El Pan de Cada Día

La Santísima Trinidad

Ciclo B


LA SANTÍSIMA TRINIDAD:

Dt. 4,32-34.39-40.
Sal 32, 4-6.9.18-20. 22.
Rm. 8, 14-17.
Mt. 8,16-20.


"Id y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el
nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo"




1º DÍA

Cualquier palabra que digamos de Dios, sirve para empequeñecerle; ante
lo indecible, casi es mejor el silencio y la contemplación, dejándonos
inundar por el misterio de amor. Amor de Padre, amor tierno, generoso y
misericordioso, engendrador de vida. Amor de Hijo, amor que se acerca y
se encarna en nuestra historia real, que nos redime y eleva a su propia
divinidad. Amor de Espíritu Santo, amor santificador que nos une y
crea comunión, amor que guía en nuestro peregrinar hacia Dios y amor
que fortalece en nuestras debilidades. La Trinidad es Vida y Amor.
Me colma de alegría el que seas un Dios tan cercano, tan dentro de
mí, hasta tal punto, que tu Vida y Amor me constituye tanto, que sin
ti nada soy. Soy en la medida que me vea liberado de mis egoísmos; no
por la fuerza de tu brazo poderoso, sino por la fuerza de tu amor
redentor,
¿Qué más quiero de ti, si con sólo poder llamarte Papá (Abbá)
colmas la sed de mi corazón? ¡Qué mayor liberación que sentirse hijo
muy amado de ti! Somos tus hijos y coherederos con Cristo, herederos de
vida eterna que ¡no es cualquier cosa! ¿Qué más te puedo pedir?
Todo esto es un misterio. No para hacer un ejercicio intelectual, sino
para vivirlo , para gozarlo, saborearlo, empaparse de él y que nuestro
rostro y vida expliquen la esencia de este Dios Padre, Dios Hijo, Dios
Espíritu Santo. Nuestra auténtica Familia.

2º DÍA

Aunque no tengamos palabras para definir a Dios, es necesario decir
algo de él, a sabiendas de lo corto que nos quedamos, porque está por
encima de todo nombre (Flp 2,9). Dios es Padre, Luz, Amor, Esposo,
Verdad, Hermosura, etc. Pero sobre todo es aquello que más lo define:
es Unidad, Trinidad, Familia, Comunidad, Comunión.
Cada persona que ama nos da un atisbo de Dios. Cuando se compadece del
otro y perdona, nos da un destello de Dios Padre. Cuando se abaja y se
mezcla entre los marginados y abraza al leproso, dando la vida por su
prójimo, nos da una lucecita de Dios Hijo. Cuando busca la unidad y la
comunión de unos con otros, nos da una pequeña imagen de Dios
Espíritu Santo. Pero hay que conocerle, más que con el intelecto,
con el corazón. Es un conocimiento vivencial, que nace de la
experiencia. Sólo conocemos de Dios aquello que experimentamos.
El que no tiene hambre y sed de Dios es que está muy lejos de él. Su
Dios es simplemente un ídolo con el cual se conforma para "ir
tirando" .
Regálame el tener hambre y sed de ti, Señor, que yo te busque como el
náufrago busca la tabla de salvación, o el perdido en el desierto
busca el oasis donde calmar su sed. Líbrame del conformismo, porque te
encontraré en la medida que yo arda en deseos de buscarte. Que no vea
en tus mandatos normas pesadas para mí, sino luces que me indiquen el
camino hacia ti .

3º DÍA

El amor busca la proximidad y la cercanía. Por eso Dios, a pesar de la
diferencia abismal, en cuanto a perfección, entre Él y el hombre, en
tiempos de Moisés ya percibía un Dios Padre, inaccesible para el
hombre, pero que intuía cercano . Tanto, que su Hijo se encarnó en
nuestra humanidad haciéndose el "Dios con nosotros". Pero como a
Dios nada se le "atasca", manifiesta el poder de su amor
acercándose más al hombre y haciéndose uno con él, Cristo se
identifica con cada hombre , "el Dios en nosotros".
¡Cuántas veces huyo del hombre para buscarte y tú me llamas a
través de cada persona que pasa por mi lado!
Hechos a imagen de Dios Trinidad, por el Bautismo, llevamos esa imagen
grabada y troquelada en nuestro espíritu, que nada ni nadie nos la
puede borrar. Nuestro corazón, hecho para amar, busca al Amor, su
fuente y origen. Sólo dejar a nuestro espíritu que sea guiado por el
Espíritu de Dios, nos llevará a ese encuentro. Pero Dios no está
lejos del prójimo, su hijo muy querido. Dejarse llevar por el Espíritu
hace que nuestro "yo" se abra al "tú" y haga un "nosotros".
Porque el amor se acerca al "otro" para hacer comunión.
Te doy gracias porque me haces ver al "otro", no como un
impedimento en el camino hacia ti, sino como un "don" tuyo donde tú
me citas. Cuanto menos se vea tu imagen en él, mejor y más amor puede
sacar de mí, siempre que pueda estar unido a ti. . Porque yo no soy el
origen del amor.

4º DÍA

Sólo puedo ver al otro como "don" y llamarle hermano desde la
experiencia de Dios como mi Padre.
Se puede hablar mucho de enfermedad y dolor, pero quien mejor lo sabe
es el enfermo que lo experimenta aunque el médico sepa dar consejos. Se
puede escribir mucho sobre el amor, pero quien mejor lo sabe es un
corazón locamente enamorado.
Líbrame de tanta palabra sobre ti que se queda sólo en la mente,
Señor, y regálame una experiencia de tu amor paternal. Te doy gracias,
por mi experiencia de padre/ madre que me une más a ti porque me
encuentro más cerca de tu corazón. Quizás, pedirte una experiencia
tuya sea pedir una experiencia de dolor, de sufrimiento. Ésa será la
cruz que me acerque más a ti, porque el dolor y el amor son las dos
caras de la misma moneda. Pero el saber que tú estás ahí me hace
decir que se haga tu voluntad y no la mía.
Como un padre que no mira para sí mismo, sino que todo lo hace en bien
de los hijos, yo sé que tú me quieres a mí más que yo mismo, y sabes
mejor lo que me conviene. Por eso te digo lo mismo que Charles de
Foucauld: "Padre, haz de mí lo que quieras, sea lo que sea, yo te doy
gracias, Padre".
Al rezar el Credo, empezamos diciendo "Creo en Dios Padre…" todo
lo demás es ya consecuencia, todo lo podemos creer. Es la lógica
paternal.

5º DÍA

Empequeñecemos a Dios cuando queremos definirle para poder conocerle
con nuestra mente. Ni todopoderoso, ni juez severo, ni tapagujeros, etc.
Dios es un misterio de amor infinito donde no hay palabras para
definirlo, sino gozo para contemplarlo. Es fuente de amor que da al
hombre la capacidad de donarse al otro y hacer de él un pequeño dios.
El cristiano tiene que ser contemplativo, atento para escuchar la
palabra de Dios en el reducto sagrado de su corazón, que le llama a
saborear el amor del Padre, la gracia, del Hijo y la comunión del
Espíritu Santo para que, como una central, irradie a todo el mundo su
energía. Esta grandeza deja mudo al hombre que no sabe cómo
expresarla. Como Sto. Tomás, que ante una experiencia fuerte de Dios en
sus últimos días, quería quemar todos sus escritos porque le
parecían pobres.
Pero ¿cómo hablar de ti, Señor, si no te experimentamos?, ¿cómo
vamos a hacer discípulos tuyos con lo poco que sabemos de ti? Sin
embargo, tu Espíritu nos impulsa, como una fuerza incontenible, a dar
aquello que sabemos , aunque sea poco; porque ¡son tantos tus hijos que
viven como huérfanos!
Nuestras experiencias de Dios son un don suyo para los demás. Son un
patrimonio de la Humanidad. Todo hombre tiene derecho a conocer su
verdadera identidad de hijo de Dios, y saber que su vida tiene valor de
eternidad. No vivir con la tristeza y la inseguridad del que se ve solo
y que camina hacia ninguna parte.

6º DÍA

En un mundo tan inseguro, saber que Dios es Padre es una buena noticia
Porque él te toma de la mano y te da seguridad para caminar por la vida
y, en los momentos peores, te lleva al hombro como el Buen Pastor lleva
a la oveja perdida. El te lleva a buen puerto, confía en él. El te
dice "lo mío es tuyo" (Jn 17,10), y lo suyo es la vida eterna .
Luego la vida eterna es nuestra.
En un mundo tan egoísta, saber que Dios es Hijo es buena noticia,
porque es nuestro hermano mayor, y a la vez amigo, que parte y comparte
con nosotros su vida . Necesitamos amigos que se acerquen a nosotros sin
interés, sobre todo en los momentos adversos. El está con nosotros
brindándonos su amor generoso y desinteresado.
En un mundo tan materialista, saber que Dios es Espíritu de amor y de
comunión es buena noticia. Porque él derrama todo su amor sobre
nosotros y nos llena de fuerza. Es el dulce huésped del alma que nos
alienta dentro de nosotros, y nos da plenitud y sentido a la vida.
Algo hay de Dios Trinidad en nosotros, cuando vivimos como hijos en
confianza y docilidad, cuando vivimos como hermanos en amistad y
servicio, cuando buscamos la posibilidad del entendimiento y la
comunión. Nuestro Dios Trinidad es modelo de toda comunidad humana, y
modelo de los amores de nuestros hogares: Amor esponsalicio, amor
paterno/filial y amor fraterno. Dejad que el Dulce Huésped del alma
conduzca nuestras vidas y así experimentad la Trinidad.

7º DÍA

Siguiendo el mandato de "Id y haced discípulos" fue como nacieron
las primeras comunidades . Estas comunidades, a su vez, daban fuerzas y
bríos a sus miembros para su misión de testificar a Cristo . ¿Tenemos
hoy esos bríos? La fuerza estaba en que todos tenían un solo corazón
y una sola alma.
Danos, Señor, la luz y la fuerza necesarias, para dirigir todo nuestro
amor a crear unidad. Porque amarte es hacer que todos sean "uno" en
ti. ¿Es esto un sueño? Tus sueños no son imposibles, porque tú
estás con nosotros.
Vivimos en un mundo separado y enfrentado por las discordias; vivimos
un cristianismo dividido por desconocimiento mutuo, familias rotas o en
crisis, violencia de toda clase… La medicina común para todo ello es
el Amor trinitario, es decir, un amor que tiene como único objetivo la
comunión. Esta es el sueño de Dios. Tiende la mano y abre tu corazón,
y empezarás a hacer realidad su sueño.
¿No vas a reparar todas esas grietas por donde se va la vida del
Cuerpo de Cristo? No todas, pero sí es posible que en tu hogar, en tus
ambientes, encuentres divisiones. No les des la espalda y te quedes con
la medicina. Aplica ese amor redentor de Cristo que restaña heridas.
Aplica la pomada del perdón y la misericordia en tus relaciones. Amar
es hacer unidad. No defraudemos ese sueño de Dios que ha puesto en ti,
en mí, en nosotros . Arranquemos sonrisas a Dios.