento que hay en el
mundo, con toda esta serie de barbaridades que nos hacemos hermanos
contra hermanos! Cuando alzamos los ojos a ti pidiendo tu intervención,
sentimos que nos dices: "Ahí estás tú, ¿qué has hecho con el amor
que te he dado? Quiero que mi amor sea encarnado por ti y pongas tu
corazón en mis heridas, producidas por mis hermanos" .
¿Cómo agradecerte, Señor, la vida? La vida que tú me diste, la que
me conservas, y la tuya que me prometes. La vida de Isaac fue rescatada
por la de un cordero, pero mi vida ha sido rescatada con tu propia
sangre, Cordero inmaculado de valor infinito. ¡Cuánto valemos para
ti! Que yo pueda valorar al hermano como tú lo valoras. Recuérdame
todo esto cuando sienta impulsos de rechazo por cualquier ser humano.

4º DÍA

Dios, que perdonó la muerte de Isaac, no perdonó la de su único
Hijo. Y no tenía otro hijo de "reserva". ¿Necesitaba Dios tanto
sacrificio para redimirnos? No, pero nuestros pecados merecían la
muerte, y Jesús quiso pagarlo con la suya. Nació para morir. "Si
interrogamos al misterio nos dirá que su muerte no fue una secuela de
su nacimiento, sino que nació para poder morir" (S. Gregorio de
Nisa). Dios no hizo milagros para evitarla. Si lo hubiera hecho, su amor
por nosotros tendría un límite, y Dios no tiene límites. Por eso la
cruz es el símbolo del amor extremo. Por tanto ¿cómo va a negarnos su
propia vida?, si somos sus hijos. Cuando todo te salga mal en la vida,
cuando las desgracias se ceben contigo, en medio de la oscuridad, sube
al Tabor de tu corazón y escucha la tierna y bondadosa voz del que te
ama hasta el extremo, del que te ha hecho juramento eterno de amor y
oirás la más tranquilizante palabra que sale de su corazón:
"Hijo".
Gracias, Papá, porque me has demostrado con la vida lo que me dices,
que soy tu "hijo amado". Ahora también quiero responderte como
Jesús, anunciando tu palabra a todos mis hermanos. Y así puedas decir
la frase completa: "Este es mi hijo amado; escuchadlo". Ser tu
palabra hecha carne. Porque todo el mundo tiene derecho a vivir el gozo
del Tabor. Gracias, porque el escuchar tu palabra y asumirla nos da la
fuerza de transfigurarnos y superar toda cruz.

5º DÍA

Hay cierta semejanza entre los montes Moria y Tabor. En el primero,
Abrahán subió al monte dispuesto al sacrificio y volvió como
transfigurado. En el Tabor Jesús se transfiguró y bajó dispuesto al
sacrificio, el cual se llevó a cabo en otro monte, Calvario.
Nuestra condición de peregrinos no nos permite quedarnos tan ricamente
instalados en la paz del Tabor, construyendo allí nuestra tienda.
Nuestro lugar está en los intrincados senderos de la vida, dentro de un
mundo, con sus gozos y sus sombras . Al igual que los discípulos
invitados al Tabor, nosotros también hemos tenido una experiencia de
Dios, que no nos la podemos guardar regaladamente en nuestro Tabor.
Porque toda experiencia de Dios, aunque personal, no es privada, es
patrimonio de la Humanidad .
La voz del Padre proclamando a Jesús nos dice: "Escuchadle". Son
muchas las cosas que nos quiere decir, y todas ellas para invitarnos a
que tengamos nuestro propio Tabor, nuestra propia experiencia de Dios.
El gozo del hombre se une al gozo de Dios porque el Tabor de Dios es el
corazón del hombre que abre sus puertas para recibirle, y ahí es donde
quiere habitar .
El escucharte cada día, Señor, es nuestro gozo. Tu palabra nos alegra
la vida y, saboreándola, nos deleitamos como un exquisito manjar que
nos alimenta, para poder proclamar a los cuatro vientos tu alianza de
amor por el hombre .

6º DÍA

Seguir a Jesús, como Pedro, Santiago y Juan, también necesita
consuelos de Tabor, porque después hay que bajar a la dura vida de la
entrega cotidiana. No entrega de cosas externas, sino el sacrificio de
una obediencia a Dios sin reservas, como Abrahán y Jesús. Para ello
tenemos que esforzarnos por "subir al monte", como Zaqueo se
"subió" a una higuera para encontrarse con el Señor . Dios es el
primero en querer encontrarse con nosotros, y por eso él fue el primero
en "subir" al monte Calvario. Y ahora él quiere que hagamos el
esfuerzo de "subir"; quiere que hagamos efectiva nuestra
disponibilidad: propiciar ratos de oración, un retiro, vivir los
sacramentos, salir de nosotros mismos y estar alerta. Porque son muchas
las veces que pasa por nuestro lado y no nos damos cuenta.
Dame el colirio de tu gracia, Señor, para que mis ojos puedan verte en
la cantidad de ocasiones que pasas por mi lado. Es una montaña de
gracia el poder vivir en tu presencia. Porque con tu mirada, las
dificultades, que sin ti se me hacen montañas, contigo, esas mismas
dificultades se me hacen como granos de arena. Hazme ver la vida desde
la cima del "Monte de las Bienaventuranzas".
María, la humilde esclava, quedó "transfigurada" en la Madre de
Dios, porque escuchó la palabra y la puso en práctica. Y como Dios no
tiene privilegios para nadie, también nosotros tenemos posibilidad y
derecho a esa "transfiguración" .

7º DÍA

Nuestra debilidad de criaturas y nuestra falta de fe nos hacen ver a
Dios como sumamente exigente. Quizás nos falte la fe de vernos, a pesar
de todo lo anterior, como lo que somos: Hijos muy amados. Un padre pide
al hijo aquello que más le conviene y, más que dar, se da él mismo.
"No hay que esperar de Dios algo menos que él mismo (Sto. Tomás de
Aquino); como dice S. Pablo: "¿Cómo no nos dará todo con él?".
"Y si somos hijos, también herederos de Dios y coherederos de
Cristo" (Rm 8,17).
La manifestación culminante del amor de nuestro Padre fue el
sacrificio del Hijo en la cruz, que se perpetúa haciéndose presente
en cada Eucaristía. ¡Qué pena no vivirla como actualización y
presencia de su cuerpo entregado y sangre derramada por nosotros, y
quedarnos, a lo sumo, como espectadores de un rito ajeno a nuestras
vidas, saliendo más vacíos que entramos! Porque el sacrificio de la
cruz y el eucarístico son "un único sacrificio", y no el recuerdo
de un acontecimiento pasado.
Mamá María, intercede ante Jesús, como lo hiciste en las bodas de
Caná , para que nuestras vidas no sean tinajas vacías, sino que,
llenas del vino de la palabra de Dios, lleven, lleguen y llenen a tantas
personas, que por falta del conocimiento de Dios, no gozan de su
presencia.
Señor, auméntanos la fe para fortalecernos ante cualquier prueba que
nos venga, como María supo estar de pie junto a la cruz, y como
Abrahán, ofreciendo su obediencia.