El Pan de Cada Día

Pascua de resurrección

Ciclo B


PASCUA DE RESURRECCION:

Hch 10,34.37-43.
Sal117,1-2.116-17.22-23
Col 3,1-4.
Jn 20,1-9.


¡Cristo ha resucitado!


1º DÍA

La gran noticia de hoy es que ¡Cristo ha resucitado!, y con él todos
nosotros. Hoy celebramos la liberación total del hombre, como los
israelitas celebraban la liberación de los egipcios con la Pascua. La
diestra del Señor es poderosa y ha realizado su sueño dorado: nuestro
rescate . La losa de nuestro sepulcro ha sido removida.
Por mí, Señor, has bajado hasta lo más profundo de mi abismo, hasta
el dolor del pecado que me ha hecho sentir tu abandono. Pero tú
bajaste para tocar lo más hondo de la miseria humana y sacarme fuera
del sepulcro. Y ahora puedo cantar tus alabanzas.
Tú nos sorprendes, sigues siendo el Emmanuel, el Dios con nosotros;
¿qué digo? Ahora eres más íntimo, ahora eres el ¡Dios en nosotros!
Esto es una gozada. Tú en nosotros y nosotros en ti. Y nos colmas con
la gran esperanza de participar en el eterno banquete pascual. "¡Oh
Pascua de Dios que desciendes del cielo sobre la tierra y desde la
tierra vuelves a subir al cielo! ¡Oh alegría universal, honor,
convite, delicia! ¡Las tinieblas de la muerte han desaparecido, la vida
ha sido dada a todos, las puertas del cielo se han abierto!" (S.
Hipólito)
Todos, como María Magdalena, buscamos al Señor, y deseamos hacer algo
por él; pero lo mejor es convertirse en su apóstol. El nos envía a
ser testigos de la experiencia de Dios. Si algo has experimentado de
Dios, dilo porque el Señor te lo pide.

2º DÍA

Fue María Magdalena la primicia de la experiencia del Resucitado.
Movida por su gran amor, venció la oscuridad de la noche y se
convirtió en el primer apóstol de una experiencia, cuyo alcance no
podía ni imaginar. Pero Dios se valió de ella para que otros tuvieran
también su propia experiencia. La experiencia del Resucitado desata
muchas ataduras en nosotros que nos inmovilizan, como la de la lengua
para confesar nuestra fe.
Me haces ver, Señor, que toda experiencia de encuentro contigo no
sirve para quedarse con ella y guardarla, sino para dársela a los
demás. Es como un río de agua viva que va dando vida por donde pasa,
pero que si se estanca, el agua acaba por pudrirse. No pongas puertas al
mar ni puertas a la vida. Si te encierras en ti mismo, privas de la vida
a otros: Abre las puertas del amor. Si te apegas a las cosas, te
esclavizas; abre las puertas de la libertad. Si miras para abajo no ves
horizontes; abre las puertas de la esperanza .
Gracias, Señor, porque con tu Resurrección has abierto las puertas
del cielo, y tú nos entregas las llaves para que podamos entrar.
También nosotros queremos abrirte las puertas de nuestros corazones; no
te quedes fuera , entra y siéntete como en tu casa.
María, nuestra Mamá, es la puerta del cielo siempre abierta, por la
que vino Dios al hombre y el hombre llega a Dios. ¿Qué madre no abre
la puerta al hijo que llama? Ella te espera ilusionada y anhelante,
llámala.

3º DÍA

La fiesta de Pascua continúa, porque un día no es suficiente para
celebrar un acontecimiento tan grande. Es más, la fiesta debe ser
continua en el corazón del cristiano, porque tenemos mucho que
celebrar: nuestra transformación en miembros de Cristo. Nuestra vida
está escondida en Cristo. Compartimos su destino.
Sin ti no hay fiesta, Señor. Sólo esta dicha de estar unidos a ti,
Señor, transforma nuestras actividades terrenas. Y tú las llenas de
sentido, porque todas ellas tienen una repercusión divina. ¡Qué
diferente resulta hacer las tareas por obligación de siervo, como
hacía el hijo mayor de la parábola del hijo pródigo, a hacerlas con
la alegría del hijo que trabaja para el Reino del Padre! Es empezar a
vivir la alegría de los hijos de Dios. Es la alegría de saber que así
se construye el Reino.
Que todo lo que haga, desde dar un simple vaso de agua al que lo
necesite, tener un gesto de acogida con quien se siente excluido,
ofrecer una palabra de esperanza al que está desanimado, hasta tender
la mano al necesitado, lo haga todo con la alegría de saber que tiene
un valor eterno. Mi vida terrena ya tiene proyección de eternidad.
¿Acaso hay un proyecto mayor?
El paso de Dios por nuestras vidas es un paso de resurrección que nos
eleva. No lo vemos ni palpamos, pero nos inunda un gran deseo de
superación y crecimiento: Ofrecer nuestras manos, compartir la vida,
ofrendar lo que somos, gozar en la esperanza de la experiencia plena de
Dios.
¡Feliz Pascua de resurrección, hermano!

4º DÍA

Celebremos la Pascua, no con levadura vieja, sino dejando atrás la
vejez y decadencia de un mundo, que no sabe levantar la vista del
suelo. Celebremos la fiesta sentados a la misma mesa, donde podamos
compartir el nuevo pan del amor, y desterrar las viejas rencillas, las
malas palabras, los intereses rastreros y egoísmos a los que estamos
acostumbrados. Porque el Señor ha pasado por nuestras vidas y con su
cuerpo, hecho alimento de comunión, es ofrecido como pan ácimo de la
sinceridad y de la verdad.
Como sabes, Señor, son muchas las veces que me siento a la mesa con
los demás pero no hay comunión. En el hogar no se hornean panes
nuevos; En los ambientes en que me muevo me falta sinceridad porque
tengo miedo al "qué dirán". Si tú has pasado por mí, todo esto
ha tenido que quedar enterrado.
Si te has dejado resucitar por Dios, serás levadura nueva, fermento
allá donde estés. Te crees insignificante, inútil; no importa, mejor
aún. Porque nuestro Dios es el Dios de lo pequeño y ama lo pequeño.
Nos lo ha dicho en Belén, en la elección de sus discípulos, con su
vida, en la cruz. Tú, que eres pequeño, eres elegido para fermentar la
masa con tu vida. Tu vida tiene valor infinito para Dios, porque tu vida
contagia la presencia de Dios y él hace la obra. María fue grande
porque era pequeña, se sentía esclava. Dios miró la pequeñez de su
esclava.
Regálanos el don de la fe, Señor, para que puedas disponer de
nuestras vidas como fermento de Pascua entre nuestros hermanos .

5º DÍA

La tierra está de parto, no puede contener al que la creó. Antes que
el sol apareciera en el horizonte, el Sol ya se había levantado e
iluminaba la tierra entera. Se acabaron las tinieblas. Tenemos el Día
permanente, las tinieblas ya no tienen ningún poder. El sol hace que la
creación sea más hermosa, el día más luminoso . "El sol lanza
sobre el mundo rayos más vivos; las estrellas y todos los elementos de
la tierra se alegran" (S. Jerónimo). Sólo será de noche para aquel
que no quiera ver .
¡Qué pena negarse a la fe! Si algo de noche hay en ti, déjate
iluminar por el Día. Si hay preocupación y miedo, déjate iluminar por
el Sol. Para el gozo, para la luz y para recibir el calor del Sol, no
tienes que hacer nada, solamente dejarte amar por Dios. Y te inundará
la gracia divina que quiere colmar y desbordar tu corazón .
Gracias, Señor, por tenernos a tu lado. Gracias por haber triunfado
sobre nuestros enemigos. Ahora mi alma está eternamente agradecida,
porque venciste a la muerte, convirtiendo la Pascua en el paso hacia la
Vida. Esta es tu gran victoria: Tu amor ha sido más fuerte que la
muerte . Son muchos los que prefieren las tinieblas a la luz, ¿será
que no sabré decírselo? ¿Acaso no me verán muy gozoso? ¿No seré lo
suficientemente limpio para poder transparentar tu luz? El santo es
aquél que deja pasar la luz de Dios y no puede dejar de alumbrar .

6º DÍA
¡Cuántas ganas teníamos de cantar el Gloria! El grito más hermoso:
"¡Cristo ha resucitado!" El Padre ha respondido a la petición de
Jesús, cuando le pedía que lo glorificase . Pero si grande es la
alegría en la tierra, muchísimo más es la alegría en el cielo,
porque "la gloria de Dios es el hombre vivo" (S. Ireneo). El gozo y
la fiesta en los cielos es que el hombre viva. Si el hombre vive cuando
ama, ¿por qué no arrancar de Dios sonrisas con gestos de amor en cada
momento de nuestro existir cotidiano?
La fuerza secreta y última de la vida del hombre es el amor, que
dinamiza a todo hombre. Y nosotros tenemos toda la fuerza del mundo
porque el amor de Dios ha sido derramado en nosotros (cf Rm 5,5). Y con
esa fuerza vital no se puede morir. El amor y la vida son las dos caras
de la misma moneda. Sin una de las caras no está grabada, la moneda es
falsa. Por eso el que no ama está muerto (cf 1 Jn 3,14).
Es una alegría saber que el amor es más fuerte que la muerte y poder
oírte decir, Señor: "Tú no morirás, porque te amo. Mi amor por ti
me ha llevado a la cruz, y aquí me ves victorioso para acogerte en mi
seno".
Jesús, Vida y Amor, crucificado, // con la Muerte gran combate ha
sostenido, // la Muerte puso en él su negro nido, // y sólo hay
que esperar el resultado….
La Muerte fue vencida cuando cantaba victoria. // Ella, matando, fue
derrotada, // y yo, muriendo, obtuve victoria.

7º DÍA

Pedro no puede hacer mejor síntesis de Jesús en tan pocas palabras:
ungido por Dios…pasó haciendo el bien… Lo mataron colgándolo de un
madero… Pero Dios lo resucitó. Hoy, después de dos milenios, sigue
siendo de plena actualidad porque Jesús, no sólo resucitó en sí,
sino que resucitó en el hombre y para el hombre. Hoy seguimos viendo a
Cristo vivo en las personas que viven para los demás. Sigue sufriendo y
muriendo en los desheredados y sigue resucitando en las personas que se
convierten. Y en todo esto, tenemos mucho que ver cada uno de nosotros,
sus discípulos, dando solemne testimonio.
Gracias, Señor, porque nos has ungido con tu mismo Espíritu,
dándonos la fuerza para levantar las losas de nuestros sepulcros y
salir de ellos. Tú no puedes resucitar del todo mientras que haya
hermanos que estén muertos. Oigo tu gran deseo de que yo resucite para
que, como Pedro, sea testigo de tu resurrección.
Tú, Señor, todavía esperas ser glorificado. La resurrección no
será completa mientras haya tantos muertos sepultados con pesadas losas
encima, a las que tú nos llamas a levantar con tu ayuda.
Gracias, Señor, por haber puesto toda tu confianza en cada uno de
nosotros y habernos hecho tus discípulos, para llevar a nuestros
ambientes la palabra de Dios que los vivifique. A base de amor y
confianza, tú levantas nuestras vidas. Ahora impúlsalas con el soplo
de tu Espíritu, para que se pongan en movimiento .