Ciclo B
5ª PASCUA:
Hch 9,26-31.
Sal 21,26-32.
1Jn 3,18-24.
Jn 15,1-8.
"Yo soy la vid y vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y
yo en él, ése da mucho fruto"
1º DÍA
No se concibe una vid con un solo sarmiento. La Iglesia es una
comunidad de hermanos insertados en la misma vid: Cristo. Y por cuyas
venas fluye el mismo Espíritu, teniendo todos un mismo corazón y una
sola alma (cf. Ef 4,4). De la unión de los diferentes racimos obtenemos
el vino, para la celebración de las bodas de Cristo con su Iglesia.
Las dificultades que todos tenemos para hacer comunión con los demás,
por las diferencias de pensar, sentir, actuar y por las diferencias de
cultura y educación, son superadas a través de nuestra unión y
comunión con Cristo. Cada uno de nosotros seguimos siendo como somos,
diferentes, pero el amor de Cristo nos une, siendo cada uno miembros
diferentes de su cuerpo .
No podemos conformarnos pasivamente con permanecer en el seno de la
Iglesia, sino que todos tenemos la responsabilidad de "hacer
Iglesia": crear comunión mediante el vínculo del amor, a semejanza
de la Trinidad. Toda comunidad cristiana se basa en la unión de cada
uno con Cristo . Así que crear comunidad empieza por dar a conocer el
nombre de Jesús, aunque esto nos acarree incomprensiones. Éstas
normalmente empiezan por los más allegados, como le pasaba a Pablo en
Jerusalén . Estas incomprensiones nos pondrán muchas veces en la duda
de si estamos haciendo nuestra voluntad o la del Señor, pero tenemos a
Jesús, que nos ayudará con su Espíritu .
2º DÍA
La dinámica del amor es la cercanía, es la unión, es la comunión
íntima, vital, permanente y fecunda.
Tu amor esponsal, Señor, te lleva a sellar con tu sangre una alianza
con nosotros, tu Iglesia. Tú deseas de nosotros algo más que conocer
tu doctrina y aceptarte como nuestro Dios y Señor. Quieres tener esa
relación como la tienen los enamorados, que no pueden vivir el uno sin
el otro. No invitas a una relación de deliciosa y apasionante
intimidad, que nos lleve a ser uno contigo y así dar frutos de vida
eterna. ¡Qué bien nos lo expresas con la unión de la vid y los
sarmientos! Y quieres que esta alianza de amor sea fecunda.
Quiero, Señor, decir "si" a esta propuesta tuya . Auméntame la fe
en ti, para ofrecerte mi vida y que mi amor no sea de "boquilla",
sino con obras y según la verdad.
La Trinidad en pleno celebra las bodas entre Cristo y su Iglesia.
Es una alianza de amor entre la Trinidad y el hombre. Nosotros unidos a
Cristo somos vitalizados con la savia de su Espíritu para dar fruto. Y,
a la vez, necesitamos las manos labradoras, cuidadoras y sanadoras del
Padre para podarnos, limpiarnos y purificarnos de nuestra naturaleza
egoísta, que nos hace estériles. Poda que es dolorosa, pero
fructífera.
3º DÍA
No puede haber unión más íntima que la de los que comparten la misma
sangre, la misma vida, el mismo espíritu. Lo que realmente nos une a
Cristo es el amor, y el amor no es algo que se dé y se utilice a
capricho, como si fuera un objeto. El amor está en la dimensión del
"ser" y no del "tener"; es decir, se es o no se es amor, y
este "ser" es permanente. Así la vida del cristiano es vivir en
Cristo, no de forma intermitente, no una hora a la semana en la misa
dominical, en los ratos de oración…, sino que la vida del cristiano
no puede desconectarse de la fuente de la que recibe la vida. Cuando uno
se desconecta de la vida, se muere; por eso Jesús nos habla en estos
términos: "permaneced en mi palabra", "permaneced en mi amor",
"permaneced en mí".
Ciertamente, Señor, me doy cuenta de que, cuando no estoy unido a ti,
mi vida vaga sin sentido. No puedo decir verdaderamente que "vivo";
lo único que puedo decir es que "existo". Siento la vida como una
botella que, hecha para contener el delicioso vino del amor, está
vacía. Si me falta el amor, nada soy . Sólo me quedan las apariencias,
y si me aprecian, no es por otra cosa que por la forma y presencia o por
la etiqueta: carrera, inteligencia, estudios, habilidades, familia, etc.
Pero cuando me miro a mí mismo, veo un sarmiento seco que sólo vale
para ser quemado. Sin embargo, tu mirada confiada de buen Viñador, ve
frutos donde nosotros vemos esterilidad.
4º DÍA
Cuando nos enfrentamos ante la vida, inmediatamente pensamos: "¿Qué
espero yo de la vida?" Y sin embargo debiéramos decir: "¿Qué
espera la vida de mí?, o mejor dicho, "¿Qué espera Dios de mí?".
El espera que demos frutos de vida eterna. Pero para dar esos frutos de
resurrección, es necesario pasar por la cruz. "Los que no saben del
Crucificado, nada saben del Resucitado" (S. Francisco de Asís). Las
podas son esas cruces que necesitamos para purificarnos y sanarnos. "A
los que tienen follaje, hojas vanas // aplicará los cortes doloridos //
que los hace sangrar, pero sanan".
Líbrame, Señor, de las hojas vanas como la rutina, los ritos
externos, las formalidades, las apariencias, las tradiciones sin vida,
los apegos, etc. Mete tu tijera, Buen Viñador, para que esos cortes,
que son esas cosas que nos vienen a contrapelo en la vida
(enfermedades, fracasos, críticas, circunstancias adversas), las pueda
aceptar sin que me hundan. Que las pueda asumir y ofrecerlas para frutos
de redención.
Un niño no se desarrollará si vive completamente entre algodones y no
tiene dificultades. Por eso, bienvenidas sean esas lágrimas producidas
por esos cortes que nos harán más fuertes, más robustos y nos
desarrollarán más en nuestra identidad de cristianos, hijos de Dios, a
imagen de Cristo crucificado y resucitado. La vida es un reto y una
oportunidad, aprovéchala.
5º DÍA
"El que vive con Cristo es una criatura nueva". Saulo vio al Señor
y "murió" (porque nadie puede ver a Dios y quedar con vida ), y ya
no vivió para sí . El cristiano tiene que pasar de ver como
espectador, a actor que vive implicándose como Pablo, dejándose
crucificar con Cristo, muriendo al yo y resucitando con él a una vida
nueva. No es un momento puntual, sino que es una actitud permanente en
el discípulo de Cristo. Cada día hay que morir y resucitar , podando
diariamente los "chupones", por donde se nos va la fuerza de la
savia de Cristo.
Cuando uno descubre el maravilloso ideal cristiano de ser otros
"cristos", descubre igualmente la necesidad imperiosa de una madre.
María, como formó a Cristo en Jesús de Nazaret, nos forma también a
nosotros. Por eso, Jesús nos la ha dado por Madre, para que llegue a
buen término este proyecto de nuestra cristificación .
Para ser continuadores de la obra de Jesús, María es nuestra Madre y
nuestro apoyo, la que nos lleva a Jesús. El ideal de ser otros
"cristos" lo vemos como inalcanzable por nuestras propias fuerzas
humanas. De la misma manera que en Caná María le hizo saber a Jesús
que les faltaba el vino a los novios, también ahora intercede por
nosotros diciéndole que nos faltan las fuerzas . Dios nos ha dado el
don de la fe, y María, su ejemplo de mantener el corazón firme, con
plena confianza en Dios, en medio de las dificultades .
6º DÍA
El cristiano está llamado a ser prolongación de Cristo, no su
admirador, sino su imitador, su embajador, su presencia viva en el mundo
de hoy. La incredulidad en el mundo existe porque no nos ven a los
cristianos con nuestras manos unidas, y comprometidos en elaborar el
delicioso vino del amor, dejándose exprimir en el lagar de la vida.
Eres tú, Señor, el que, desde nuestros pequeños intentos de
permanecer unidos a ti como sarmientos a la vid, puedes lograr el Reino
de amor y unidad que sueñas para nosotros .
Separados de tu amor, Señor, de tu fuente de vida, nuestros frutos se
pudren, se agrian . Sólo desde ti, y en ti firmemente enraizados,
nuestras vidas comienzan a brotar desde lo más genuino y propio: El ser
miembros tuyos, de tu misma naturaleza; es decir, vida y amor. Por eso,
tu insistencia obstinada en que permanezcamos en ti, no simplemente
pegados o adosados exteriormente, sino unidos desde lo más profundo con
tu cuerpo y tu sangre.
El Señor sueña con nosotros, sembradores de la vida y del amor. El
mundo está cansado de palabras y quiere ver que alguien cambie el rumbo
y diga: ¡Basta ya!
Cuando busquemos al hermano y vivamos el Padrenuestro, entonces la losa
que entierra la humanidad se abrirá, y los hombres empezarán a
resucitar y la Pascua se hará realidad.
7º DÍA
Señor, quiero ser tu sarmiento y vivir en esa intimidad del que
comparte la misma savia vital. Dos que se aman se hacen uno, como "dos
trozos de cera fundidos en uno solo" (Cura de Ars), fundidos por el
fuego del Espíritu Santo. O como decía Sta. Teresa del Niño Jesús,
la que quería ser el corazón de Cristo: "Aquel día ya no fue una
mirada, sino una fusión". Es una compenetración completa por la que
se comparte el mismo Espíritu, de forma tal, que se pueda decir como
Pablo: Ya no vivo yo, eres tú el que vives en mí .
No hay mayor intimidad que compartir la misma sangre vital. La vid vive
para los sarmientos que dan los frutos, y los sarmientos viven de la vid
que recibe la vitalidad. ¡Qué hermosa, excelsa y divina simbiosis
entre Dios y el hombre, entre el Creador y la criatura, entre Cristo y
el cristiano! Cristo resucita en cada uno de nosotros y quiere que nos
dejemos vivificar por su Espíritu. Injertados en el costado de Cristo,
por el Bautismo , los cristianos somos "otros Cristos" (S.
Agustín). La Iglesia es la Viña que puede ofrecer al mundo los frutos
de comunión; frutos que vienen de estrujar nuestras vidas en el lagar
del Calvario, fermentados en la oración, envejecidos en la humildad y
la paciencia, para ofrecerlos en la mesa de la Eucaristía como
oblación de suave aroma .