El Pan de Cada Día

La Ascensión del Señor

Ciclo B



LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR:

Hch 1,1-11.
Sal 46,2-9.
Ef 1,17-23.
Mc 16,15-20.


"Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación"



1º DÍA

Toda ausencia física de un ser querido nos deja un vacío sensible,
pero su presencia sigue, si cabe, con más fuerza en el corazón.
Paradójicamente, con la ausencia corpórea en la Ascensión, Jesús se
hace más presente en la vida de los apóstoles. No es una despedida, es
una presencia más íntima de Jesús que se queda definitivamente y para
siempre por medio de su Espíritu.
Es tu presencia, Señor, por medio de tu Espíritu, la que nos
capacita para superar tu ausencia sensible. No te vemos pero sabemos que
tú estás en nosotros; no te oímos pero tu Palabra nos habla de ti,
ilumina nuestras vidas y nos transforma, como se transformaron los
primeros apóstoles, de unos cobardes ante la cruz, en unos impetuosos
testigos tuyos, dando la vida a imitación tuya . Así hoy nos capacitas
para poderte decir: "Heme aquí, te debo mi vida, pagaste un gran
precio por ella; dime lo que quieres de mí, e indícame cómo y dónde
puedo ser tu testigo". Quiero ser testigo de esperanza en este mundo
en que sólo reina la desconfianza, el interés y la tristeza de una
vida sin sentido.
La alegría del cristiano es vivir con la esperanza cierta del
encuentro con la cita que el Señor nos ha dado cuando se despidió.
Esto nos hace vivir, no mirando al cielo con nostalgia, sino a nuestros
hermanos, a través de los cuales, él nos cita a su encuentro.

2º DÍA

Por el Bautismo hemos sido incorporados a una Iglesia apostólica (de
"enviados"), cuya esencia es la evangelización. "Evangelizar
constituye, en efecto, la dicha y vocación de la Iglesia, su identidad
más profunda. Ella existe para evangelizar" (E.N. 14). Evangelizar es
anunciar la Buena Nueva del Reino. La intencionalidad es la salvación
de todos los hombres mediante el conocimiento vivencial de Cristo.
Gracias una vez más, Señor, por ser enviados cada uno de nosotros
como continuadores de tu obra . No puede haber honor más grande que
colaborar en lo que diste la vida. Y como para eso somos muy débiles, y
no quieres que nos quedemos "plantados mirando al cielo" y
admirándote, nos das tu misma fuerza, la del Espíritu Santo.
La fuerza del apóstol está en el enamoramiento y fascinación que
produce en él la persona de Cristo, que hace que se abra a las
insinuaciones del Espíritu. El apóstol no empuja, sino que con su vida
y su palabra atrae y seduce hacia Cristo. ¡Cuánta Vida falta en el
mundo!, ¡Cuán grande es el campo en el que los cristianos estamos
llamados a ser el auténtico rostro amoroso y misericordioso de Dios!
¿Falta vida en tu hogar? Ese es el "Jerusalén" a donde eres
enviado primeramente. Pero sigue por el "Judea" de tus ambientes,
el "Samaría" de tus vecinos, etc. Con la Ascensión se produjo la
ausencia de Cristo, para que nosotros fuéramos su presencia en el
mundo.

3º DÍA

El corazón de cada uno de nosotros está donde está el amado. Jesús
entra en el corazón del Padre, pero el corazón del Padre está con los
hombres: sus hijos tan queridos. Y así Jesús sigue presente. Con
Jesús en los cielos se abre la comunicación entre el cielo y la
tierra. Cristo no se fue todo él. Su Cuerpo, la Iglesia está aquí,
somos nosotros. El no puede abandonar su cuerpo muy querido. Se fue,
pero permanece.
Gracias, Jesús, porque la razón de que estés con nosotros es tu
desbordante amor. Porque tu corazón está donde está tu tesoro, y
nosotros somos tu tesoro amado por el que has dado la vida .
Un corazón amante sufre cuando el amado sufre. De ahí ese importante
y último mensaje de Jesús a sus discípulos: predicad el Evangelio
para que el mundo crea. Mensaje que es vivo y actual, y que hoy nos lo
dirige a cada uno de nosotros.
¡Cuánta es tu confianza para darnos tu misma misión: proclamar el
Evangelio! A base de amor y confianza tú levantas nuestras vidas.
Quieres hacer con nosotros lo mismo que hizo el Padre contigo. Es locura
de amor el que todo ahora lo pongas en nuestras manos . La forma más
eficiente de salvar al hombre, que tú mismo has experimentado, la
compartes con nosotros, y nos impulsas a vivir y a anunciar a todos
este amor liberador del pecado y de todas sus consecuencias: la
angustia, el miedo, el vacío existencial, el odio, la envidia, etc.

4º DÍA

Entiendo tu más profunda intencionalidad al enviarnos como mensajeros
de tu Palabra para hacer discípulos tuyos: la comunión entre todos los
hombres .
La semilla de la Palabra, que cabe en cualquier corazón humano, si no
se cuida, se atrofia, se pierde. Por eso en nuestras vidas no encuentras
muchas veces los frutos que sueñas y esperas. Te duele, Señor, vernos
desunidos, sin crear comunión . Por eso nos dices con dolor:
"¿Dónde quedó mi palabra y mi amor?"
¿Cómo crear comunión, Señor? Concédenos entrar en tu corazón de
Padre y de Madre. Danos amarte en cada hombre. No nos dejes endurecer el
corazón, no sea que después de tanta bondad, perdón y misericordia
tuya con cada uno de nosotros, nos cerremos por dentro a crear contigo
lo que te agrada: El Reino. No nos dejes ser como aquel hombre a quien
tú le perdonaste todo, pero él no supo perdonar lo poco . Ayúdanos a
levantar la talla de nuestra comunión contigo y con nuestros hermanos.
Me duele en el alma ser muchas veces causa de tu dolor. Perdona todo el
daño que te he hecho por vivir solamente para mí, y no vivir creando
comunión y fraternidad con todas las personas que me relaciono. Me
falta esa determinación de optar por amar siempre y en todo, movido por
tu Espíritu que me impulse a abrirme a los demás .

5º DÍA

¿Cuáles son las señales que nos acompañarán en nuestra misión
profética recibida por la gracia del Bautismo? Tienen que ser señales
de un amor grande y entregado, que pueda considerarse como
"manifestación del Espíritu". El cristiano debe notarse en la
generosidad, en la gratuidad, en la comunión, en la encarnación.
Encarnarse es algo más que ayudar al pobre, al enfermo, al marginado.
Es acercarse a él como se acerca un padre al hijo que sufre. Es
servirle, pidiéndole perdón, acompañarle en su proceso liberador, y
ser capaz de dar la vida por él.
¿Que nos indicaste, Señor, haciéndote hombre como nosotros? Tú
anduviste un camino y ahí quedó marcado. Y no hay otro . Muchas veces
he querido seguirte, por atajos o dando rodeos, marchando por otro
camino. Por el camino que el mundo nos propone: vivir para sí mismo.
Era más atractivo porque estaba limpio de cruces, pero no me ha llevado
a ninguna parte. He querido ayudar desde mi posición prepotente y desde
arriba, pero me he quedado solo. ¡Regálame entrañas de misericordia
para encarnarme en el hermano!
El diablo nos tentará poniendo dificultades, razones para eludir
responsabilidades, el que tengamos en cuenta la opinión de los demás,
indiferencia, superficialidad, etc. Pero Jesús nos enseñó cómo
vencerle: alimentándonos de la Palabra de Dios (cf. Mt 4,3-10).

6º DÍA

Desde el cielo no te cansas de "tirar" de nuestros corazones para
que salgan de la sima, del tedio y del vacío. No te cansas porque
deseas que vivamos enamorados de ti; porque tú eres el eterno enamorado
del hombre. Te pido que me atraigas cada día, en cada instante, a tu
corazón, para que viva atrayendo a mis hermanos hacia ti, creando una
alianza de paz y amor con ellos . ¡Qué grande es ser alguien para
Alguien, ser alguien en quien Alguien confía y ama! ¡Qué grande que
cada hombre es alguien muy amado por ti! Eres tú quien levantas
nuestras vidas, las llenas de tu amor y las haces fecundas . Reconocer
tu amor en mi vida da un viraje completo a mi existencia.
Es tu amor, Señor, el sentirte siempre enamorado de mí y de cada
hombre, aún estando lejos de ti, lo que alegra y cambia mi corazón.
Tú, Jesús, así como eres y estás, eres quien me haces hablar de ti a
los demás. Y esto es lo que quiero conseguir en los que me confías:
el que te sigan, se enamoren de ti y se conviertan en mensajeros de tu
vida y tu palabra, perdiendo todo el miedo que nos da el hablar de ti.
El amor hacer romper todas las barreras que nos atan en la vida: el
orgullo, lo que piensen los demás, el miedo al fracaso.
Los cristianos no podemos quedarnos encerrados por miedo, ni tener la
boca cerrada porque se metan con nosotros, nos difamen e insulten. Esto
es señal de que vamos por buen camino . El Espíritu Santo está con
nosotros.

7º DÍA

La misión de los cristianos no es tarea fácil. Es camino hacia la
cruz, y esto es algo que Jesús sabía y asumió con la ayuda de María.
Ella lo lanzó a la misión cuando aún se lo estaba pensando dos veces
. Por eso nos la da como ayuda, porque conoce nuestra debilidad y las
veces que tenemos que pensar para hablar de Dios, por miedo de ir a
contracorriente de los valores que hoy se llevan. María era de pocas
palabras; tampoco era de mucho conocimiento intelectual, pero sí de
mucha fe: escuchaba, con sencillez de corazón y se fiaba plenamente,
aunque no lo comprendiera . Y eso es lo que necesitamos nosotros.
¡Cuánto nos ayudas, Mamá, a decir sí a los planes de Dios! Nos
muestras con tu vida las maravillas que el Señor puede hacer en cada
uno de nosotros, si nos sentimos pobres y necesitados de él. No hay
oración más hermosa que la tuya ofreciéndote a lo que el Señor te
proponía.
Gracias, Jesús, por habernos dado la necesaria ayuda de María, por
mostrarnos por medio de ella el ejemplo de disponibilidad que tú
quieres en nosotros y que le venía de su gran fe. Concédenos esa fe
total y absoluta para poder decir también nosotros "Hágase en mí
según tu voluntad".
María, mujer detallista y madre amantísima nuestra, está siempre
atenta a todas las necesidades de nuestros hermanos y nos dice: "Mira
a tus hermanos cómo sufren, les falta el vino de la alegría, ¿no
podrías tú indicarles el camino?"