Ciclo B
6ª PASCUA:
Hch 10,25-26.34-35.
Sal 97,1-4.
1Jn 4,7-10.
Jn 15,9-17.
"Esto os mando: que os améis unos a otros"
1º DÍA
Pedro no quiere que Cornelio se postre a sus pies, como Dios no quiere
la postración de ningún hombre: "Levántate, que soy un hombre como
tú". No hay ningún hombre inferior a otro en dignidad. Todos los
hombres tienen la misma dignidad porque ésta nos viene de Dios, y no
por méritos del propio hombre. "La razón más alta de la dignidad
humana consiste en la vocación del hombre a la unión con Dios" (GS
19). Y si algún hombre se cierra al disfrute de esta dignidad, Jesús
se abaja para levantarle.
No nos quiere ver como esclavos y adoradores de falsos dioses, sino
como amigos suyos. Y para ello él se postra a nuestros pies, los lava
y se levanta en la cruz, dando su vida por la nuestra, mostrando así su
gran amor. Como todo padre que desea la alegría y plenitud de sus
hijos, hace todo lo posible para que desarrollemos nuestra propia
identidad de ser imagen y semejanza de nuestro Dios que es amor. Y es en
el amor donde el hombre encuentra esa ansiada plenitud que, con pasión,
anda buscando en cada uno de los actos de su vida.
La vida no son los proyectos de futuro, sino la realidad del presente,
que si pasa no la podemos recuperar. No dejes escapar la vida . Descubre
a Dios y encontrarás el sentido de la vida. "Nos hiciste, Señor,
para ti, y nuestro corazón anda inquieto hasta que descanse en ti"
(S. Agustín).
2º DÍA
Podemos vivir y amar, Señor, porque tú eres la fuente del amor, y
sólo cuando nos amamos permanecemos en ti, participando de tu misma
Vida-Amor. Amando, descubrimos quién eres tú, cómo eres, cómo
piensas y sientes.
El conocimiento de Dios no nos viene por definiciones, sino por la
experiencia. Dios es amor, y el amor no se conoce si no se experimenta.
El que ama tiene algo de Dios y es resultado de que Dios le ha amado
primero. El amor es el único mandamiento en las relaciones con Dios y
con los hombres, que nos puede llevar a la alegría plena de Dios y al
saboreo de la propia dignidad de ser sus hijos.
¿Qué desea todo padre sino lo mejor para sus hijos? ¡Cuántas veces
digo que te amo y me olvido de tus hijos, mis hermanos! ¡Cuántas veces
no les veo como hermanos, sino como extraños! Amarles a ellos es el
campo de trabajo de cada día, donde se me va la vida. Esto supone una
conversión constante, rompiendo mis esquemas y abriéndome a sus
necesidades, a su necesidad de ti. Amarles a ellos es aprender a mirarte
a ti, para verles con tus ojos y oírles con tu corazón . Amarles a
ellos es que te descubran a ti como Dios de Vida y Amor a través de mi
vida entregada hasta las mayores pruebas, donde no se tengan que postrar
ante mí ni ante ningún otro hombre, sino ofreciéndoles la mano para
levantarles, y que descubran su propia dignidad de estar llamados a la
comunión contigo.
3º DÍA
Sufrimos mucho entre nosotros por las relaciones humanas, tan cargadas
de egoísmo, de envidias, recelos, resentimientos… Nos dañamos al
exigirnos mutuamente el nivel de amor que todos buscamos. Tú sabes,
Señor, que ninguno tenemos el amor que necesita el otro. Sólo unidos a
ti podremos amar con tu amor . Sólo desde la permanencia tuya en
nosotros podremos dar respuesta al amor que nos pide el hermano.
El amar como tú, Jesús, nos surge de una estrecha compañía
contigo, en ese abrazo que recoge los latidos detenidos ante nuestro
mundo, ante nuestra respuesta que se demora. Hacer de nuestra Vida-Amor
a semejanza tuya, reactiva tu vida en el mundo, hace circular de nuevo
tu Amor entre los hombres y devuelve la vida a nuestro cuerpo. Cuerpo
que es el tuyo, porque nos resucitas e incorporas como hijos de Dios,
receptores y donantes de tu amor. Sólo en esta comunicación de vida
desde ti, podremos restablecer a nuestros hermanos su auténtica
identidad. Y así entablar la comunión contigo, al ponernos todos en el
camino de amar como tú, de entregarnos todos por amor.
¡Cuántas veces creemos que hemos llegado al límite de nuestras
fuerzas, de nuestra paciencia, de nuestra entrega! ¡Cuántas veces la
oración es un sinnúmero de quejas y de cálculos, intentando delimitar
hasta dónde debemos amar! Rompe la barrera de "hermanos sí, pero
primos no".
"Ama, ama sin cansarte, y si te cansas de amar, continúa amando"
(Canción).
4º DÍA
Aunque el hombre no conozca a Dios, e incluso le niegue, Dios no cesa
de amarle porque no puede negarse a sí mismo, no puede negarse a su
propia naturaleza: Amor.
Nuestra seguridad está en que la iniciativa del amor parte de ti,
Padre. Mi seguridad está en que no tengo que hacer ningún mérito para
recibir tu amor, ya que me amas tal y como soy. El que tú me ames sin
esperar mi respuesta, el que tú me ames a pesar de mi pecado, lo
demuestras enviando a tu Hijo como víctima propiciatoria por nuestros
pecados. Y su muerte no fue una demostración teórica, sino real.
Y como "el amor, con amor se paga", la única respuesta que quiere
nuestro Padre es la respuesta del amor a los hermanos con su misma
medida, que es lo que nos hace más parecidos a Dios.
Al hombre no se le mide por la talla, ni por los dedos de frente, ni
por la inteligencia, ni por la cultura… Se le mide por el amor. Cuanto
más sea la imagen de Dios, más hombre es . "El hombre es más humano
cuanto más divino es" (VAT II). Y así, como el deportista, el
artista o el profesional gozan con el desarrollo de la actividad a la
que se entregan, así el hombre goza en ese desarrollo de su propia
identidad de ser amor. Porque amar es la actividad propia del hombre.
Es el mismo e inmenso gozo de Dios porque su alegría está en
nosotros. ¡Qué alegría poder, con nuestros pequeños actos de amor,
arrancar sonrisas a Dios y que pueda decir "orgulloso": "Tú eres
mi hijo".
5º DÍA
Dios que hizo al hombre para amar, le hizo libre. La libertad es
condición sine qua non para poder amar. El hombre puede utilizar su
potencial de inteligencia y voluntad para la finalidad propia del
hombre: amar; o por el contrario, puede volverlo contra Dios y contra el
hombre. Ese es el gran misterio de los designios de Dios. Pero cuando el
hombre no ama, se deshumaniza. Cualquier otra criatura animal actúa de
forma instintiva para lo que ha sido creada: el perro, actuará como
perro; el tigre, como tigre,… Por eso lo que no existe en el
diccionario son palabras como "desperrado", "destigrado"…Pero
sí existe la palabra "deshumanizado" , porque el hombre es libre, y
cuando no ama se deshumaniza. El hombre sin Dios es un peligro
ambulante.
Las injusticias, la explotación del hombre por el hombre que acarrea
guerras, odios, violencia, droga, etc., no es otra cosa que la
deshumanización del hombre. El hombre deshumanizado se convierte en la
peor de las fieras, porque dispone de un gran potencial: la inteligencia
. Dios ha dotado de la misma capacidad y con el mismo proyecto de vida y
amor, al personaje más sanguinario que a S. Francisco de Asís, incapaz
de pisar a una hormiga.
Hazme consciente, Señor, de este potencial que has puesto en mí, para
que no sea yo, con mi debilidad, quien conduzca mi vida, sino que me
deje llevar por tu amor a donde quieras.
6º DÍA
Al cristiano no se le distingue por el certificado de bautismo, ni por
la medalla o la cruz colgada del cuello, ni tampoco por los hábitos,
sino por el amor que nos tengamos entre nosotros .
El amor a Dios y el amor al hombre son dos amores que no pueden
separarse, están tan unidos como la Palabra "Padre" y la palabra
"nuestro". El amor a Dios y el amor al hombre son inseparables, no
existe el uno sin el otro. Son como las dos caras de la misma moneda, si
falta una de ellas sería falsa. Si yo verdaderamente amo a Dios, esto
repercute en el hermano, que es donde Dios se encarna . El amor nos
lleva a la fraternidad, a sustituir el "yo" por el "nosotros",
el "mío" por el "nuestro", compartiendo no sólo lo que
tenemos, sino también lo que somos .
Para crear fraternidad no es suficiente dar lo que se tiene, eso es
generosidad, sino entregarse uno mismo. "Doy cuanto tengo dice el
generoso; doy cuanto valgo, dice el abnegado; doy cuanto soy, dice el
héroe; me doy a mí mismo, dice el santo". (Unamuno)
El amar no es una actividad fuera de nuestra vida cotidiana, laboral,
familiar; Tampoco es un hobby para el tiempo libre, ni es hacer actos
extraordinarios en horas extras. Amar es impregnar de amor cada una de
nuestras actividades cotidianas, laborales, familiares y de nuestro
tiempo libre: una sonrisa, un saludo, una escucha…
7º DÍA
Sólo el que ama conoce a Dios ("conocer" tiene un significado
experiencial y vivencial, no intelectual). Podemos saber mucho de Dios,
hasta ser un eminente teólogo y no conocer a Dios. Por eso, hoy el
mundo necesita más santos que teólogos, necesita personas tocadas por
el fuego del amor de Dios, y que se conviertan en antorchas que iluminen
y prendan fuego a la Humanidad .
El misterio del amor divino es tan profundo que sólo lo podemos
atisbar a base de pinceladas conceptuales, de amores humanos, de los
cuales tenemos experiencia: Dios es Padre, madre, amigo, esposo… Dios
es hoguera de pasión por el hombre que quiere prender en él.
El fuego, si no se propaga se apaga, y se convierte en cenizas. Por
eso, envía, Señor, tu Espíritu sobre nosotros para que tu soplo
divino retire nuestras cenizas, y reavive esa pequeña brasa que quede
de nuestra fe y de nuestro amor, y se conviertan en hoguera de amor que
llegue a nuestros hermanos.
Amar es lo más grande y lo que hace más feliz en la tierra y en el
cielo. En la cuenta de los días, sólo quedará lo que hayamos amado,
la vida y la fe que hayamos provocado en nuestros hermanos. Dios nos ha
regalado toda una vida para aprender el mandamiento del amor. Y toda
nuestra vida es un caminar para acertar con lo verdadero, lo auténtico,
lo eterno . En la tarde de nuestra vida se nos preguntará: "¿Has
amado?"