Ciclo B
5ª CUARESMA:
Jr 31,31-34.
Sal 50,3-4.12-15.18-19.
Hb 5,7-9.
Jn 12,20-33.
"Si el grano de trigo cae en tierra y muere, da mucho fruto"
1º DÍA
La vida es lo más importante que tenemos y la vivimos con la amenaza
de perderla. Pero peor que perderla, es malograr el sentido de la misma,
porque se pierde el deseo de vivirla. La vida es como una botella, en la
que lo que verdaderamente vale es su contenido: el amor.
En este domingo de Cuaresma Jesús ve cerca su "hora", y se aferra
a la vida como hombre que es, a pesar de saber el infinito valor
superior que tiene de vida eterna. Su alma está agitada, pero se aferra
al Padre del que nunca se había separado. Eso le da sentido y el Padre
con su palabra, le da ánimos. Y así se acerca a la cruz, al mayor
signo de glorificación, donde se manifiesta el amor más grande.
Tú, Jesús, nos enseñas con tu vida su verdadero sentido: el amor, y
por eso veo claro que la vida sin amor lleva a la muerte, y la muerte
con amor lleva a la Vida.
Y es en función de la Vida, y por el amor que nos tiene, que Dios no
actúa con revancha alguna por haber quebrantado el pueblo de Israel la
antigua alianza. Al contrario, le ofrece una nueva e infinitamente
superior: Su propia persona. Ya no será un cumplimiento de normas, sino
que será la ley del amor, escrita en nuestros corazones , interiorizada
y hecha vida en nosotros.
Gracias, Señor, por tu amor que no es teoría, sino que lo has
demostrado con tu propia sangre, venciendo a la muerte con tu muerte.
2º DÍA
Agarrarse a la vida es instintivo y uno clama a Dios, y Dios escucha,
pero su respuesta, muchas veces, no es la que esperamos. Dios no nos
quita la muerte ni los dolores, ni los sufrimientos; pero lo que sí nos
da es la fuerza necesaria para superarlos y quitarnos la angustia . Todo
ello nos hace madurar y nos une más a Cristo sufriente en tantos
hermanos. Los sufrimientos son las heridas que dejan las tijeras de
podar en la vid para que dé más frutos .
El dolor por el dolor no salva, sino el amor. Pero ambos están muy
juntos. El dolor no es querido por Dios. Pedir a Dios que nos libre del
dolor es humano, pero debe prevalecer la obediencia al proyecto de Dios
sobre nosotros.
"Dios se sirve de las pruebas y de los sufrimientos para enseñarnos
a entender los sufrimientos de los demás, así oraba por la Humanidad
con fuertes gritos y lágrimas (Hb 5,7)" (Van Thuan).
Tus lágrimas, tus sudores, tus angustias, Jesús, ¡cómo me ayudan!
Carne soy, y de carne te quiero... Así, sufriente, corporal, amigo,
hermano, fraterno. ¡Cómo te entiendo! (Himno). Pasaste por la agonía
del cuerpo y la del espíritu, como nosotros pasamos por las noches
oscuras del vacío, del "sin sentido", del abandono, de la
desesperación; en una palabra, como si estuviéramos en un infierno.
Pero tú también pasaste por él y todo quedó redimido. Pasaste por
todo y nos abriste las puertas de la esperanza. Gracias, Señor.
3º DÍA
Jesús está triste, no tanto por la "hora" de los sufrimientos
físicos, sino por el rechazo y la ceguera de su pueblo y sus trágicas
consecuencias. Están ciegos y siguen a falsos profetas. Sin embargo, se
vuelve a repetir la historia de que los de fuera, los gentiles, como
esos griegos que le buscaban, quieren acercarse a él. Eso era como un
bálsamo para su corazón.
¿Qué piensas de nosotros, tu pueblo?, ¿te entristecemos?, ¿te
desgarramos el corazón? Como esos griegos, te decimos: "Queremos
verte, Jesús". Necesitamos que tu palabra nos convierta, para ser tus
fieles seguidores e instrumentos tuyos, y que como Andrés y Felipe, te
sepamos llevar a todos los hombres que a tientas te andan buscando.
Queremos que nuestras vidas sean bálsamo que mitigue tus heridas, para
que tus lágrimas de dolor sean lágrimas de alegría.
"Cristo a gritos y con lágrimas..." ¿Puede Dios llorar? ¿Pueden
unos padres llorar? Ellos lloran por el dolor de un hijo que les
abandona, y lloran de alegría por ese hijo pródigo que regresa. Dios
lloró con lágrimas de hombre. Son lágrimas que como la lluvia, riega
el alma reblandeciendo nuestros corazones secos y endurecidos, y hace
brotar la semilla de amor sembrada en nuestro ser. Dios llora cuando
regresamos a él, y con lágrimas en los ojos manda preparar una fiesta
. Jesús lloró de dolor para que nosotros lloremos de alegría por
vernos salvados.
4ºDÍA
¿Qué querías decir con "pero si para esto he venido"? Porque a
partir de ahí tú cambiaste, se te fue la angustia y el Padre salió a
tu encuentro. ¿Fue esa "hora" la consecuencia de la Encarnación,
la consecuencia de una vida entregada, y por lo tanto tenías que morir?
¿O fue que esa "hora" era tu destino y por eso tuviste que nacer
primero?...
"El Verbo no podía, de suyo, morir. Por eso tomó un cuerpo que
pudiera morir para ofrecerlo por todos. El Verbo impasible portó un
cuerpo para tomar sobre sí lo nuestro y ofrendarlo en sacrificio para
que todo el hombre alcance la salvación" (S.Atanasio). Encarnación y
Redención son las dos caras de la misma moneda, no puede existir una
sin la otra. Todo este misterio me desborda, Señor, pero sólo sé que
es un misterio de amor infinito, en el que tú asumiste todo nuestro ser
(cuerpo y espíritu) haciéndolo tuyo.
¿Nos preguntamos por el sentido de nuestras vidas, y poder decir
también: para esto he venido? El hombre, creado a imagen y semejanza
de Dios Amor, está hecho para amar y su destino es la comunión con
Dios.
El hombre está hecho para vivir en la luz y no en las tinieblas , pero
a veces tenemos un corte de luz que nos paraliza, y cuando se
restablece, todo empieza a tener sentido. ¡Cómo apreciamos la luz
cuando hemos experimentado las tinieblas! Estamos en el tiempo de la
gloria y de la luz, porque el Príncipe de las tinieblas ha sido
vencido. Y ésta es nuestra gran alegría.
5º DÍA
No hay peor muerte que una muerte inútil. Todo hombre está llamado a
dar la vida . "La vida se nos da y la merecemos dándola" (R.
Tagore). Ser cristiano es tener una causa para dar la vida, y ¡qué
mejor causa que ser instrumentos de Dios para dar vida eterna a todos
los hombres, a tener generaciones de hijos de Dios!
Así entiendo lo del grano de trigo, que nos llamas a ser a cada uno de
nosotros, Señor. Esta es la mejor causa para uno perder la vida: El no
agarrarse a esta vida como lo absoluto, porque nuestras pobres vidas
temporales pueden ser semilla de generaciones de vidas eternas. El que
se aferre codiciosamente a la vida y la guarde en su panteón egoísta,
se encontrará, cuando menos se dé cuenta, con que se le ha esfumado.
El que se guarda para sí, se pierde; el que no es capaz de dar la vida,
se suicida.
Vida y muerte se entrelazan; no hay vida sin muerte ni muerte sin vida.
Ahí está el misterio de esa "hora" de Jesús, la hora de la cruz,
árbol seco, pero que con la semilla de Cristo, se convierte en árbol
frondoso de Vida.
Gracias, Señor, porque eres grano de trigo, semilla de Vida, harina
divina, pan para los hambrientos, alimento que sacia nuestra hambre de
Dios, flor de Pascua que nos resucita.
"Quisiera, Señor,
ser hoy una espiga
de ti muy amiga,
trillada y molida,
¡Mi Dios Labrador!
Quisiera ser hoy
puñado de harina
de harina la flor
por ti convertida
en Hostia de Amor".
(Jaime Bonet)
6º DÍA
Nosotros, como Jesús, también sentimos el rechazo instintivo a dar la
vida. Necesitamos la palabra del Padre que nos anime, necesitamos ese
Tabor que nos unja de la fortaleza necesaria para dar la vida, pero
darla con alegría. Dar la vida voluntariamente supone una esperanza de
fruto: Saber que la muerte no es fin, sino un paso hacia la Pascua.
Que no me falte cada día el pan de tu palabra, Señor. Es mucho lo que
el mundo nos desgasta y zarandea. Nos gastamos y desgastamos por cosas
que no sacian . Dame esa poderosa semilla de tu palabra para que, hecha
carne en mi vida, pueda, con mi mano sembradora, extenderla en el campo
de mi hogar, y allí donde se necesite.
Quiero ofrecerte mi vida por tanta gente que sufre y sólo ven en sus
vidas una cruz vacía. Ellos, consciente o inconscientemente, dicen
también: "Quisiera ver a Jesús". Que a ésos yo les pueda poner,
como Andrés y Felipe, en contacto contigo.
Más feliz que vivir es hacer que los demás vivan. Que se lo pregunten
a una madre cuando siente el hijo en sus entrañas. Esta es la clase de
felicidad a la que se refería Jesús cuando piropearon a su madre . Es
mayor la felicidad de dar vida eterna a los hijos de Dios, por medio de
su Palabra.
7º DÍA
Como una madre no duda en salir de sí misma, por la vida del hijo de
sus entrañas, así nosotros tenemos a cada paso muchas oportunidades,
en nuestra vida cotidiana de perder la vida con los que nos rodean, de
salir de nosotros mismos, callando, confesando nuestra fe,
enterrándonos en el servicio, en la aceptación de la humillación.
Pero, eso sí, desde el amor, con la confianza de que ello dará su
fruto, como el labrador que sabe esperar pacientemente el fruto de la
siembra. En todo caso, recibimos en nuestras conciencias la voz del
Padre que nos glorifica. No es necesario ver los frutos, como Jesús en
la cruz: ¡Vio tan pocos seguidores!
El cristiano está llamado a vivir en la alegría y el gozo de ser
partícipe de la gloria de Jesucristo. En los momentos de oscuridad
vamos cogidos de la mano de nuestro Padre, que nos conduce a la luz que
vence todas las tinieblas.
Gracias, Papá, por tu mano tendida que me da confianza, por tu abrazo
por el que siento el latido de tu corazón que me da valor, y por tu
palabra bondadosa en mis oídos que me da alegría. Ciertamente, no te
veo cara a cara, pero sí a través del velo de la palabra, de los
sacramentos y a través de personas que siguen perdiendo sus vidas por
ti.
También Cristo se hace presente en la Eucaristía donde se parte y se
reparte, dándose como alimento de nuestras vidas . Su cuerpo roto y su
sangre derramada es el signo de su gran amor entregado.