Ciclo B
4º CUARESMA:
2Cro 36,14-16.19-23.
Sal 136,1-6.
Ef 2.4-10.
Jn 3,14-21.
"Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único,…"
1º DÍA
Jesús se va acercando a la Pasión; y no con otra palabra podríamos
expresar el "Tanto amó Dios al mundo…" Pasión de amor de Dios
por el hombre. Y en este caminar hacia Jerusalén, no da un paso atrás
ni para coger impulso. Está en juego la salvación del hombre y no ha
venido a otra cosa.
Si un día suscitó a Ciro para la salvación temporal de su pueblo,
ahora envía a su amado Hijo para la salvación eterna de la Humanidad.
Hoy se repite aquella situación: "Ellos se burlaban de los
mensajeros de Dios, despreciaron sus palabras y se mofaron sus
profetas". Pero el Señor abre hoy también una esperanza, y quizás
por medio de lo inesperado. Si de las piedras es capaz de sacar hijos de
Abrahán , ¿no puede hacer de ti un libertador? El cristiano está
llamado a ser signo de esperanza de liberación. Déjate llevar por el
Espíritu.
Mi alegría es saber que tú, mi Dios, no me condenas, como un padre no
quiere condenar al hijo, al contrario, hace todo lo que está en sus
manos para salvarlo. Así, tú, Papá, rico en misericordia, por el gran
amor con que nos amas, abres el cielo para que se derrame sobre la
tierra la inmensa riqueza de tu gracia y tu bondad. "Que se me pegue
la lengua al paladar" si no te doy gracias y proclamo tus maravillas.
Que se me paralicen las manos si no las abro para tomar la mano del
caído en el sendero. Dame los ojos de la fe para que pueda mirarte en
la cruz.
2º DÍA
La mirada con fe es lo que cura. No era la serpiente de bronce la que
curaba a los israelitas, ni el estandarte era un talismán mágico, sino
la fuerza de la fe puesta en la palabra de Dios . Dios es el que cura
pero necesita tu fe. No es mirando a la cruz de forma curiosa o
supersticiosa lo que salva, sino la mirada con fe y confianza en un
Dios, que ya ha dado la vida por nuestra salvación. La fe es la
respuesta de aceptación a esa salvación que se nos ofrece y nos invita
a participar y asumir su dolor en tantos hermanos que sufren las
mordeduras del mal.
La travesía de los israelitas por el desierto estaba llena de peligros
por las mordeduras de las serpientes, y mirando a la serpiente de bronce
se curaban . Así nosotros, en nuestro peregrinar por la vida, estamos
expuestos también a las mordeduras de escorpiones y víboras de este
tiempo: consumismo, individualismo, egoísmo y muchos otros "ismos",
cuyo veneno provocan dolor y muerte. La mirada con fe a Cristo elevado
en la Cruz nos cura.
Jesús va hacia el Calvario para abrir desde su costado una farmacia,
en la que se dispensa la medicina del amor que cura toda enfermedad. Esa
"farmacia de guardia", donde Cristo, en la cruz, absorbe el veneno
de la serpiente, convirtiéndolo en medicina: su propia sangre ofrecida
en el Cáliz de la Eucaristía.
Gracias, por asumir nuestro pecado y devolvérnoslo en frutos de vida.
Danos de beber de tu costado abierto.
3º DÍA
Cristo no vino a imponerse ni a condenar, sino a ofrecerse y
entregarse. Lo importante es que no espera mis méritos para darme la
salvación, sino mi respuesta de fe. El tiene la iniciativa en el amor
porque es la fuente y origen del mismo. Y lo importante no es que yo
le busque, sino que él me busca y sale a mi encuentro . "Nos hiciste
para ti, Señor, y nuestro corazón no descansará hasta que dé
contigo" (S. Agustín).
No me puedo condenar si me dejo abrazar por ti, Señor. ¡Qué
delicadeza la tuya, que no te impones! Tus palabras son siempre: "Si
tú quieres", "Si tú me amas…", "Si me abres la puerta
cenaré contigo…" (Ap 3,20). ¡Cuánto será tu sufrimiento cuando
paso de largo, cuando no te escucho, cuando dudo, cuando prefiero las
tinieblas, cuando prefiero la muerte antes que la vida . ¡Qué pasión
la tuya, corriendo tras de mí para decirme lo mucho que me amas! Corres
como el enamorado tras su amada ¡Qué dicha que me hayas encontrado!
¡Qué delicia haberte conocido! Vienes y besas mis heridas, curas mis
llagas, cargas con mis penas, escuchas mis preocupaciones y aplicas tu
corazón a mis miserias.
¿Esto es el "tanto amó Dios al mundo"? No, es esto y más. Es dar
su vida por la mía, es hacerme partícipe de su misma vida eterna . Los
padres de la tierra dan la vida por el hijo, ¿pero darían la vida del
hijo por ti? Dios sí.
4º DÍA
La vida eterna no es algo añadido a nuestra vida terrena, es el
proyecto de Dios al crearnos. "La razón más alta de la dignidad
humana consiste en la vocación del hombre a la unión con Dios".
(G.S. 19) ¿Por qué no empezar ya a gozar de esta hermosa realidad?
¿Por qué no vivir la alegría de saber que nada nos separará del amor
de Dios?
Tú, Señor, te entregas del todo y no soportas que nuestra respuesta
no sea en la misma medida. Sabes que nuestra alegría es proporcional a
la entrega y que nuestras tristezas son proporcionales a lo que nos
reservamos . Sin embargo, tu amor es independiente de nuestra respuesta;
es un amor a fondo perdido.
Desconocer este amor, que constituye mi vida, nos lleva a construir
sobre la arena de tantos amores fugaces y pasajeros, y atesorar
riquezas que se convierten en polvo. Vivir al margen de esta verdad de
fe, que constituye nuestra esencia es quedarnos a ras de suelo, sin
levantar la mirada hacia el horizonte de eternidad y gozo pleno que Dios
nos ofrece. "Si amamos las riquezas trasladémoslas al cielo para que
nuestro corazón vaya tras ellas. Dárselas a Cristo en la tierra para
que él nos lo guarde en el cielo" (S. Agustín).
Gracias, porque nos invitas a invertir nuestras vidas en aquello que no
es caduco y pasajero, en lo que es eterno y va a perdurar para siempre.
5º DÍA
¿Dónde estás, mi Dios, cuando veo por todas partes toda una serie de
estructuras en la que tú no pintas nada? ¿Dónde están los valores de
tu Evangelio? Al parecer, estamos en un mundo creado por ciegos, que
creen que ven. Es un mundo de tinieblas y de mentira, donde hablar de
Dios sirve de mofa y de burla. Sin embargo tu palabra me da mucha
esperanza, porque a ti no se te ha escapado el mundo de las manos.
Estamos salvados por tu gracia.
Desecha de mí, Señor, toda angustia y todo juicio. Tú no viniste al
mundo para juzgarlo, sino para salvarlo. ¡Cuánto necesito tus
entrañas de misericordia y bondad para mirarlo con tus ojos bondadosos!
Siento en tu mirada sobre mí, como una invitación a la esperanza, a
que esté unido a ti, para que a través de mí, no llegue el pesimismo
a la parcela que me toca vivir en este mundo, sino la ilusión y la
positividad.
Los cristianos tenemos muchas razones para no desesperarnos, porque la
palabra de Dios se cumple muy a pesar de las apariencias . Eso sí, el
mundo tiene que oír nuestra voz y no echarnos atrás ante las
dificultades. A veces nos quedamos como Nicodemo admirando a Jesús como
a un "maestro" ,y no como el Mesías, y nuestro encuentro no nos
lleva a proclamarlo. Sin embargo la samaritana, con menos teología que
Nicodemo, descubre al Mesías, deja el cántaro y lo pregona a los
cuatro vientos . ¿Qué dejo y qué proclamo?
6º DÍA
Si Dios se valió de Ciro, un pagano, para liberar al pueblo de Israel,
¿no va a esperar de nosotros, sus seguidores, los que llamamos a Dios:
"Abbá" (Papá), que invirtamos nuestras vidas por la liberación de
todos sus hijos?
El Señor nos hace administradores de las múltiples gracias recibidas
por los méritos de la muerte de Jesús. Ha puesto en nuestras manos
toda su riqueza de amor, de misericordia, de gracia, pero no para
apropiárnosla, sino para administrarla. El cristiano, llamado a ser
vicario de Cristo, tiene la gracia de administrar todo lo que de Dios
recibe .
¿Qué hago con esa inmensa riqueza? Si yo la detengo en mí y no la
manifiesto a mi hermano, estoy haciendo una "malversación" o una
"apropiación indebida de bienes" que pertenecen a mis hermanos;
estoy robándoles la Vida Eterna. ¿Cómo manifiesto el amor de Dios al
hermano?, ¿cómo soy misericordioso con él?, ¿cómo le transmito la
riqueza de la palabra de Dios? La fe es la riqueza con valor de
eternidad, no nos la apropiemos.
Hazme consciente, Señor, de que desde la cruz, te has hecho donante de
sangre para nuestras vidas eternas. La gracia de la salvación que mana
de tu costado abierto es para todos los hombres. Tu grito de "tengo
sed" me llega a lo más profundo de mi corazón y siento que me
dices: "Mira a tu alrededor. ¡Cuánta vida falta!" Yo soy donante
de sangre para la vida eterna. ¿Y tú? ¿No harías algo por mis
hermanos, tus hermanos?".
7º DÍA
Las palabras que dijiste a Nicodemo, sobre la entrega del Hijo al
hombre como medida del amor de Dios, tú, Señor, los firmaste con tu
propia sangre. Nosotros, en los momentos eufóricos, hacemos también
muchas promesas, pero cuando viene la cruz, es otro cantar. Tú nos
mostraste el valor de la palabra de Dios, que no es igual que la palabra
de hombre. Danos esa fuerza del Espíritu Santo para poder abrazar la
cruz cuando nos llegue, sin echarnos para atrás.
La cruz es signo de maldición cuando está desnuda, pero cuando tú
estás en ella es signo de bendición, signo de liberación y
salvación. Dame la fuerza de tu Madre, que te acompañó hasta la cruz
sin desfallecer. (Los pintores muestran a María de pie y al pie de la
cruz)
Hazme ver que detrás de la cruz está la resurrección, y que aquella
no tiene la última palabra. María, que guardaba todas las palabras en
su corazón , tenía claro que la cruz no era el fin, y allí estaba,
con los apóstoles en el cenáculo, esperando la llegada del Espíritu
Santo .
Gracias, Señor, porque en tu palabra está toda la fuerza. Que el pan
nuestro de cada día sea tener una actitud atenta a tu palabra y poder
guardarla en el corazón, como María.
Ella nos puede ayudar a ese volver a nacer, que Nicodemo no entendía,
y que es despojarse de todo lo viejo. Ser como un recién nacido, con
una mente y un corazón nuevos.